El comienzo.

8 0 0
                                        

Angel Bianco.

Me miro una vez más en el espejo antes de salir enojada, por no decir ardida luego  de pasar esa misma tarde la humillación más horrorosa del mundo ¡Tenía cuernos!  

Quería arrancar cabezas y aplastar a todos los hombres con mis tacones, estaba dolida con todos ellos, incluyendo a su padre que no había hecho más que llenarla de amor y criarla para que sea una buena mujer, buena mujer para que le pagaran de esa manera.

 Soy mucho, se lo que valgo al ver mi reflejo, enfundada en aquel vestido rojo, destilaba pasión, mi piel brilla y mis ojos... Oh, esos ardían con el fuego de la venganza, esa noche aplastaría a una cucaracha que jamás debió tocarme.

Avanzo fuera hacia la escalera sonriendo, saludando educadamente a todos los empresarios amigos de mi padre, quien también posee conocidos en el gobierno, por lo que era normal ver alguno que otro hombre con traje de gala perteneciente al ejército italiano.

—¡Alexa! Pero que mierda traes puesto—susurra Steven cerca mío— ¿Desde cuando mi novia necesita mostrar tanta piel?—me suelto de su agarre de forma educada y paso por su lado ignorándo sus palabras, se que la indiferencia podía doler más que cualquier cosa y yo quiero que sufra. Diviso a mi padre cerca y me engancho de su brazo libre esperando la llegada de mi hermano.

—Deberías dejar de hacer esas entradas tan arrebatadoras hija, los invitados tienen más de 60, podrías causarles un infarto—reímos todos mientras mamá me mira cómplice.

—Sabes que no sé hacerlo.

—Tienes mi belleza heredada Alexa, aunque vistamos sacos de papa nos veremos increíble—Mi padre la mira sorprendido, son un matrimonio de 30 años amoroso y encantador, yo tengo 24 así que ha sido una crianza llena de amor por su parte.

—¿Cuando llegará Adrie?—mi padre detalla su reloj impaciente.

—Ahí viene—contesto emocionada, lleva puesto su uniforme del ejército, está alto, gigante y bronceado, mamá corre hacia él mientras los invitados les abren espacio emocionados con la felicidad que demuestran mis padres, me acerco a ellos sonriendo.

—Adrie hijo...—sollozan ellos—¡Estas tan guapo, no sabes cuanta falta nos hiciste!

—Y yo a ustedes, no podrían pensar que seguiría dejando que todo su amor sea solo para angel, no queremos que sea una mellizas caprichosa ¿cierto?—rio arrojándome a sus brazos, ¡Era mi hermano! Sentía la emoción en mi, ya lo pondría a dar palizas en mi nombre al que me desafiara, la lista la comandaba Steven por ahora.

Lo había extrañado muchísimo, por lo que se lo demuestro llenándolo de besos y manchándolo de labial en todo su rostro, Adrie no dejaba de gruñir quejándose.

Un apretón en mi brazo me hizo voltear enardecida al reconocer ese tacto. —Cuñado, me alegra que volvieras.

Adrie lo miro mal al ver que me tensaba, le dio la mano sin decir nada mas y beso mi cabeza ignorándolo, lo abracé feliz, este era el único hombre que me tocaría esta noche.

Nuestros padres aparecieron emocionados en él escenario para un anuncio.—Después de 4 años vuelves con nosotros Adrien, no podría estar más orgulloso del hombre tan fuerte que eres ahora—alza su copa—Por Adrien y Angel, en honor a mis maravillosos hijos y herederos de la familia Bianco Fersi.

Brindo chocando la copa solo con mi hermano, ignorando al insecto que está detrás como una roca al verse ignorado por mi.


Todos aplauden, mis padres se acercan sonriendo y vuelven a tomar a mi hermano que es un tanque de guerra que tratan como un bebé, Adrie se queja y queja pero ellos se lo llevan a que salude a viejos amigos.

Camino rápido antes de que me alcance Steven, quiero ser indiferente, pero insiste demasiado para ser un traidor descarado—Alexa, te estoy hablando.

Su gruñido me hace detenerme cerca de la piscina.—¡Y  yo te estoy ignorando!—grito furiosa aprovechando la soledad del jardín.

