Lagrimas.
Estoy llorando.
¿Por qué?
Esto sucede todos los días.
No tiene sentido.
Todos estos abusos, insultos, golpes son cosas de todos los días ¿Por qué sigo llorando?
-Patético, realmente patetico- Escuche decir desde la entrada del aula, se encontraba ahí parada con los brazos cruzados, recargando su cuerpo en el marco de la puerta, sonriendo de oreja a oreja -Te dije que te iba a destruir ¿Porque no me hiciste caso? ¿Pensaste que estaba jugando?
-Te odio- Dije aún con la cabeza volteando al piso, apretando los puños lleno de rabia.
Nunca antes alguien había despertado estos sentimientos en mí, sentimientos de vergüenza e impotencia, era la primera en hacerlo, ¿Como lo logro? no lo sé, han pasado meses desde que la conocí, al inicio todo estaba bien, ni siquiera hablábamos, ¿En qué momento decidió convertir mi estadía en la escuela en un infierno?
-Eso no es cierto, tu no me odias, tú me amas y lo sabes- Dijo aun sonriendo alegremente, ella amaba esto, amaba verme así.
-¡Eso no es cierto! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio!- Grite fuertemente con todas mis fuerzas, estalle en llanto, mis piernas no soportaron el peso de mis emociones, olvidaron por un momento su función haciéndome caer al suelo, me siento miserable, no soporto otro dia mas, quiero morirme pero no puedo hacerlo, porque estoy seguro que aun muerto esta maldita mujer encontraría la forma de joderme la existencia -¿Que es lo que quieres de mi?
-¿Que es lo que quiero?- Rió suavemente, avanzó lentamente hacia mi, tomó con una mano mi rostro elevandolo un poco, se acercó peligrosamente a mis labios pero no lo suficiente como para tocarlos, los miro y luego volvió a mi mirada -Quiero que me ruegues por más.
....
Maldito el dia que te conoci, miércoles por la mañana, me encontraba en el área más concurrido de toda la escuela, ahí estaba en el centro de esta muriendo de sueño y hambre ya que había olvidado el dinero del almuerzo, estaba solo como un vil perro, mi único amigo había faltado aquel dia, mis ánimos estaban en el subsuelo.
Miraba detenidamente la mesa en la que estaba sentado, el color rojo que poseía estaba desgastado, el día nublado, le daba un mejor toque... eh?... qué es eso?... yogurt de fresa?
Me levante bruscamente de mi asiento, habían derramado sobre mi yogur de fresa y tenía que saber quién fue el responsable, ahí fue cuando la conocí, pelinegra, de gran altura, de grandes caderas y pechos pequeños, con la aura más pesada y desagradable nunca antes había conocido, me dieron nauseas.
-¡¿Qué demonios te sucede?!- Exclamó exaltado, mi día ya estaba siendo bastante malo como para que una completa desconocida viniera a romperme las bolas. Inocentemente espere que ella se disculpara o algo parecido, sin embargo hizo algo que en la vida hubiera imaginado, me miró a los ojos, me sonrió y se me fue; me quede congelado ¿Quien demonios era ella?
Mis ganas de ir a reclamarle un poco de respeto eran enormes pero mi cuerpo se quedo ahi, mirando como se perdia entre la multitud, estaba solo, hambriento, confundido y lleno de yogurt de fresa, que puto dia de mierda.
...
Han pasado días desde entonces, no la e vuelto a ver, es como si eso solo hubiera pasado en mi imaginación, la busque por todos lados, por todos los salones, le pregunté a todo el que conocía si alguna vez habían visto a una chica igual, nadie sabía nada, eso me inquietaba, cómo era posible que nadie supiera de su existencia, alguien tan rara no debería pasar desapercibida.
-Calma amigo, no le des más vueltas al asunto, seguramente solo fue una rarita con delirios en la cabeza, ni al caso que la sigas buscando o ¿Acaso la quieres volver a ver?- Comentó Ángel, mi amigo, mi único amigo.
-Porsupuesto que no la quiero volver a ver en mi miserable vida, pero tengo que saber quien fue la perra que me tiró yogurt en la cabeza- Dije furioso al recordar aquel suceso.
-Yo digo que te olvides de ella, te recuerdo que le curiosidad mató al gato- Dijo poco antes de levantarse de su asiento y dirigirse a la cafetería para comprar algo de comer, por tercera vez en el día.
Él tenía algo de razón realmente no servía de nada buscarla ¿Qué caso tenía?
Pero realmente estoy furioso, no podemos ignorar lo extremadamente grosero que fue eso ¡¿Quien en su puto juicio derrama yogurth de fresa en cabezas desconocidas?! ¡No lo comprendo! y lo lamento mucho por el idiota pacifista de mi amigo pero me rehuso a dejarla ir sin antes gritarle en su cara que es una maldita perra; lo hare la proxima vez que la vea, es un hecho.
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Conocerte fue lo peor que me paso
Teen FictionMachiko es un joven chico sumamente explosivo con sus emociones, extremadamente negativo y frivolo lo cual le a traido muchos conflictos a lo largo de su vida, uno de ellos es Selene una chica con la peculiar meta de hacerle la vida imposible, se en...
