Zizhen y Jingyi se aman locamente el uno al otro, y no es solo por el hecho de ser destinados. Se aman de una forma única e inigualable, después de un tiempo de espera, por fin lograrán conocer el bonito resultado de ese profundo amor.
Esta historia...
Sin duda podría dedicarle uno y mil poemas a él. La luz de sus días, su niño mimado, su esposo, su amado. Simplemente él y nadie más que él.
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La primera vez que lo vio, entendió todo. Las novelas de romance que leyó, todas las historias que escuchó...., ninguna lo preparó para este momento. Sintió que había entrado en su rut y como sus familiares lo sujetaban para que no fuera tras el omega, mientras que este mismo entraba en celo frente suyo. Los dos eran alejados, pero durante unos segundos, pudieron verse a los ojos. Él sentimiento que lo invadió fue increíble, su alfa interno aullaba de emoción y felicidad, mientras que su ser consciente estaba asombrado por la belleza de su destinado, aprecio sus ojos, la pequeña sonrisa que se formó en su rostro al igual que un sonrojo en sus mejillas, el cabello que terminaba en ondas, lo impresionó todo y se enamoró de él a primera vista.
Vale, gracias a las normas actuales los omegas eran libres de decidir si aceptaban o rechazaban a sus parejas destinadas. Pero, para dar una respuesta certera, debían tener -al menos- una cita con el alfa.
A eso iba, había pasado un mes desde que se vieron y ya se había acordado la fecha de su encuentro, por lo que estaba muy nervioso ya que sería dentro de solo unas horas. Verificó que su ropa estuviera limpia y doblada para poder usarla, se dio una ducha y se fue a acostar.
Es claro que al final no pudo dormir por la ansiedad y emoción que lo invadió, pero al menos se veía presentable. Tomó un desayuno ligero y se cambió, partiendo de su casa para poder llegar temprano al restaurante, fue al baño y cuando volvió lo encontró sentado frente a él. Estaba algo inseguro de acercarse, mas el chico lo vio y no puedo rehuir su mirada, estuvieron así por unos cuantos minutos hasta que una atmósfera especial los rodeó, se envalentonó y le habló.
— Buenas tardes ............ —«Mierda, ni siquiera sé su nombre» El joven solo rió. — Jingyi, me llamo Jingyi, ¿y tú? —«Incluso su sonrisa es perfecta», se sonrojó. — Ou-Ouyang Zizhen —«Demonios, soy un estúpido, ni hablar bien puedo». — Bueno Ouyang~, estamos aquí para conocernos, ¿tienes algo que preguntarme?— — Claro........................
Jingyi tiene una bella sonrisa, es muy amable, Jingyi tiene un corazón muy amoroso y le gusta leer. Es divertido hablar con él de temas diversos, podría estar con él siempre. Aunque, en menos de lo que pensaba, habían pasado tres horas y debía volver a su casa.
Seguirían reuniéndose. Estaba muy emocionado, acompañó a Jingyi hasta una esquina y vio un auto esperándolo, él también lo notó y empezó a despedirse.
Estaba algo distraído y triste por la separación, así que no sintió cuando Jingyi se acercó y le dio un beso en la mejilla. Inmediatamente se sonrojó y Jingyi aprovechó ese momento para subir al auto que lo esperaba, una cabeza se asomó por la ventana y le dio una mirada fría, se estremeció, pero supuso que era un familiar de Jingyi que no estuvo muy de acuerdo con esa inocente forma de cariño.