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I. [El inicio de una promesa]

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REI'S POV



Agotados, ambos subimos al auto sin decir nada más. Desde aquella noche que mi compañero lanzo esa pregunta no dejo de repetirla una y otra vez en mi cabeza. Necesito saber si finalmente tenemos la respuesta.


– Oye, Kazuki... Al final, ¿pudimos cambiar? – Le escucho soltar una ligera risa antes de incorporarse en el asiento.

– Aún no. Esto recién empieza. – Me dice para después encender el auto. – Bien, ¿nos vamos a casa? – No pude evitar sentir emoción en mi pecho al saber lo que significaban esas palabras.

– Si, está esperando a sus Santas.


Dirijo mi mirada hacia atrás viendo los disfraces que Kyu-chan nos había obsequiado mientras Kazuki enciende el auto y arranca.

Iríamos a casa.



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Ya me había acostumbrado a los arranques de velocidad de Kazuki, usualmente no son de mi agrado pero admito que la situación lo ameritaba.


– Oye, Rei. Límpiate la sangre del rostro. Asustaras a Miri si te ve llegar así.

– Oh, cierto.


Durante el trayecto en auto aproveche para curar y limpiar un poco mis heridas, no quería que la sangra espantara a Miri,... o algún padre de familia que pudiera levantar sospechas.


A lo lejos vemos la guardería y Kazuki acelera aún más. Apenas llegamos veo a Kazuki agarrar la bolsa con los disfraces y me lanza uno a la cara.


– ¡Deprisa, Rei! ¡Ya comenzó! – Me visto como puedo pues no puedo mover el brazo. Es Kazuki quien abre la puerta de mi lado y me jala para comenzar a correr hacia dentro del edificio. – Traigo unos analgésicos en el bolsillo, ¿quieres uno? Miri no debe verte con cara de dolor o se preocupara.

– No hace falta. – Respondo y mi rubio compañero me ve con ojos enormes.

– De verdad no te entiendo. – Seguimos caminando y al fondo se escucha la música y voces de todos los niños cantando. – ¡Vamos!


Conforme nos acercábamos más fuerte se oía la música, y más fuerte latía mi pecho. Aún sigo sin entender porque me pasa todo lo que siento. Nunca había experimentado algo como esto. Nunca había deseado tanto ver a alguien, mucho menos protegerle. Por primera vez,... me sentía vivo. Y me gustaba mucho como se sentía eso.


Siento el brazo de Kazuki apoyándose en mi hombro para tener más soporte y juntos atravesamos el marco que nos dirigía al auditorio donde estaba la función.


De inmediato nuestros ojos apuntan al escenario y ahí, entre todo ese mar de niños, veo a Miri, siendo la estrella del escenario. Una sonrisa se me escapa y Kazuki la saluda emocionado. Es entonces que los enormes ojos anaranjados de Miri brillan apenas nos avispan entre los presentes.

No long after || KAZUREIStories to obsess over. Discover now