Un último aliento

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La sangre corría por su brazo, aquel liquido ligeramente espeso y de color carmesí se mezclaba con el agua de la bañera en la que estaba Seth. No escuchaba el sonido que provocaba el agua de su regadera abierta, tampoco escuchaba los golpes en su puerta. Tal vez ni siquiera le importaban en ese momento. Había colapsado, ya no daba más, ese pobre chico pelirrojo al que desde tan pequeño se le asigno una carga tan grande como cuidar de un hermano menor solo, sin ayuda de nadie. Ser un buen ejemplo, traer dinero a la casa, ser un verdadero hombre.

El pelirrojo sabía que lo que estaba haciendo traería enormes consecuencias y repercusiones en todos sus conocidos.

Pero, ¿A quién le importaba? el estaría muerto dentro de poco.

"Lo siento pequeño.." aquellas tres palabras que se pasaron por su mente fueron suficientes para hacer que sus ojos comenzaran a lagrimear, iba a dejar solo a su hermano menor... pero aquella situación ya se estaba escapando de sus manos, él intentaba arreglarlo, intentaba sentirse bien, forzarse a sonreír... él realmente lo intentaba, sin embargo nada servía.

Seth era como un pintor.. su piel era el lienzo de sus problemas, la navaja era su pincel que dibujaba líneas cargadas de sus preocupaciones y penas y las plasmaba en su piel.

Él tenía amigos. Tenía pareja. Un hermano. Tenía una casa, un hogar, lugar donde pasar la noche, comida todos los días, un trabajo estable... Seth lo tenía todo, solo un malagradecido con la vida pensaría en suicidarse teniendo todo lo necesario para ser feliz. O así es como pensaba él.

Habían tantas personas sufriendo en este mundo, pasándola tan mal, siendo maltratadas, muriendo de hambre y él... él por un capricho se estaba quitando la vida... ese pensamiento lo atormentaba, y lo apenaba cada vez más, hasta sentía vergüenza de sí mismo, asco.

Apoyó su nuca en la bañera mientras que aplicaba más fuerza en la navaja, lágrimas que corrían por su mejillas se juntaban con las gotas de agua que caían sobre su pecho y salpicaban en su rostro.

Seth lo tenía todo y a la misma vez no tenía nada.

Dicen que la mente es la clave de todo, y que esta misma puede ser tú mayor enemiga, porqué nadie te conoce más que tú mismo. Y este era el caso de Seth, su propia mente le jugaba en contra, tal vez si podía mejorar, tal vez ser feliz sin necesidad de pastillas y fármacos, pero el mismo se tiraba abajo, se hundía en el agua, en un océano enorme del cuál no podía salir a la superficie, que mientras más pasara el tiempo más se quedaba sin aire.

Es realmente increíble el daño que te puede causar tu propia mente.

Lo tenía todo... ¿Pero de qué te sirve un abrigo que no es capaz de brindarte calor?

Porqué a este punto Seth estaba ahí sin estar. Solo hacia que la gente se preocupase de él y se sintiera afligida, ya de nada servía seguir vivo si de nada iba a aportar. "Inútil.. Fracasado".

De a poco iba perdiendo fuerzas, e inclusive le costaba un poco razonar bien. El agua de la tina ahora era roja, y lo rodeaba teñiendo del color carmesí su ropa y sus penas.

Porque hoy fue el día en que Seth se cansó de ser fuerte. Hoy quería hacerse pequeño y sentirse frágil. Por hoy dejarse caer y que los brazos de un sueño eterno lo envolvieran.

Hasta la próxima vida, mi amor — Musitó suavemente con sus labios pálidos, ya sin siquiera saber si pensaba en su hermano menor o su pareja, o tal vez en los dos. Dejó caer su brazo en el agua, salpicando el piso del suelo con el agua roja, cerrando finalmente sus ojos, pudiendo, por una vez, descansar.

Tal vez en otra vida podrían reencontrarse, tal vez podría tener una vida estable, tal vez... y solo tal vez, en otra vida sería feliz, solo que en esta le tocó irse antes.

Un último aliento, un último suspiro, y en ese momento, Seth se fué.

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⏰ Last updated: Nov 05, 2022 ⏰

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