El fuego de la estufa ardía en la fría noche de noviembre, calentando a los dos enamorados y alumbrándolos con su tenue luz.
Rubius y Mangel se encontraban viendo una película en el living de su casa, acurrucados en un sillón grande y cómodo y tapados con una manta de terciopelo. Tomaban café caliente...bueno...o a menos eso pretendía ser, porque había pasado ya rato y las dos tazas estaban más congeladas que trasero de pingüino.
Había sido un día muy ajetreado para Rubius y se sentía más sensible que de costumbre así que no dudó ni un segundo en buscar la seguridad en su Mahe, su gran amor.
Había caminado desde el setup hacia la cocina en pantuflas y de rostro cansado.
-¿Me das un beso? - Llegó a decir casi en un susurro y mirando el suelo.
El pelinegro se acercó preocupado y lo acurrucó en sus brazos, dándole un cálido beso lleno de amor, casi como una caricia al alma.
-¿Te sientes bien? ¿Te duele algo? -
El noruego escondió su cabeza en el cuello del contrario.
-Solo estoy cansado...¿Podemos ver una peli?
Y ahora allí estaban.
La película era "Hachicko", probablemente la conozcas. Una película no muy alegre pero perfecta para ver con alguien. Ya la habían visto dos millones de veces, pero verla dos millones y una vez no hacía daño.
Quedaban solo veinte minutos cuando Mangel bajó la vista hacia su esposo y descubrió sus ojos cristalizados. Estaba casi llorando y era evidente.
-¿Estás llorando? Ya vimos mil veces esta película, no puede ser que te siga afectando como la primera tío. - Comentó riendo mientras masajeaba su cabello en un intento de consolarlo.
-No estoy llorando... - Y se apresuró a limpiarse la cara con la sábana.
-Rubén te conozco hace casi catorce años, lo veo en tus ojos venga no seas bobo.
-¿Ver el qué?
Entonces Mangel tomó con delicadeza el mentón de Rubius, alzando su cabeza para mirarlo a los ojos.
-Que estás llorando.
Las lágrimas empezaron a brotar para luego dar lugar a una risa que ambos compartieron. Siempre fueron así, cuando uno ríe la risa se esparce y empiezan a reír los dos, pueden pasarsela así horas.
-¡Joder, como coño lo haces! - Exclamó Rubén dedicándole una sonrisa de las más puras a su pareja.
-Conozco cada expresión de tus ojos.
-¿A si? - Se enderezó en el sillón, quería escuchar más de eso.
-Cuando estás nervioso miras hacia los lados como buscando algo. Cuando mientes miras hacia arriba. Cuando ríes brillan como esmeraldas.
-¿Y cuando te miro como ahora? - Se acercó al rostro del andaluz y este también se aproximó.
Se hizo un silencio, se estaban diciendo tanto sin siquiera abrir la boca, no había palabras para describir todo aquello que se querían decir, así que lo hicieron mediante miradas.
Mangel tomó con delicadeza la mano derecha de Rubén.
-Tienes una mirada especial para mí, una que nunca ví en otro lugar que no sea junto a mi. Cuando me miras me miras con los ojos de aquel chaval con pintas estrafalarias en la plaza de Madrid un 2012. Me miras como la primera noche que dormimos juntos, como la primera vez que me dijiste "te amo", la primera vez que me besaste.
El corazón del castaño estaba a punto de explotar, le latía a mil kilómetros por hora. Quería abalanzarse sobre su esposo y darle una avalancha de besos por toda la cara, pero se contuvo.
-Pues tu también tienes una mirada para mí ¿Sabes? Te amo mucho Mangel.
Se besaron dulcemente, cerrando los ojos y dejándose llevar. No querían separarse nunca, todo era tan perfecto.
Rubén y Miguel son de esas pocas parejas a las que comúnmente se les llama "almas gemelas": Son tal para cual, se complementan perfectamente y se aman con todo el corazón.
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♡Relatos Rubelangel♡
FanfictionColección de relatos relativamente cortos, tiernitos y románticos. ⚠️NO CONTIENE LEMMON⚠️ ⚠️NO ENVIAR NI A RUBIUS NI A MANGEL⚠️ ¡Trataré de actualizar con frecuencia! Disfruten🐇🌸.
