TANTO COMO TU A MI

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Han pasado tres días, tres malditos días desde que estas cosas empezaron a sucederme. Ni siquiera sé porque, ¿Por qué? ¿Por qué? Es lo que más quisiera saber, ¿Por qué a mí? ¡Sé que me estas escuchando! ¡Sé que estás ahí! ¡Sé que me estás viendo!, Estás acechándome ¿no? Esperas a que baje la guardia, esperas a que cierre mis ojos. Pero no lo hare, aún no tengo sueño ¿Lo oíste? ¡AUN NO TENGO SUEÑO!

Debo escribir para mantenerme despierto. La luz de mi computadora cansa mucho mi vista, pero al mismo tiempo impide que mis ojos se cierren. Intento ver mis dedos mientras escribo esto. Eso hace que mis pupilas no absorban tanta luz, si... sé que está funcionando. Llevo dos horas sentado aquí. He intentado pedir ayuda, pero ninguno de mis amigos cree en lo que le digo, me tildan de loco, algunos me dicen que baje el nivel de cocaína que me meto. Droga, solo decir el nombre me causa repugnancia. Jamás aceptaría oler un poco de aquella basura. Mi madre y yo siempre estuvimos en contra de ello...

Mi madre, mi madre y yo hacíamos muchas cosas juntos. Volviendo al tema, no estoy drogado. Nunca he ingerido ninguna de aquellas sustancias.

Todo lo que he visto es real, pero nadie quiere creerme. Nadie se ha acercado a mi habitación a ver como estoy. Es en momentos como estos cuando me pregunto dónde están aquellos a quienes llamo amigos. ¡No existe tal palabra! En realidad, nunca tuve amigos. Pero de todas formas. Los amigos solo aparecen cuando necesitan algo de ti. Es lo que decía mi madre, mi madre era una mujer muy sabia. Nunca me dejó salir a jugar con nadie. Ella me...me aconsejaba cosas...todas muy ciertas. Es a ella a quien debo agradecer todo. ¿No?

Me siento cansado, mis parpados están muy hinchados. ¿Ya mencioné que llevo tres días sin dormir? Creo que sí. Aún puedo aguantar, ¿me oyes? ¡AÚN PUEDO AGUANTAR! Sé que dejar de dormir es dañino para la salud, mi madre no dejaba de mencionarlo. Era una dulce mujer, alguien muy sabia, Ah, creo que ya escribí eso. No importa. Como decía, dejar de dormir es lo más sensato que he podido hacer.

No dejaba de sentir cuando venía por las noches. Primero me observaba, podía sentirlo, se quedaba de pie...durante varias horas al lado de mi puerta...a través de una pequeña abertura. Me observaba, podía ver claramente su sombra. Es verdad, tengo hipermetropía, eso no te lo dije ¿no? Bueno, ahora lo sabes. Mi visión nunca fue la mejor, siempre estuve limitado y eso, sumado a la total falta de atención que mi enfermedad requería desde que era un niño, solo la hizo empeorar más. Mi madre me compró lentes. Sí, ella me compró unos lindos lentes. ¿Qué dices? Claro que me gustaban, eran muy...muy grandes, redondos y gruesos como la parte trasera de las botellas de cerveza. Con una montura negra y horrible. Aún recuerdo las golpizas que me daban en la escuela, a causa de ellos. Eso me dió mi madre, es verdad...no eran como los de mis amigos de la escuela. Pero eran lentes ¿no? Cumplían su función, y me los dio mi madre, que es lo más importante. ¿Ya les dije cuán buena era mi madre? Una mujer muy sabia sin duda.

Esperen, el televisor se acaba de apagar solo. Lo tenía encendido, al igual que la radio, pero la radio ya se había apagado hace algunas horas. Bueno, no importa. Ese televisor solo gastaba energía, y además nunca hubo nada bueno para ver. Es lo que siempre decía mi madre, no había cosas educativas en ella, nunca me dejaba ver nada. Pero lo hacía por mi bien ¿no? Claro que sí. Pase todas las noches de mi infancia metido en mi habitación, me dormía a las siete y despertaba a las cinco. Justo a tiempo para ver como un hombre que no conocía la golpeaba para después marcharse. Salía a consolarla, pero lo único que recibía eran cachetadas. El ciclo se repetía cada semana. Todos los hombres son iguales, es lo que decía mi madre. Ella era una mujer muy sabia.