—No seas una perra, tengo todo el día enviando mensajes para saber dónde estás y me ignoras, ¡Te vistes y te paseas ignorándome cuando siempre quieres llamar mi atención!

La carcajada brota de mi llena de veneno.—¿Tu atención? Mira maldita cucaracha que se revuelca en cuanto hueco se le aparece, me das asco. Se acabó.

No me intimida, ni cuando lo veo respirar mal y apretar los puños, tampoco logra hacerlo cuando me golpea con fuerza en el rostro, no me sobo, no tambaleo, soy firme clavando mi tacón en su pito asqueroso, se toma en el césped retorciéndose por el dolor en las bolas. Río internamente por lo que se me pasa en la cabeza, lo empujo a la piscina.

—A ver si te terminas de ahogar y dejas de estorbarme Steven.

Una carcajada se nos une al patético show, Steven lo mira mal desde el agua aún con todo el dolor enmarcado su rostro, siento el perfume del desconocido rondando a mi alrededor, lo miro sin detallarlo demasiado, solo sé que no comprendo de donde carajos salió.—¿Tú eres?

—Se suponía que tu héroe, pero desde hoy tu fan.–sonríe, demasiado atractivo para mis emociones.

Lo dejo plantado con la ebullición de la rabia en mi pecho, entro por la cocina evitando que me miren el rostro y me adentro a mi habitación lo más rápido que puedo.

Cuando detalló mi cara quiero llorar, ese golpe no lo tapa el maquillaje, ¡Tendría que ponerme una pasta para hacer piel falsa y que no se note! Eso me hace temblar, ¿Un golpe? Podría defenderse de cuanto animal se me atraviese y se crea más que yo, patear culos y  todo lo demás pero, no me merecía ese golpe, respiro hondo porque ningun hombre me hará llorar, me arrebato toda debilidad al pensar en cómo voy a explicar que me dejé humillar de tal forma.

El sonido de la puerta me hace voltear exaltada, pero me relajo al darme cuenta de que se trata del desconocido, raro, pero prefiero que un asesino venga por mi a explicar porque tengo la cara así.

—La fiesta es abajo ¿O aparte de comediante eres un depravado?—me mira mal.

—No soy un depravado.—explica—Será difícil de cubrir.

Vuelvo a mirarme al espejo, suspiro enojada.

—Iba a joderlo por ti, pero sabes defenderte bien.—lo detallo de arriba abajo, cabello negro, labios carnosos, mandíbula cincelada y los ojos más verdes que me he encontrado alguna vez. No disimulo cuando me percato de cómo me recorre entera, las piernas, los pechos, esos ojos tormentosos de la nada siento que me vuelven estupida, porque aunque tenga mi frente en alto, doy un paso hacia el, yo no bajo mi cara con nadie.

Se acerca comiéndome los labios, me dejo hacer, me recorre con las manos ágiles, sus pantalones se vuelven apretados, recorro mi mano por afuera sintiendo su duro y largo miembro, toca mis pechos para desnudarme al mismo tiempo en que comienzo a arrancar su ropa.

Me mira los pechos y las caderas, siento una presión en mi vientre y la saliva liviana cuando solo está en bóxer, magrea y regreso a su boca al sentirme extraña con su mirada, quita la fina tela de mis bragas y hunde su nariz en mi monte de venus, le doy a probar de mi, me devora como un animal hambriento lameteando y bebiendo de mi, siento que me vuelvo gelatina entre jadeos, suspiros, no me importa ni saber si nombre.

No me dejo gobernar, lo volteo con una fuerza que desconocía y él no se esperaba dejándolo debajo de mi, lo tomo hundiéndolo en mi mientras jadeó,  tocó mis pechos mientras él me toma de las caderas y bombea dentro de mi mientras yo cabalgo cuál desespero me embarga, la excitación es una cosa, pero esto, es más que eso, como me chupa, aprieta, nalguea, gruñe cuando no lo dejo tener el control y peleamos en la jodida cama por el.

Era mi venganza, tenían razón al decir que era dulce, pero esta no tenía nada de fría, era demasiado caliente 








——————————————•

Instagram: cherry_19
TikTok: toplibros.bel

The hell•Stories to obsess over. Discover now