Hinata está enamorada de Ino, pero ella tiene novia...
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Despierto, nuevamente agitada por el mismo sueño de siempre: hermosos ojos azules, largo cabello rubio, una sonrisa encantadora y un cuerpo de infarto.
Sí, nuevamente soñé con Ino Yamanaka, mi compañera de clases y de las chicas más codiciadas de la escuela.
Ino me gusta desde que tengo razón, siempre me llamaron la atención su belleza, su forma de expresarse, su sonrisa, sus bellísimos ojos y ese amor incondicional por las flores.
El problema es que ella casi no me habla, solo me sonríe, somos de diferentes grupos en la preparatoria, ella es de los populares y yo estoy con... los normales.
El otro problema es que está de novia con la también popular Sakura Haruno, quien además es la capitana del equipo voleibol femenil.
Ino es porrista junto sus amigas, era de esperarse que terminaran juntas.
Además de que Ino es abiertamente lesbiana, al igual que yo. Bueno... solo eso tenemos en común.
Ino y Sakura llevan 1 año de novias, sin mentir, todas las noches rezo porque ellas terminen pronto. No lo sé, Ino simplemente merece a alguien mejor, no lo sé, yo por ejemplo.
Espanto esos pensamientos de mi cabeza y me dirijo al baño para ducharme y prepárame para un día más en la escuela.
Un día más para ver a Ino desde lejos, Dios... como me gusta esa mujer.
Ahora estoy fuera de mi casa, mi mamá se ha ido antes, al parecer tenía trabajos que terminar, papá se fue con ella y mi hermana Hanabi está enferma, así que está en casa de mis abuelos descansando, y como no tengo quien me lleve, decido irme caminando.
El día está bastante extraño en la ciudad, espero no se ponga a llover porque la escuela me queda a 20 minutos caminando.
Luego de unos 7 minutos de caminar, la lluvia cae libremente dejándome empapada por la fuerza con la que cae.
Maldigo a todos mientras apuro el paso, fue mal día para ir en jeans ajustados, mis converse blancas de caña alta, y una blusa manga larga a cuadros color rojo con blanco, entallada.
La blusa se me pegó rápidamente al torso, suerte que se me ocurrió echar un polerón a mi mochila por si acaso.
Entre el frío y la lluvia distingo un auto que viene detrás de mí, me doy la vuelta y distingo un Mercedes-benz, blanco, de cara, parece que el chofer va muy concentrado en el camino y no nota que va a pasar por encima de una gran poza de agua.
Y... pasó demasiado rápido, la poza me mojó aún más, maldigo a la perra ojiverde llamada Sakura en todos los idiomas posibles.
Suspiro cansada y sigo caminado, veo el empapado reloj de mi pulsera y veo que solo me quedan 5 minutos para llegar.