𖣔Cold winter 𖣔

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La llegada del invierno se hace presente al fin en la capital de Tokio y por lo tanto ya la mayoría de personas tenían ya decorados sus hogares en espera de las fiestas navideñas, y  ya habían remodelado sus guarda ropas sustituyendo los atuendos de verano con atuendos más abrigadores, también las personas empiezan a salir con sus parejas a ver los campos nevados y disfrutar del ambiente tranquilo que estos daban; en pocas palabras era una época de felicidad y armonía que todos adoraban.

Un chico peli azul de ojos amarillos paseaba por las calles con la cabeza agachada, vestía una playera de cuello de tortuga gris y enésima un saco azul marino casi negro, sus pantalones eran de color negro algo opaco y sus zapatillas también. Caminaba sin rumbo alguno siempre con la cabeza agachada, si por alguna razón llegaba a chocar con algún extraño elevaría su cabeza un poco y se disculparía hasta cansarse para después volver a su rutina, por alguna razón había tomado como hábito salir a caminar todas las tardes, siempre tomaba rutas al azar esperando encontrar algo o a alguien y hoy no era la excepción.

[A veces las actividades que solías hacer para ocupar tu mente y no pensar en cosas malas se convierten en las actividades que más te hacen sobre pensar, pero al ser ya habito no lo puedes soltar.]

—Discúlpeme, de verdad no lo vi..—Shuichi se encontraba pidiendo disculpas a diestra y siniestra pues había hecho que el café de un señor se derramara en su saco.
—No hay problema, ya se reparará, pero ponte más atento jovencito..—El señor hizo una pequeña reverencia y siguió su rumbo a lo cual Shuichi agachó la cabeza algo sonrojado de la vergüenza, por alguna razón sentía que la mala suerte lo perseguía desde hace meses y eso lo deprimía, seguía caminando y caminando, a veces se detenía a ver algunos adornos de la famosa plaza "Kiboūgamine" que es donde normalmente se compraban las cosas para navidad aunque eso era misión imposible ya que estaba llena de gente; razón por la cual Saihara no la visitaba a menudo.
En lo que seguía su recorrido logró ver cómo una chica rubia pasaba por ahí y al reconocer que era su amistosa amiga de preparatoria decidió acercarse.
—Hola Akamatsu, ¿C-como te va?—La chica al reconocer la voz se volteó apresuradamente y sonrió.
—¡Ah, Saihara!—La vista de Kaede se iluminó al instante pues era amiga cercana del de cabellos azulados.—me va muy bien, gracias por preguntar—Soltó una inocente risa y extendió sus manos dejando a la vista unos cuantos brazaletes, aretes y collares decorados con notas musicales.—¡Mira!
Amami me los consiguió.—Saihara hecho un pequeño vistazo y su vista también se iluminó.
—Wooo, son hermosos ¿Donde los consiguió?—Con su sonrisa habitual miró fijamente a su amiga la cual apuntó con la mirada a una pequeña tienda al lado.
—Que genial, es muy atento contigo ¿No?—Ella asintió levemente y miró nuevamente los accesorios.
—No puedo esperar a que sea navidad para poder estrenarlos, ya tengo preparado un vestido que hará que los accesorios luzcan ¡Espectaculares!—
La chica se agitó levemente haciendo que el contrario soltara una pequeña risa.
—Ya faltan pocos días, se paciente Akamatsu.—Le guiñó un ojo y la contraria asintió.
—Amor, no encontré el anillo que tanto querías lo lamento pero por lo menos encontré este cinturón...—Un chico de cabellos verdes entró en la escena con un cinturón blanco en la mano con detalles dorados, estaba viendo un ticket de compra y al elevar la mirada se sorprendió un poco pero al instante sonrió.—Hola Saihara ¿Y ese milagro? Ya nunca te dejas ver amigo—El mencionado agito su mano en señal de saludo mientras reía.
—Ya tocaba salir a pasear, ademas, me urgía comprar velas navideñas pues se me acabaron las que tenia del año pasado.—Se cruzó de brazos mientras miraba sonriente a su amigo Rantaro.
—Entiendo, entiendo..¿Kaede ya te mostró sus nuevos accesorios?—El detective asintió ganándose una risa de parte de los contrarios.
—Amami,la tienes muy consentida eh, cuidado—
—Shhh—Kaede hizo un pequeño puchero.—No le hagas caso cariño, Saihara esta loco.—Bromeó la pianista soltando después una risa que fue acompañada por las otras dos.
—¡Epa! ¿Cual loco?—Río por última vez.—¿Ustedes si irán a casa de Shirogane para celebrar la navidad?—Cuestionó Shuichi a lo cual la pareja asintió.—Me alegro, los esperare, recuerden que son la pareja famosa del grupo y por lo tanto les toca ser las figuras paternas.—Volvió a guiñar un ojo.
—Ni me lo recuerdes, Saihara, la última vez en Halloween tuvimos que cuidar que Gonta no se asustara por la película que Ouma le hizo ver.—
—Ese Ouma, era todo un piquillo.—Río Akamatsu.—Respecto a Ouma...¿Como te sientes Saihara? Tu y el también tomaron el rol de figuras paternas y de pareja principal..—Saihara se sorprendió y con algo de nostalgia en su mirada elevó su mano para que Kaede callara a lo cual la contraria obedeció.
—Estoy bien.., claro, no es un suceso fácil de superar pero ya voy mejorando..—Sonrió algo deprimido.
—Me alegro.., recuerda que cualquier cosa estamos para ti.—Amami palmeó la espalda del peli azul el cual agradeció la preocupación de sus amigos.
—Bueno, ustedes sigan con su cita, en unos días los veo ¿sale y vale?—La pareja asintió y después de eso se despidieron no sin antes darle ánimos a Shuichi, fue un encuentro agradable y ahora que se había comunicado con sus amigos después de varios meses decidió que si iría a la posada navideña del grupo.

