Capítulo Único

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El presente relato participa en el concurso titulado "Retelling Navideño Editorial Historias: Última Cosecha 2022" organizado por EditorialHistorias

Aquella mañana, Elia se encontraba sumamente emocionada debido a que esa noche, en las afueras del palacio invernal se celebraría un suceso de suma importancia, el Festival de los Deseos.

Dicho acontecimiento social siempre había sido el favorito de todos los cortesanos pertenecientes al reino de Nevisca, debido a que dicha festividad solamente se celebraba en un periodo de cada cien años.

Y por primera vez en su vida, la doncella de rubios cabellos iba a formar parte de una de las celebraciones más solemnes de todo aquel dominio congelado.

Nevisca era un reino que siempre se caracterizaba por presentar paisajes que durante toda la época del año siempre se encontraban cubiertos bajo unas finas capas de nieve blanquecina. Pero, a diferencia de los demás habitantes de la región, a Elia no le agradaba la nieve. Aunque, hubo un efímero tiempo en el cual, la estación invernal era su época predilecta y su fascinación a la vez.

Pero eso había acontecido antes, mucho antes de que su progenitora contrajese una cruenta enfermedad acontecida a causa del congelante invierno, conocida como los escalofríos eternos. El cruento invierno le había arrebatado a la persona a quien Elia más amaba en este mundo, y aquella pérdida nunca se la perdonaría por nada en el mundo.

Y justamente en aquellos días rodeados por un blanquecino paisaje invernal, la tumba de su querida madre siempre se encontraba escondida de su vista debido a que un pulcro manto blanquecino cubría absolutamente todo su campo de visión.

Pero, aun así, ni aquella situación pudo cambiar la actitud de Elia. Más bien ocurría todo lo contrario, debido a que la muchacha se encontraba armada con la ayuda de una pala, quien rápidamente comenzó a remover los mantos de nieve que cubrían el sepulcro de su progenitora. Mientras que, a la vez tarareaba una alegre melodía para pasar el rato.

El visitar a su madre con frecuencia producía un efecto mágico en lo más profundo de su interior, siempre la ponía de un mejor humor.

—Mamá, ¿recuerdas aquella vez que me contaste que la bisabuela pudo contemplar la lluvia de estrellas en el Festival de los Deseos cuando apenas era tan solo una niña? Pues... Al fin ha llegado el día. La señora de la casa ha manifestado que, si logró cumplir con todos mis deberes y obligaciones a tiempo, he de ganarme el derecho de asistir a los festejos...

A medida que los finos vestigios de la cobertura sobrante que habían quedado posterior a la caída de una cruda nevada ocurrida hace unos días atrás, los orbes azules de Elia ya podían entrever la sepultura donde su madre yacía en paz.

—Mamá, ¿me has echado de menos? Lamento no haber podido estar aquí tan seguido como antaño, pero ahora tengo que encargarme de muchas faenas y ocupaciones: la cocina, el establo, las alcobas, pues... ninguna de esas estancias va a limpiarse por sí solas...

Inmediatamente, la fémina procedió a brindar un poco de agua a una de sus más preciadas posesiones: un árbol de avellano. Aquel ser viviente estaba dotado de una inigualable hermosura, cuyo sitio se ubicaba justamente al lado de la tumba de la madre de Elia.

Aquel era el lugar predilecto que ella misma había elegido al momento de realizar su respectiva plantación.

La muchacha cerró sus ojos azules por un efímero instante y se remontó a la época en el cual solamente era una pequeña niña asustadiza.

La muchacha cerró sus ojos azules por un efímero instante y se remontó a la época en el cual solamente era una pequeña niña asustadiza

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La Doncella de Rojo | [E.H.⭐️2022]Stories to obsess over. Discover now