Ella vivía en el apartamento 612.
Disfrutaba asomarse al balcón y observar el callejón por el cual pasó muchas veces sin ser atacada, sorprendentemente, debido a su profesión. La tenue luz de su lámpara de noche me permitía verla. Estaba sentada en su habitación exhausta contando el poco dinero que había ganado. Se quitó los tacones rojos y se quedó pensativa mientras el arrepentimiento se asomaba en su rostro cuestionando las decisiones que había hecho en su vida.
Mientras tanto en el edificio del frente me encontraba yo. Observándola detenidamente en la oscuridad de mi habitación. Solo nosotros despiertos.
Claro que todo esto no era coincidencia. Habrán pasado meses desde que decidí rentar esta habitación con el único propósito de verla a ella, a mi amada muchachita.
Los años le habían sentado bien, pensaba yo; aunque su estilo de vida era riesgoso. Como está el mundo hoy en día, cualquier loco podría hacerle daño. Me preocupo por ella, aunque el tiempo le haya quitado mi recuerdo.
Ella seguía siendo mi niña.
Ella salió de su habitación y la perdí de vista, me asomé por la ventana y el viento golpeó mi rostro. Pero en unos minutos regresó de la ducha. Se observaba al espejo mientras lloraba, y para mí era el ser más perfecto que podía existir.
Esos hombres no la merecen, ella no los desea. Y me veo obligado a intervenir para que no esté triste.
Ella se voltea y nota mi silueta.
Al fin me reconoces, muchachita.
La adrenalina de la caída me hizo sonreírle, al menos ya sabe quién fui.
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Historia inspirada en el cuento 12 de "Cuentos para monstruos" de Santiago Pedraza. Le quise poner un trasfondo cuando al leerlo sentí que me faltó más. Esta es mi reinterpretación.
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Relatos extraños de una mente extraña
Mystery / ThrillerRelatos extraños de una mente extraña reúne historias independientes donde la muerte no es un accidente, sino una presencia constante. En estos relatos, la voz se fragmenta. A veces habla la víctima, a veces el verdugo. Otras, nadie habla directamen...
