dell'eterno dormiente

17 2 2
                                        


Comenzó en una tarde de invierno, fue en una crisis relativamente desmotivante después de un racha de días grises.

Había una rastro de soledad muy marcado entre sus días , pero su eterna idea de que la vida mejoraría, le obligaba a pensar que, en algún momento, todo aquello solo seria un recuerdo difuso en su memoria al paso de los años venideros.

Nada mas cruel que el destino dándote en la cara todo aquello que, ilusamente, soñaste con dejar de sentir, de presenciar, de vivir.

Entonces se convirtió en el eterno durmiente, en un sueño largo y cansado, plagado de estrellas que se extinguían al paso de un vals repleto de notas negras y blancas, de altibajos vacíos y amargos.

Su sonrisa era contagiosa, pero no tanto como para llegar a sus ojos, la esperanza yacía en sus manos con la promesa de un día de destellos , de cosas buenas que, al final y como era doloroso aceptar, jamás aparecían.

Pero...

Pero entonces, como un milagro, como el deseo de un niño, ella apareció.

Con una sonrisa cautivadora, con unos ojos que albergaban galaxias y con unas manos que, dios quiera, protegerían su corazón del extenuante frio de la larga espera.

Su belleza, jodido cristo, su belleza no era digna de las flores que, envidiosas se marchitaban a su paso, del agua cristalina que buscaba nuevas caudales ni del sol, que , fastidiado de su existencia, cambiaba de lugar con la luna.

Ella, ella solo podía decir una palabra y el mundo pararía por escucharla, ella dormiría y el mundo mantendría silencio para no irrumpir su sueño, ella podría destruir el alma del eterno durmiente y él estaría agradecido de que asi fuera.

Ella era pureza y bondad, ella era cariño y amor, pequeños retazos de un paraíso hechos mujer, alabanzas de ángeles formando su melodiosa voz, centenares de luceros adornando su piel en sutiles lunares que, de buena fé sabia, mas de uno querían conocer.

Y él, él era su eterno amante y compañero, el eje que la hacia girar de amor, el poeta que recitaba para ella en las mañanas y el cuentacuentos que buscaría hasta el fin del universo, un nuevo relato para antes de ir a dormir.

Se convirtieron en la nueva luna y en el nuevo solo, en dioses y amantes, en la fina linea entre el deseo y el amor en que todos deseaban estar.

Ella y él, él y ella...

Ella era un sueño y él, el eterno durmiente que estaría dispuesto a amarla y adorarla... para siempre.


You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Dec 03, 2022 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Lettere di un eterno amanteStories to obsess over. Discover now