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El cumpleaños

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Elena se encontraba en el comedor, más precisamente acostada en el sillón. Sola, sin sus padres. Sus padres se la pasaban horas extras en el trabajo. Ella no sabía si no la querían ver más o solamente era porque necesitaban más dinero.

Cambio de canal repentinas veces, intentando encontrar algo que le interese pero no lo conseguio.

Se levantó del sillón con cansancio y desilusión¿Por qué? El porque era obvio. Sus padres nunca estaban con ella y para hacerlo peor ese día era su cumpleaños. Le prometieron que vendrían más temprano pero para ese momento ya eran las 21:56 PM.

Se dirigió a la cocina. Su garganta seca le pedía a gritos un poco de agua, agarro un vaso del mueble y lo sirvió con agua. Tomo ese vaso con agua como si nunca hubiese probado un poco de ese líquido. Dejo el vaso a un costado da la mesada y nuevamente se fue al sillón que anteriormente se encontraba acostada. Apenas había apoyado parte de su cuerpo en el sillón que derrepente un ruido proveniente de la puerta la hizo pararse de nuevo

—¿Quien está ahí?— la voz de la chica se escuchaba temblorosa

La puerta se abrió dejando ver a los padres de Elena. Sus progenitores reflejaba cansancio y malhumor
—Papá, mamá que bueno que llegaron, los estaba esperand— la adolescente no puedo terminar de hablar que su padre la interrumpió.

—¡Elena te puedes callar! No estoy de humor para tus idioteces— escupió el mayor con enfado.

La menor no entendía a sus progenitores. Su madre por un lado, en ningún momento le dirigió la palabra, solamente le dió un empujón para abrirse pasó.

La cumpleañera se quedó estática. Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas y con sus ojos llorosos observó como sus queridos padres se iban a su habitación sin hablarle, sin decirle por lo menos "Feliz cumpleaños hija" solo la ignoraron. ignorando que ya había cumplido 14 años .

La impotencia, rabia y desilusión invadieron todo su cuerpo. consumiendola. Con la sangre hirviendo caminó hasta la cocina, pudo observar un cuchillo apoyado en la mesada, lo tomó y fue hasta la habitación de sus queridos progenitores.

La última imagen que se pudo observar en la casa de nuestra protagonista es a ella arrastrando el cuerpo sin vida de su madre, sentandola en una silla quedando frente a frente del cadáver de su padre. Elena saco un pastel de la heladera y lo sirvió en la mesa, agarro un encendedor, prendiendo las velas. Empezando a cantar la clásica canción de cumpleaños.

—¡Que los cumplas feliz, que los cumplas Elena, que los cumplas feliz— se escuchó a la cumpleañera cantar y aplaudir con una gran sonrisa.

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