Durante mis años de buena salud, la mayor parte del tiempo la dediqué a realizar lo que más me gusta. Fuí (aún lo sigo siendo) uno de los periodistas más emblemáticos de la historia. Algo que añoré desde mi etapa de juventud y que con los años logré realizar hasta convertirme en el mejor. En mi historial, tengo entrevistas a los personajes más importantes de aquel entonces, desde grandes celebridades, políticos, deportistas, religiosos, empresarios poderosos y hasta gente peligrosa como capos y criminales, quienes me daban la confianza meramente periodística de contar su historia a través de mi. Hoy, a 3 años ya de mi retiro, me encuentro postrado en una cama de hospital debido a un cáncer pulmonar que me aquejó desde hace tiempo y que me fue acabando poco a poco, sin embargo, mi espíritu periodístico nunca decayó, y de vez en cuando algunos de mis colegas y amigos vienen y me visitan pero ya de un par de días hasta ahorita solo espero irme de este mundo y por fin, descansar, 73 años después de mi llegada puedo decir que me iré contento y satisfecho con lo que he logrado, una familia hermosa que está conmigo en todo momento y una carrera intachable, a la cual, le falta, para mí gusto, el último toque. Algo que he tenido en mente justo después de haber llegado aquí, quizá creas que he perdido la razón, pero para ser sinceros, es lo último que he llegado a perder, y es que se, mediante mis vivencias en este lugar, en dónde he visto gente llegar y salir bien o no salir nunca, que existe algo, algo que viene y se lleva las almas de los aquí hospedados, he sentido su presencia y se que más temprano que tarde vendrá por mi, que me está acechando y pronto la veré por primera vez, pero antes de eso, antes de partir, quiero hablar con ella, platicar, entrevistarla, se lo he pedido y espero que la Muerte se digne a platicar conmigo, como un último capricho profesional.
