CAP 1. Conocido

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Tanjiro dejó todo de lado, su trabajo, sueños, familia... por un alfa que no lo valoró...

- Tomioka-san disfruta más conmigo, pequeño – le dijo aquella dulce omega con ojos lavanda – ahora, piérdete.

Recordaba aquella corta conversación que sostuvo con la nueva pareja de su exmarido.

Ahora, se encontraba caminando a oscuras en aquel puente, sin dinero, sin comida... y al borde del mismo.

Lágrimas gruesas resbalaban por su rostro.

¿Así terminaría todo?

Con sueños rotos y solo...

Suspiró profundo, dispuesto a saltar para acabar con su dolor de una vez... cuando de pronto...

- ¡TANJIRO!

- ¿Rengoku-san?

***

- Aquí tienes – le ofreció un té, aquella hermosa beta de cabello rosa y puntas verdes.

- Muchas gracias – recibió con gusto la taza que le ofreció.

- ¡NO ME IMPORTA, ENCUENTRA A ESE MÍSERO DOCTOR DE QUINTA! – gritaba molesto el rubio alfa desde la esquina de la sala a la otra persona desde el otro lado del celular, para luego colgar molesto.

Kyojuro suspiró con cansancio para luego dirigirse a ambos.

- ¿Te encuentras mejor? – preguntó con preocupación el mayor.

Tanjiro temblaba de miedo, era la primera vez que veía al Señor Rengoku enojarse de esa manera mientras hablaba por celular.

Tanjiro conocía al Señor Rengoku, ya que él era el hijo de un cliente en su anterior trabajo. Siempre lo veía sonreír, y nunca lo escuchó desquitarse con nadie, hasta donde supo.

- Si... - contestó tímido.

- Tanjiro-san – llamó la beta de ojos verdes, a lo que le prestó atención - ¿Nos puede contar que pasó realmente? – consultó, ya que lo único que pudieron sacar del chico mientras estaba en crisis, fue que se quería suicidar por culpa de su exmarido.

- En realidad... firmé unos papeles para dejar todo a nombre de Giyuu – aquello molestó al rubio – a cambio que... no me quite a mi cachorro – confesó sobándose el vientre.

Kyojuro bufó molesto, aquello era jugar sucio, mientras Mitsuri se sorprendió por aquello, ¿qué clase de persona se rebajaría a despojar de todo a un omega en cinta?

- Ese hijo de perra... - insultó por lo bajo Kyojuro, para luego suspirar a modo de buscar calma – escucha, puedes quedarte con nosotros el tiempo que sea necesario – le ofreció al pelirrojo.

- No... de verdad, siento que es mucha molestia, no quiero ser un estorbo – admitió el menor.

- Para nada, es más, Mitsuri estaba buscando quién le ayude en la casa, ¿verdad? – preguntó a su novia, a lo cual asintió.

- De verdad, no es necesario – confesó avergonzado.

- ¡Tengo una idea! – soltó emocionada Mitsuri - ¿por qué no trabajas ayudándome en lo que encuentras otro trabajo? Por lo que me contó Kyo, tú eras muy bueno dando soporte de software a su empresa, quizás haya alguna vacante donde puedas ayudarlo con el software – recomendó emocionada- además, me vendría bien un poco de compañía, Kyo para trabajando todo el día y me quedo muy sola – confesó un poco tímida.

- ¡Tienes razón, mañana mismo hablaré con mi padre! – sentenció feliz, sin darse cuenta de la incomodidad en el pobre rostro del menor – Bueno, es hora de dormir, te llevaremos a tu habitación – finalizó el alfa.

***

- Una verdadera desgracia – concluyó Shinjuro a su hijo al finalizar todo el drama de aquel pobre omega.

- Lo sé, ese desgraciado desapareció de la faz de la tierra, vendió todo apenas Tanjiro firmó los papeles y se largó de la ciudad – agregó el alfa menor a su padre.

- Y me dices que está en cinta ¿no? – consultó su padre, a lo que Kyojuro afirmó, sin entender a que venía dicho detalle.

- Si, necesita un trabajo urgente para poder pagar el tratamiento – agregó Kyojuro, para luego reinar un silencio incómodo.

- No nos vendría mal un soporte en el software contable – indicó el mayor, lo cual alegró al rubio menor – además, me gusta ese omega para tu hermano – confesó observando la foto en la hoja de vida del chico, aquello lo dejó perplejo a su hijo.

- ¿Cómo? – no entendía Kyojuro.

- Tu hermano... no puede tener cachorros, Kyojuro – confesó el mayor.

- ¿QUÉ? – estaba sorprendido por aquello.

- Lo sé, a mí también me cayó mal la noticia, además, que a Senjuro al ser un alfa sin celo, es difícil encontrar algún pretendiente para él, en cambio este chico – dijo sin quitar la vista de la foto – tiene buenos rasgos, podrá darnos un buen heredero.

- Padre, ese cachorro no es un Rengoku – comentó con preocupación.

- ¿Y? Le daremos el apellido, aún está a tiempo para que sea prematuro – indicó el mayor.

- Los rasgos, padre, será muy obvio – confesó Kyojuro, recordando aquel detalle.

- No importa, si sale como Tanjiro, será entendible, diremos que fue una excepción; y si sale como su anterior alfa, diremos que sacó los rasgos de tu madre.

- ¿Y qué dice mi hermano? – preguntó con preocupación.

- A él le gusta, desde antes de todo esto estaba tras de él, esto solo es una suerte del destino – indicó Shinjuro, dejando sin palabras a Kyojuro.

Estuvieron en silencio, mientras el alfa mayor encendía un cigarro.

- Llámalo, quisiera poder negociar con él – indicó el padre a su hijo. 

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