Izuku Midoriya, el pequeño japones, esta enfermo.
Su madre le rodea de cuidados, elige para el los cogollos mas tiernos de bambú y se los sirve junto con arroz blanco en un cuenco de porcelana, pero el niño no tiene ganas de comer.
Le dice que esta el campo muy verde y los almendros floridos, pero el niño no tiene fuerzas para levantarse. Izuku Midoriya, el pequeño japones, ya no hace volar al viento su cometa de alegres colores, ni gira su trompo a la puerta de su casa, ni corretea por los campos de arroz.
Su kimono de seda cuelga de la percha, abandonado desde hace muchos días y hasta los dragones bordados en el parecen tristes.
Los ojos de Izuku Midoriya están cerrados y su respiración se hace cada vez mas difícil. Esta muy enfermo.
La madre viendo que el niño no mejora, decide visitar a un anciano muy sabio que vive en lo alto de la montaña. Envuelve a su niño en una frazada y lo lleva en brazos, a ver si el sabio anciano sabe descubrir su enfermedad y puede curarlo.
A pesar del tibio sol de primavera. Izuku Midoriya esta tiritando. Pero no es el frio, sino la fiebre lo que le hace temblar así.
El sabio coloca al niño sobre un banco, lo mira sin decir palabra. La madre no puede controlar su impaciencia y pregunta:
-¿Que tiene? ¿esta muy grave?.
El sabio inclina la cabeza, la madre llora .
-¡Dime venerable anciano! ¿Cuántos días vivirá mi hijo?
El sabio responde:
-Si quieres saber cuantos días vivirá el niño, sal a la puerta de mi choza, coge una flor, de las que allí crecen y dámela. El niño tiene de vida tantos días como los pétalos de esa flor.
La madre sale apresurada a buscarla, pero se pone a llorar viendo que las flores que allí crecen son pensamientos y los pensamientos solo tienen cuatro pétalos. Busca mucho rato tratando de encontrar uno que tuviera al menos cinco, pero todo es inútil.
Entonces tiene una idea. Toma una horquilla de su moño y con mucho cuidado va rasgando las delgadísimas hojas de la flor hasta que los cuatro pétalos quedaron convertidos en muchos mas. Muy contenta, se la lleva al anciano diciendo:
-Ya hice lo que me dijiste. Esta es una de las flores que crecen en la puerta de tu casa .
El sabio queda muy admirado de lo que ve y cuenta las hojas. Pero como había tantas perdía la cuenta y tenia que volver a empezar. Asta que fatigado, le dice a la madre.
-Alégrate. El niño vivirá muchos años.
Poco después, Izuku Midoriya abre los ojos, echa a un lado la frazada y se levanta. Corriendo sale al campo y grita:
-¡Madre! ¡mira que flores preciosas!.
Los pensamientos se habían transformado en otras flores grandes, de muchos pétalos y de lindos colores.
Eran crisantemos
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El crisantemo simboliza alegría, longevidad, honor y vida eterna en Asia (China, Japón)
Un borrador de hace tres años JAJAJAJ
Mi cuenta a estado demasiado inactiva los últimos años, han pasado tantas cosas que simplemente decidí volver a las cosas que antes me encantaban...