[A veces tus amigos llegan a ser los mejores y ellos ni cuenta se dan.]

El atardecer había llegado y por andar hablando con Kaede y Rantaro, el peli azul ni cuenta se dió. Mientras seguía su camino al azar observaba como poco a poco empezaba nevar y por alguna razón su corazón empezaba a sanarse poco a poco.

[A veces el frío y la soledad hacen bien al corazón y más cuando has pasado por mucho...Aunque no creas, la soledad también es enfermiza; al igual que una droga, no hay que abusar de ella por que si no, puedes salir aun más dañado...]

Para cuando se dio cuenta, había llegado a un pequeño parque algo alejado de la ciudad, la vista era hermosa pues el suelo de piedra se empezaba a cubrir de nieve y enfrente había un lago que congelado daba un fondo precioso, por otra parte no había ni juegos ni nada, solo el suelo y el fondo, algo que hacía que fuera un lugar hermoso para visitar. En lo que el joven recorría el pequeño lugar con la mirada logró divisar a un chico de cabello morado en el fondo; tenía una chaqueta blanca y una bufanda a cuadros, sus pantalones eran blancos adornados con listones negros que ajustaban la zona de los muslos y unos zapatos que también eran negros, ese chico era fácil de reconocer para el de cabello azulado.

—Te estaba esperando.., Saihara..— Un suave eco se logró escuchar entre el paisaje que poco a poco se iba cubriendo de más nieve.
—Perdón por haberte hecho esperar, Ouma...¿Fue larga la espera?—respondió Saihara acercándose, aquel murmullo fue tan suave que sentía como su garganta descansaba al fin.
—Fue eterna, mi amado, pero mejor disfrutemos el tiempo que nos queda por que no siempre nos podremos ver...—En aquel dulce y juguetón rostro se formó una sonrisa cálida y Saihara al verla sintió como el frío en su cuerpo iba desapareciendo. Extendió su mano tratando de alcanzar lo inalcanzable.

[Por más que seas experto en mentir, recuerda que nunca podrás engañar a tu mente y a tu corazón  ♥︎ ]

Por más que Saihara tratase de olvidar e ignorar todo no podría nunca negar aquel hecho, todos habían sido testigos de la muerte de Ouma, hasta él estuvo presente en el preciso momento en el que ocurrió aquel terrible accidente que le arrebató a su novio. Ouma durante cuatro largos y felices años había sido su pareja, empezó como un compañero de preparatoria pero tras en transcurso del tiempo se convirtió en el compañero de vida del peli azul, eran una pareja muy linda pues era raro verlos pelear y si lo llegaba a hacer, pronto se reconciliarían de una u otra forma, nada ni nadie podría acabar con su amor.
O eso creían....
Justo unos días después de su cuarto aniversario, exactamente una semana después el joven Ouma sufrió un accidente al cruzar la calle terminado así con su vida casi al instante y el pobre de Saihara lo único que podía hacer era sostener con horror el cuerpo lastimado de su pareja mientras que desgarraba su garganta pidiendo ayuda desesperado. Ya hacía ocho meses había ocurrido aquel atentado y aunque Saihara aún seguía sin asimilar la ausencia del más bajo, aprendió a vivir con el dolor y hoy justo un venti uno de diciembre, hoy que cumplirían un año más de novios, al fin Saihara podría dejar ir ese pesar, por fin podría dejar ir a Ouma, dejaría de encadenarse a él y poder seguir con su vida; claro que siempre llevará a Kokichi en su corazón pero por lo menos ya lo dejaría descansar en Paz.

[A veces tienes que dejar ir a las personas para poder descansar tu también, aferrarte a los muertos solo hace que te mates tu también.]

Para cuando Saihara se dio cuenta, había llegado al lugar donde había divisado a aquel chico de cabellos morados; la única diferencia era que: Ouma ya no estaba en ese lugar, estaba completamente vacío, su conciencia volvía a su cuerpo pues era como si lo hubieran hipnotizado, bajó su brazo anteriormente extendido y dio media vuelva para quedar viendo directamente al lago congelado.

—Será una agradable navidad ¿No es así?, nos reuniremos en casa de Shirogane y haremos lo mismo de siempre..., amor mío, tú me abandonaste prematuramente y hoy que hace cinco años te ate a mi como mi pareja, hoy te dejo ir, te llevaré en mi corazón y en mi memoria pero ya no te llevaré en mis penas ni en mis lagrimas...Aprendí a vivir con este dolor, y aprenderé a sonreír con él. Te amo, nunca lo olvides, feliz navidad Ouma...

[Un invierno puede volverse más frío con un dolor interior y puede volverse más cálido con una liberación.]

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