Capítulo I: Torre de Naipes

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El amor es complejo y doloroso pero es tan lindo sentirlo, que no importa sufrir por ello. Me volví masoquista a ese punzante dolor.
- Te amo.
(Con mis brazos rodeando su cuello comencé a plantar pequeños besos bordeando su rostro, ocasionando alguna que otra risa por su parte. Me detuve y lo observé por un rato. Verme en el reflejo de sus ojos hacía que mi mundo se detuviera)
- ¿Qué sucede?
(Su pregunta me tomo por sorpresa)
- Nada... solo me deleitaba con tu belleza.
(Planté un pequeño beso en sus labios)
- Si, yo estoy suculento (dijo burlándose de mi), pero conozco a alguien que me supera... y esa eres tú.
(Un pequeño beso se va intensificando, sus manos en mis caderas, mis brazos rodeando su cuello. Un beso profundo lleno de lujuria y amor). Dos locos enamorados, eso eramos.
  Esa tarde tendríamos una cita. Iríamos a comer y luego dar una vuelta. El sitio estaba en la carretera, parecía recién inaugurado. Tenía zona en la terraza y algo más íntimo en la parte interma. Ambos preferimos cenar en la parte interna. El lugar estaba ambientado como una taberna aunque situado más modernamente.
Una chica del servicio se acerca a nosotros y nos ofrece la carta y luego de elegir lo que comeríamos. Pedimos algo de beber mientras esperábamos. Me detengo a observarlo y veo su rostro apagado y decaído.
- Amor te sientes mal?! _acaricio su rostro en un intento de saber si tiene fiebre, días atrás había estado enfermo_
- No, tranquila, estoy bien _sus ojos no me decían eso, pero no quise insistir_
Supuse que lo  que menos necesitaba era que lo agobiara con millones de preguntas.
El resto de la cena transcurrió normal. Comimos, bebimos, nos tomé millones de fotos y luego regresamos a casa. Seguía con el pensamiento en la cabeza de que algo no andaba bien, aún así me tomé mi tiempo para preguntarle.

Llegó noche vieja, luego fin de año y el principio de año bastante deprisa. La vacaciones acabaron y ambos volvimos al trabajo. Nuestra relación se había vuelto bastante monótona, sin embargo no me importaba porque era feliz. Me sentía tranquila, segura, no necesitaba más. Era perfecto tal cuál.

Se acercaba febrero y como siempre, me encontraba a cargo de los preparativos para San Valentín. Había pensado que este año podríamos hacer algo diferente. Acompañar a mi madre y otro día salir, ver una película y comer algo. Ambos creímos que sería lo mejor dada las circunstancias, ya que mi madre había estado un poco triste en estos días.

  Unos días antes, unos amigos querían ir a salir a un restaurante por la fecha, así que pensamos que sería bueno. Ambos trabajamos ese día así que luego de terminar nos arreglamos y salimos.  Ya listos, a sus amigos se les ocurrió ir a otro lugar y nos cancelaron, así que terminamos yendo solos. La cita grupal terminó en una cita privada. Algo bastante usual. El lugar era muy bonito, al aire libre, y la comida de muy buena calidad. Tomé varias fotos de la comida,  de nosotros e incluso del lugar. Mientras esperábamos la comida me reía junto Michael, que soltaba a cada rato uno que otro chiste sobre las personas a nuestro alrededor.

  Al terminar de comer, pagamos y nos fuimos. Para entonces ya estaba muy cansada, mis ojos pesaban y el viaje en el asiento del copiloto me hizo quedar dormida. No recuerdo en que momento llegamos a una gasolinera. Al parecer quedaba cerca, y algunos de los amigos de Michael le dijeron que se acercara. Yo seguí dormitando mientras el conversaba con sus amigos. Cuando volví a despertar ya estábamos llegando a casa. La cita había sido perfecta y el agotamiento solo era una muestra de ello.

  Llegó el 14 de febrero, cayendo entre semana por lo tanto ambos trabajamos. En la tarde noche nos reunimos en mi casa compramos una pizza familiar nos la comimos entre todos. Fue estupendo. Pizza, pelis, los tres juntitos. Aunque al final, las películas la vimos nosotros solos. Supongo que mi madre quiso darnos un poco de privacidad. Fue un día tranquilo, sencillo, hermoso y perfecto. No necesitaba más. ¿Para qué querría más? Lo tenía todo.

  Sin embargo la racha de citas no concluyó, otro de sus amigos intentaba conquistar a una chica y quiso invitarla a ver una película. Yo conocía un sitio y por lo tanto, la cita se volvió grupal una vez más. Acordamos vernos para escoger las películas y aunque llegado el día planificado no se había escogido el filme aún, decidimos que ya estando en el lugar lo haríamos.

