Muchas veces no sabemos cómo expresar lo que sentimos, es por ello que buscamos la forma de comunicar nuestro amor de maneras increíbles.
.
.
.
.
Las imágenes no son de mi autoría, solo son usadas para describir.
Ha pasado tanto tiempo desde que no lo he vuelto a ver... Mi cabello creció hasta medio muslo, tan lacio como una cascada invernal. Las canas comenzaron a adornar aquellas hebras y aún así permanecía en mí un aspecto joven.
Hoy era un día especial, pues hace seis años conocí a la persona que se robó mi corazón. No lo veía rutinariamente, de hecho, ambos éramos como cometas que surcábamos el cielo del contrario cada cierto tiempo, pero cuando sucedía, se volvía un día totalmente especial. Podíamos estar en total silencio, únicamente acompañándonos el uno al otro o divirtiéndonos de distintas maneras. Sea como sea, al menos yo siempre ansiaba el momento en que nos volviéramos a ver.
Salí a caminar por aquella vereda de asfalto mientras las demás personas reían entre amigos, tomaban café en solitario o algunos simplemente se perdían en su mundo. Yo no sabía a dónde iba. Mi corazón me guiaba hacia el parque, imaginando cómo sería ir con él, tomados de la mano y con mis latidos sin control.
No soy una persona expresiva en realidad, casi siempre prefiero la soledad y mantenerme en silencio a menos que tenga algo interesante que decir. Es extraño, me gusta ser así, aunque mi deseo de poder expresar mejor mis sentimientos no lo puedo negar. Es difícil en ocasiones convivir con otras personas, después de todo nuestro ser cambia con el tiempo a partir de distintas situaciones. Pero con él no me surge la culpa o la preocupación. Es como si aceptara mi ser sin quejas, aunque a veces tengo miedo en expresar mi yo real, tan extraño como una doble personalidad, como una vuelta de moneda.
El parque permanecía vacío, iluminado por los faroles de luz blanca. Las hojas de los árboles tapizaban el camino y al fondo se encontraba un piano adornado por los pétalos blancos que viajaban con el viento. Hasta pareciera que la luz de la luna me guiaba hacia él, pues mostró su brillo entre las nubes que se apartaban despacio como el telón de una obra de teatro a punto de empezar.
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
En cuanto me encontré frente a aquél piano, me senté en el banco de piel y la yema de mis dedos recorrió las teclas sin hacerlas sonar. No estaba ahí para tocarle a un público, ni siquiera a los fantasmas que podrían merodear el lugar. Estaba ahí para tocarle una melodía a mi amor. Después de todo, era la única forma en que podría conectarme con él.
Mis manos se posaron en las teclas y empecé una de mis melodías favoritas "Pensieri" de Emiliano Blangero. Di mi corazón y mi alma en cada nota hasta que mis ojos se cerraron al entregar mi ser en ello. Parecía como si entrara en un sueño donde mi alma se despegó de mi cuerpo y podía verme a mí misma tocar.
Era una escena extraña hasta que una ligera ventisca detrás mío llamó mi atención. Un ente oscuro comenzó a formarse entre estelas negras y aquella criatura alzó su mano analizándola como si fuera raro para él que su ser tomara una forma en específico. Esos ojos rojos se conectaron con los míos y durante su caminar, el resto de su cuerpo terminó de cambiar a una forma humanoide.