Honestamente no se cómo comenzar a escribirte algo que probablemente jamás vas a leer y es que me falta valor para poder decírtelo de frente.
Te amo Logan, te amo desde la primera vez que te vi, te amo desde que sin saberlo te volviste parte de mi, te ame aquel lunes por la tarde cuando mi tía te contó de mi embarazo y no me jugaste, ame la sonrisa que me diste cuando lo llamaste "nuestro hijo" ame cada día contigo.
Pero hoy no estoy escribiéndote para eso, en su lugar te escribo para decirte adiós, para darte un nuevo inicio, con alguien o incluso solo para ti.
Querido Logan, como prometimos cuidarnos y cuidar a nuestro bello Santiago, vengo hoy a agradecerte, por estar conmigo desde mi cuarto mes de embarazo, por apoyarme en esta tarea tan importante de vida, por ser mi amigo, mi novio, el padre de mi hijo, es en general muestra de la gran persona que eres y el gran ser humano que me ayudaste a formar.
Nadie puede decirte que eres menos padre por el hecho de no compartir sangre. Gracias por luchar conmigo en contrá de todo lo que parecía imposible, gracias por apoyarme y por guiarme.
Santiago es parte de nuestra vida y aunque no tenga tu sangre nosotros sabemos que eres el mejor papá que el pueda tener, tu amor por el me hace sentir culpable de no poder darlo todo, de que mi enfermedad me detenga en tantas cosas.
Querido Logan gracias por estos años juntos y aunque no fueron suficientes fueron los más bellos.
Querido Logan, adiós amor mío.