¿Ya te conté las veces en que sus amigos me golpeaban frente a ella? Creo que no, lo más divertido de todo era que ella solo reía.

Espera, mi cuarto se ha quedado sin luz. No te preocupes, tengo una linterna, y aun puedo ver bien con la luz de la computadora. Colocaré la linterna encima del monitor, listo. ¿En que estábamos? Oh sí, mi madre. Era una linda mujer. Gastaba el dinero que mandaba mi padre en alcohol y cigarros, nunca tuve uniforme nuevo. Nunca hubo dinero para eso, pero lo importante era que ella se sintiera feliz, después de todo era mi madre ¿no? Un hijo quiere a su progenitora, tanto como ella lo quiere a él. Y yo AMABA a mi madre.

La amé tanto que...no se si quieres seguir leyendo esto. Quizás no debas hacerlo. Mejor ve con tu madre...

...

Lo siento, mi linterna se apagó, le he sacado las pilas y las he vuelto a poner. Ha funcionado, pero la luz parpadea cada tres segundos. Bueno, es mejor que nada ¿no? Vaya casualidad, es lo mismo que decía mi madre. Es mejor que nada ¿no? Sí mamá, es mejor haber vivido esta vida de mierda, a no haber vivido nada.

Hace una semana mi madre murió. La policía vino hasta mi cuarto y me pregunto si sabía algo al respecto. Les dije que no, me mantuve sereno en todo momento. Ellos se marcharon y no han vuelto a venir. Debí dejar que me llevaran.

Desde hace cuatro días siento que me observan. Ya te conté eso ¿no? Lo siento, estoy algo nervioso ¿sabes? No se cómo explicártelo. Todo es muy raro por aquí. Escucho pasos, lentos y concisos. Acercándose en la oscuridad. Giraba la perilla de mi habitación, abría la puerta lentamente... apenas unos centímetros. Detrás de la puerta me observaba, podía sentirlo. Casi te puedo jurar que escuchaba su respiración. Las cosas fueron empeorando a cada día. Lo peor de todo fue cuando se sentó a mi costado. Sentía como el colchón se hundía de un lado. Quería gritar pero no podía, mi voz no salía.

¡Espera!

Ya está aquí. Ha venido nuevamente... ¡SÉ QUE ESTAS AQUÍ! ¡PUEDO SENTIRTE! ¿ME OÍSTE?

No me queda mucho tiempo. La linterna está parpadeando rápidamente. Siento que en cualquier momento esta máquina dejará de funcionar también.

La policía no sabe nada, logré esquivarlos. De todas formas ellos no hacen más que estorbar la justicia. Eso también lo dijo ella...jaja...jaja.

Yo amaba a mi madre, de la misma manera que ella me amo a mí. Nadie puede culparme por ello. ¿No?

Recuerdo aquella noche. Había planeado todo cuidadosamente. Abrí lentamente la puerta de su habitación, lo suficiente como para que mi ojo derecho pudiera caber en el. Ella dormía, dormía plácidamente, ahora me pregunto cómo podía hacerlo.

Tras mirarla por unos minutos, entré. Gateé hasta llegar a su cama. Debía asegurarme de no provocar el más mínimo ruido. Tome cuidadosamente la almohada que había guardado hace unas horas debajo de ella. Tenía que hacerlo rápido. No podía permitir que gritara. Con mi mano derecha sujeté con fuerza el cuchillo que traía en el bolsillo.

Durante un segundo dude, ¿merecía aquello la mujer que tan infeliz había hecho mi vida? Sonreí y en un rápido movimiento aplasté la almohada contra su cara, inmediatamente después clavé el cuchillo sobre esta, una y otra y otra vez.

Ella nunca se movió.

Salí de la casa y volví a mi habitación. Cuando la policía me contactó me dijeron que murió de un infarto, no mencionaron ningún tipo de heridas en el rostro. No entendí que paso, pero fue mejor para mí. O eso creí, ¿no mamá?

Amé a mi mamá, tanto como ella me amó a mí. Nadie me puede culpar por eso.

Esperen, la computadora está parpadeando...

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⏰ Last updated: Sep 04, 2022 ⏰

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