Maldita alarma. Lo último que quería en ese instante era levantarme, anoche estuve ensayando hasta tarde y ahora me arrepiento de haberme exigido tanto. Eran las 6:00 a.m y por primera vez desde que me acostumbré a levantarme a esa hora, tenía sueño. Intenté hacer mi rutina con normalidad, pero me notaba distraída, algo muy poco común en mi.
No sé cómo estuve lista en cinco minutos, ni cómo llegué allí en diez , pero lo conseguí. Pensaba que me echarían por llegar justa de tiempo, pero para mi suerte me dejaron entrar. Estaban calentando, así que me incorporé a calentar como si nada , aunque algunas chicas se dieron cuenta y me miraron con cara de superioridad.
Superior sería el puñetazo que les daría si pudiera.
Dieron las indicaciones y pasados unos minutos me tocaba.
Vamos tu puedes no te caigas.
Oí una voz femenina, levanté la mirada y me encontré con cuatro pares de ojos mirándome fijamente, como si me fueran a devorar. La mujer volvió a hablar.
-Buenos días señorita, preséntese por favor.
-Me llamo Coraline Abbey y voy a hacer la audición para la protagonista.
Bien, has sonado segura
Hice lo que tenía que hacer y he de decir que me salió bastante bien según yo. Estaba confiada hasta que llegó el momento de seleccionar. Solo podían seleccionar a cuatro chicas para la siguiente fase. Primera seleccionada... Segunda... Tercera... Y cuarta seleccionada y para mí sorpresa, ninguna era yo.
•. •. •. •. •.
Casi que nos echaron del lugar en cuanto terminó la selección y yo todavía estaba impresionada por tan grande fracaso que había sido esa audición ¿Qué había hecho mal? Seguro que fue mi Revelé, no llegué hasta la punta de los dedos.
Sin darme cuenta llegué hasta un parque retirado del centro de la ciudad, solía ir allí cuando estaba frustrada así que supongo que mi cuerpo se puso en modo automático y me guío hasta allí. Me senté en uno de los bancos que estaban al lado del estanque. No había casi nadie como de costumbre. Cerré los ojos y respiré profundamente, reflexioné sobre mis fallos para buscar una solución y no volverlos a cometer, es lo que solía hacer, pero ese día definitivamente mi mente no estaba en sus cabales, no podía concentrarme. Me puse a mirar alrededor a ver si me podía concentrar en algún punto fijo, pero nada. Miré al otro lado del parque y vi a una niña de más o menos seis años jugando a la pelota con un chico, supuse que era su hermano mayor, no tenía pinta de ser su padre, se le veía de mi edad. Y era bastante atractivo.
Genial , lo que me faltaba, otra distracción.
Era alto, muy alto y rubio. No llegué a ver el color de los ojos pero seguro que eran muy bonitos. Me quedé un rato mirando el nuevo panorama que había descubierto, hasta que el chico se giró. Me giré instantáneamente he hice como que miraba mi teléfono. Noté una mirada que de algún modo sabía que era de aquel chico. Ni siquiera sabía porque me ponía nerviosa, no lo volvería a ver en mi vida.
Pasados diez minutos intentando concentrarme en otra cosa que no sea ese chico raro- sí, había decidido nombrarlo así porque era raro que algún chico hubiese conseguido captar mi atención con solo su presencia- me estaba empezando a aburrir. Justo cuando me levanté para irme de aquel lugar , la niña que estaba con el chico raro se me acercó.
-Hola ¿Cómo te llamas?- me dijo un poco tímida y sonriente.
Le dediqué una sonrisa, no podía ser borde con ella , era demasiado mona.
-Hola pequeña, yo me llamo Coraline ¿Y tú?
-Me llamo Scarlett- dicho esto me dió una flor azul muy bonita- esto es para ti, de parte del chico al que estabas mirando.
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Hasta que el destino nos junte
Teen FictionCoraline Abbey, una bailarina de ballet muy disciplinada y organizada. Su vía de escape es el ballet, pero ¿Qué pasa si la razón de seguir cuerda deja de ser "algo" para pasar a ser "alguien"? James Archer, un pintor bastante desorganizado y un alma...
