Sus uñas rosas se cerraban con fuerza sobre mi polla. Su agil y bella mano subia y bajaba mi prepucio, mientras mis pantalones y mis calzoncillos caían por debajo de mis rodillas. Estábamos solos en el cine, y mi novia, pícara y juguetona, empezó a morderme la oreja desde el principio de la película, en cuanto vio que nadie más entraría. Sus manos se lanzaron en tromba a por mi polla, y yo me dejaba hacer. Alcancé con mi mano sus pechos, y apreté fon fuerza su pezón. Me encantaba hacer eso, y se que a ella le ponía muy cachonda. Ella se abalanzó a chuparme la polla, mientras con su espalda arqueada, alcancé con mi mano su tanga. Estiré de él, y ella se colocó a cuatro patas mientras me la chupaba. Metí la mano por debajo de su falda, que no llevaba bragas.
Estaba empapadisima, como atestiguaban sus pelitos del coño bien empapados. Saqué mi polla de su boca y le pedí que se pusiera sobre mi. Mi polla entró perfecta por su coñito rosa, deslizándose con suavidad hssta el interior. Ella se movió lento al principio, con los ojos cerrados, como transportada a otro plano sensorial. Pero pronto sus movimientos se aceleraron, con sus ojos claros ahora bien abiertos, penetrandome ella a mi con la mirada. De repente, ella se puso de pie sobre el asiento, ponieneo su bonito coño delante de mi cara. Entendí lo que quería, así que mi lengua empezó a hacer de las suyas.
Primero con suave y cariñosos lametones, besitos en sus abultados y preciosos labios. Luego, penetrándola con mi lengua todo lo adentro que podía, mientras que con mi mano busqué su agujero del culo, que se abría y se cerraba al compás de mi dedo meñique. El final de la película nos pilló aun desnudos, follando en todas las posturas posibles, con nuestras bocas exhalando aliento de sexo, y nuestros miembros escocidos de tanto follar. Ella acabó corriéndose con mi polla bien adentro, y yo acabé descargando en sus labios. Sellamos el final de la sesión con un apasionado beso sensual.