  En la mañana de ese día fui a ver a Michael y así ponernos de acuerdo con el horario y los detalles y me entero que la cita se había cancelado. Él parecía agotado y desganado. Me sentí molesta. Odiaba los cambios repentinos. Sus amigos siempre nos cancelaban a última hora sin previo aviso ni razones reales. Siempre terminábamos yendo solos, cosa que no me molestaba, pero... por alguna razón aquella vez me sentí más molesta de lo habitual. Terminamos discutiendo y yo me marché. Mientras bajaba las escaleras siento a Michael llamarme. Me detuve y lo escuché. Terminó accediendo a tener la cita nosotros solos.
  Luego de prepararnos y partir hacia nuestro destino, escucho que el auto estaba en reparación y que había estado en la mañana junto a su padre intentando echarlo ha andar. Se había enterado de que cancelaron lo de hoy desde ayer, pero que aún así quería ir conmigo.  Me había dicho que no, por todas las trabas que habían surgido.
   Escuchar todo eso de alguna forma me hizo sentir mal. Había sido egoísta y no había pensado en él.
   Estando en la parada del autobús una amigo nos adelantó hasta el lugar.  Encontramos el cine bastante rápido, resultó ser a una cuadra de distancia de donde vivía un familiar de Michael y mientras lo hacíamos no dejaba de pensar en lo que había sucedido en la mañana, trataba de buscar la oportunidad para disculparme. Sentía que debía.  No había actuado bien.
  Escogimos dos filmes: Parque Jurásico y El Hombre Sierra de Texas. Ver películas en 3D era impresionante, acompañadas de unas deliciosas palomitas y de la mejor compañía. A mitad de película comencé a sentir frío así que nos acurrucamos lo mejor posible para así entrar en calor. Cuando terminamos las película encargamos unas pizzas y pasamos a la siguiente película. Ya la conocía, pero verla allí era más impresionante. Además que por ser tan buena no importaba cuántas veces la repitiera, terminaba siempre causando el mismo efecto. Hora y media más tarde ambos estábamos estirandonos y acomodándonos para irnos. Hicimos una parada en casa de la tía de Michael (el familiar que vivía cerca del cine) y al rato su papá nos recogió. Llegamos más rápido de lo que pensé y por lo tanto, decidí hacer un poco de estancia, pasar un poco tiempo de calidad con mi chico. El se había quedado a ayudar a su padres a parquear el auto y cerrar el garaje, pero al ver que se demoraba lo llamé para saber que pasaba, aunque un poco irritada a la vez. Cuando subió nos acostamos un rato, hablamos e intenté tener un poco de acción, sin embargo me detuvo.
- ¿Qué sucede? _no pude evitar preguntar, llevaba mucho tiempo posponiendolo_
- No es nada, solo estoy algo cansado  _sus palabras parecían sinceras, pero sentía que faltaba algo más, había algo que me ocultaba desde hace mucho_
- Bueno, entonces me voy para que puedas descansar.
- No, no te vayas _sus palabras eran un susurro, parecía una súplica_
- Siento que te pasa algo y no puedo hacer nada para remediarlo, entonces estorbo, ¿no? _al parecer mis palabras hicieron eco en su interior_
- Simplemente, no sé cómo decírtelo  _millones de cosas, me pasaron por la mente luego de escuchar eso, posibles respuestas que me prepararan para lo que venía, una enfermedad, una broma, el usualmente las hacías, su seriedad me asustaba_
- Lo que sea que tengas que decir, solo dilo _traté de calmar al potro salvaje que galopaba en mi pecho y hacia que doliera_
 
Las palabras que menos pensé escuchar...

- Ya no me siento igual, ya no siento lo mismo por ti, perdóname _sus palabras habían ralentizado mi tiempo, veía y sentía todo demasiado lento, mi vista comenzó a nublarse, sabía lo que venía, lágrimas_
- Esto es algún tipo de broma, ¿hablas en serio? _mi intento de calmarme estaba sacudiéndose, la parte débil mía estaba luchando por salir, no podía permitírselo_
- No, no lo es _sus palabras fueron seguidas de explicaciones y tambien de sollozos y lágrimas, verlo tan vulnerable, como si se hubiera quitado la armadura, todo el peso que llevaba dentro estaba saliendo en picada, soltando cada parte rota de sí, haciendo que mi dolor quedara encerrado en mi pecho, amarrado y amordazado, sin fuerzas de luchar por salir_

  Mi primer amor estaba ahí hundido en sí, destrozado, mientras me confesaba que ya no me quería más, que estaba vacío, que no sentía nada, ni amor por sí. Parecía un niño pequeño, perdido, solo,  vulnerable. Lo estreché entre mis brazo, asegurándole que todo estaría bien. Ya para entonces mis lágrimas no pudieron contenerse y también brotaron. Sabía lo que había hecho, marchité, destruí, corrompí lo más bonito que me había sucedido. Yo mismo había causado todo eso. Lo que me pasara seria mi culpa. Mi propio infortunio ha raíz de mis decisiones.

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⏰ Last updated: Jan 27, 2024 ⏰

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