Otra vez estoy en compañía de magos. Tendría que haberme dado cuenta de lo que eras.
Oh no, Fenris.
El elfo la miraba con desagrado, se vio reflejada en sus ojos verdes con el rostro triste y anhelante.
El hombre que amas no te acepta por completo, a pesar de lo que has hecho por él.
El nudo en su garganta amenazaba con derrumbarla de un momento a otro.
Le entregaste tu corazón y él lo rompió como si no fuera nada. No es más que un esclavo resentido.
¡¡No es un esclavo!! ¡No importa cuánto tiempo me tome, yo definitivamente hare que comprenda que nunca le hare daño!
Hawke estaba llorando.
¿Y qué otra cosa podría hacer? Si no drenaba sus sentimientos a través de las lágrimas podía volar la mansión, no es que le importara mucho la dichosa finca, la había comprado para su madre y su hermano en primer lugar... pero allí seguían estando Bodahn y su hijo Sandal, sus amables leales e inocentes sirvientes, y la chica elfa nueva, Orana.
Elfa, elfo, ojos verdes abriéndose con miedo y evitándola, alejándose, huyendo...
Fenris.
"Cálmate" pensó para si mientras intentaba controlar la inundación de sus ojos. Ay, Hacedor. Pondría al mismísimo Velo por testigo de que se había portado como una tonta: A Fenris no le gustaban los magos, ni legales ni apostatas, ni siquiera sanadores, ¿por qué creía que con ella iba a ser distinto? ¿Porque le había regresado los coqueteos?
Hawke, desolada se miró en el espejo, mudo testigo de lo que acababa de suceder en su habitación: almohadas por el suelo, la manta de medio lado sus ropas rasgadas desperdigadas como un rastro de migajas desde la puerta hasta la solitaria y enorme cama que aún conservaba su olor.
Su reflejo le devolvió la mirada con angustia: sus ojos púrpuras estaban enrojecidos al igual que su nariz, el rostro ovalado bajó la mirada con tristeza mientras sus hombros volvían a estremecerse con un sollozo involuntario. En respuesta, las llamas de su chimenea se apagaron un poco.
Hawke sabía que no era bueno llorar junto a un fuego conjurado: su padre se lo había dicho muchas veces.
"Al fuego le gustan las emociones que fluyen, la risa, la valentía, las que te hacen moverte de un golpe, con el ánimo apagado solo conseguirás lo contrario."
"¿Entonces, cual es la mejor emoción para el fuego papá?"
Malcolm había sonreído de tal manera que se marcaron las arrugas alrededor de los ojos. Bajo la voz hasta convertirla en un susurro y en tono cómplice le revelo su secreto, mientras miraba a Leandra amasar el pan.
Marian Hawke enterró la cabeza entre sus brazos y dejó que su cabello largo y liso tapara como un espeso manto de oscuridad su entorno.
"Amor"
En la chimenea, las llamas se apagaron súbitamente, y humeaban en espera de una chispa que las reavivara.
Marian quedo sola en la oscuridad.
...
Varric mojo una pluma en el tintero y rasgo el pergamino que tenia enfrente con el ceño fruncido por el disgusto y la preocupación. Hacia una semana que no sabia nada de Hawke. No había pasado por el Ahorcado, no había frecuentado a Aveline, ni a Anders en su clínica, ni siquiera la ingenua de Merrill la había visto. Algo le olía mal, tenia el presentimiento de que algo estaba sucediendo ante sus narices y no se daba cuenta. Se apretó el puente de la nariz con los dedos mientras pensaba.
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La senda de Lyrium
FanfictionLuego de su primera noche juntos, Fenris abandona a Hawke. Esta intenta comprender el porquè su amado elfo no puede retener sus recuerdos y decide investigar las marcas de Lyrium que Danarius grabò en la piel del elfo. Sin embargo, nada podria poner...
