Prefacio

53 16 35
                                        

Una vida en la que la justicia es una mierda, en la que las personas lo son, me hace pensar que no es vida. Es una condena en donde todos estamos pagando algo. ¿Qué clase de pecado cometí antes?, si tan solo alguien me ayudara a entender eso. No recuerdo quien fui, ni siquiera recuerdo mi verdadero nombre o si alguna vez tuve a alguien a quien amar o proteger. Lo único que recuerdo es que…,conocí a Dios. Si, Dios, y no es como la mayoría de las personas dice que es, piadoso, lleno de amor, alguien que perdona los pecados con tan solo una oración. Él es un ser de oscuridad, uno que al verlo se te hela la sangre.

No me pregunte como es que llegue a verlo, no se la razón. Lo único que recuerdo es que estaba en la cima de un edificio en donde yo simplemente salte de espaldas. Al abrir los ojos el ser que vi estaba sentado en un trono con tonos grises y dorados. Su voz era fría como el invierno mismo, rasposa y profunda, que si una persona en sus cinco sentidos la escucha, quedaría paralizado al instante.

Yo esa noche estaba usando una blusa blanca y un pantalón negro de tela delgada, estaba algo rota y mi blusa llena de sangre, no se de quién. En ese momento quería correr, mis piernas no me respondían, las palabras no salían.

Mi mente estaba en blanco o eso quiero creer, no recuerdo los pensamientos que tenía en ese entonces. Él me ofreció su ayuda, quitaría aquel dolor que sentía a cambio de ser su guerrera. Dijo que olvidaría todo lo que me atormentaba, aliviaría el dolor de mi corazón a cambio de poder. De pronto apareció un espejo a un lado mío que me mostraba a mi, pero de una forma diferente. Extendió su mano para que yo la estrechará, ni siquiera lo dude, lo hice.

Al momento de cerrar el trato mi cuerpo sintió dolor, una luz azul salía de mi cuerpo. Grite de dolor, cómo si me estuviera arrancando algo de mis entrañas, podía ver cómo mi corazón salió de mi pecho aún latiendo. De pronto un vacío se hizo presente en mi interior. No soporte el dolor, termine por desmayarme, lo último que pude escuchar fue: “Descansa en paz…y bienvenida al mundo Neo”. No pude escuchar lo que dijo en “Descansa en paz”, supongo que nada importante. Y es aquí donde yo volví a nacer…

.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
Neo Where stories live. Discover now