El pesado terciopelo de las cortinas se arrastraba por el suelo, ondeándose muy ligeramente gracias al viento que entraba por la ventana, un viendo frío. No, más bien, fresco, tan fresco que lograba perderse al entrar a la habitación. No hacia calor en el exterior aquel día, sin embargo, dentro había algo que encendía cada rincón del lugar.
Una tensión muy específica, muy única, pero, sobre todo, muy peculiar. Tan peculiar como la intensa mirada de él. Era difícil de transcribir, ¿Qué pensaba? o, ¿Acaso no estaba pensando en algo en particular? Observaba todo con asperidad, pero al mismo tiempo con desinterés. Parecía aburrido y ciertamente curioso de las cosas más insignificantes, todo a la vez.
Daba ligeras miradas a tu persona, algunas más largas que las otras. Tú por tu parte, no hacías más que intentar no pensar mucho en sus acciones, algunas eran confusas, más confusas de lo que desearías. Cuando por coincidencia sus miradas se reunían, lo único que escapaba de él era una sonrisa traviesa y una mirada teñida de ligera diversión.
-¿Tú día fue bueno?
Dijo por fin, sin observarte, pero sentías su interés en tu respuesta.
Le afirmaste, y contaste algunos detalles, no muchos, sólo los relevantes. Preguntaste por el suyo entonces.
-Fue normal, lo único relevante ha sido venir a verte.
Te observo a los ojos por unos momentos, entonces regreso a su lectura sin más.
Lo miraste unos segundos, siempre parecía interesado en un tipo de libros, te resultaban interesantes algunos de sus hábitos. Casi siempre leía libros con temáticas parecidas, siempre que te visitaba prefería cocinar en lugar de pedir comida y aunque no hablaban demasiado, extrañamente siempre parecía cómodo sólo de estar juntos. Lo único negativo era que casi siempre se iba sin avisar o de la nada, intentabas entender el porqué, pero nunca habías preguntado realmente.
-¿Tienes hambre? Prepararé algo para comer, espera aquí.
Se levanto y fue a la cocina. En el momento en que desapareció de tu vista, tomaste el libro que había dejado en el suelo. Un libro de psicología de pastas amarillas, una lectura muy acorde a su personalidad, pensaste.
Con cierto interés, leías unas cuantas páginas, hasta que el sonido de tu celular interrumpió, una llamada de un conocido era lo que asomaba en la pantalla, por lo que conteste sin demora, era alguien con quien hablabas seguido, y aún así la conversación con aquella persona nunca parecía tener fin.
Hablaban de cosas cotidianas, nada importante, sólo una conversación casual. Conversación que cierta persona podía escuchar con claridad mientras cocinaba.
Escuchaba atentamente cada una de tus palabras, el tono de ellas y la emoción con la que las emulabas. Cada detalle era anotado nítidamente en su memoria, las pausas que hacías entre frase y frase, el timbre cambiante en tu voz a cada expresión y muy específicamente, el significado de cada palabra.
Todo por separado, como si de consultar un diccionario mental se tratase, así como el posible significado sentimental de ellas; lo que podían ser estando juntas con otras, sus posibles sinónimos y el mensaje oculto que cada una poseía gramaticalmente. Cada fragmento era tranquilamente analizado y registrado con cuidado, el mayor que podía poseer.
La delicadeza con la que analizaba tus palabras era proyectada en lo que cocinaba. De la misma manera en la que con cuidado hacia notas mentales, sus movimientos cocinando eran igual de gráciles, al final, todo era para ti.
Para el momento en que terminaste tu llamada, él se dirigía a la habitación tomando la bandeja de comida consigo. Espero en el marco de la puerta unos segundos observando tus gestos, todo con aquella mirada que, si la veías, no sabrías que era lo que pensaba exactamente.
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Cuando el abismo te observa (Vegas oneshot)
FanfictionOneshot con Vegas (KinnPorsche) Dedicado especialmente a @MtzVale Espero lo disfrutes, querida bestia.
