Aquella madrugada era más fría que de costumbre, viendo que se acercaba noviembre y ya comenzaba el clima a tornarse más frío durante la noche y el día. Se encontraba sentado encima del techo de una casa después de haberse alimentado de la energía de todos sus habitantes pues... los íncubos tienen formas particulares de alimentarse
Se limpió las manos cubiertas de sangre sobre el techo dónde estaba y levantó ligeramente la cabeza cerrando los ojos en el proceso para apreciar el aire nocturno golpeando suavemente su rostro. Pasado unos minutos decidió levantarse y continuar de techo en techo, no era problema porque ya se encontraba saciada su hambre y aquella oscura madrugada donde solo los faroles encendidos lo acompañaban se sentía perfecta.
Se mantenía en silencio mientras caminaba por cada techo sintiendo la energía de las personas que dormían ignorantes de la criatura que pasaba por encima de sus cabezas, sonrió un poco con ese pensamiento. Podría teletransportarse pero prefirió continuar a pie, después de haber continuado por las viviendas bajó de un salto entre el espacio que quedaba entre una casa y otra y aterrizó en un callejón.
Siguió y siguió caminando sin un rumbo en mente hasta salir de allí que aquel único sentimiento que guardaba en su interior desde que había despertado en esa nueva vida creció. Colocó su mano derecha sobre su pecho y presionó sobre su camisa.
¿Por qué estaba pasando eso?
Se detuvo bajo un farol y miró a ambos lados de la calle, después de una carretera solo se veían más y más casas de aburridas fachadas, todas perfectamente lucían iguales. Nada fuera de lo común, no veía algo importante, reanudó su caminata lentamente y el dolor iba y venía como...como si fuese...¿familiar?
Era demasiado extraño y eso que él vivía en el infierno donde lo más retorcido e inmoral era parte de la cotidianidad. Para probar lo que estaba pensando, se movió ligeramente a la derecha y disminuyó la intensidad pero al inclinarse a la izquierda unos punzones se hicieron presentes, así que sí era lo que sospechaba.
Recordó que uno de los demonios más viejos, aquel que lo eligió y no a otros para convertir su alma en un ser a su semejanza el día en el que llegó a el infierno le había explicado lo que conllevaba ser un demonio. Utilizaba una piel humana que no aparentaba más de 30 años humanos.
—Al morir, pierdes todas tus memorias. Llegas aquí siendo un lienzo en blanco y todo lo que te persiguió ya no existe, podrás no recordar a tus seres queridos pero el lazo que tenías con ellos no podrá ser cortado ni siquiera por la muerte misma.
La confusión era evidente en el rostro de Shogo
—Entonces, ¿cómo puedo saber quién...
El demonio patrono señaló con su dedo su pecho, justo donde va el corazón
— Esta será tu brújula hacia ellos
Brújula hacia ellos, eso significaba que alguno de ellos estaba cerca. Con determinación se dirigió hasta dónde la presión lo guiara.
Recorrió tantas calles y pasó por tantos lugares diferentes que le hacían pensar lo eterno que era este vecindario pero su desesperación en saber más sobre su pasado sobrepasaron el enorme cansancio que se ceñía a sus extremidades.
Después de un largo trecho, ahí estaba y exhaló un gran suspiro. La casa enfrente a la que se había detenido era igual a las demás, sus paredes estaban pintadas de blanco, puertas de madera lisa, de dos pisos y las ventanas que estaban en el piso de arriba tenían marcos de color negro con uno que otro diseño de animales grabado en el.
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A silent night
Fanfiction"...podrás no recordar a tus seres queridos pero el lazo que tenías con ellos no podrá ser cortado ni siquiera por la muerte misma"
