Era una noche cálida, para ser concretos de mediados de agosto, ella cogió mi mano, me miró a los ojos y mi corazón en ese instante se paro era como si una ráfaga de pensamientos indeseados y maravillosos hubieran entrado en un combate, nos estuvimos mirando un rato hasta que baje la mirada y la dije:
-¿Es por mi, no?
Me miro, triste sin ganas de hablar y me dijo:
-Oye te tengo que contar una cosa.
Yo sentía que su alma se desentendió de la mia cada vez el ambiente era más frío, me miró sus manos pasaron a mis hombros, y después a un abrazo, me quede en shock, la abrace y me puse a llorar ya sabía, que ese abrazo iba a ser el último...
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LaVida (MicroRelatos)
Non-FictionLa vida, leela, disfrutala o agotala lo antes posible.
