Parte 1

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¿Has oído hablar del amor imposible entre el sol y la luna? Esa leyenda tanto emotiva como trágica que de solo recordarla tu corazón se enternece y a la misma vez se comprime resignándose a creer que el amor en verdad es así, dolor y felicidad, la realidad en la que todos nos sumergimos a diario y que tanto nos jode, la cual nos hace cargar con un peso muerto sobre nuestras espaldas la cual es mucho más grande que las sombras. Estas dos emociones son complicadas de expresar, ya que van enlazadas, en realidad, todo lo malo irá de la mano con lo bueno, al menos así se alcanzará el balance necesario, aunque muchas veces no sea lo suficientemente justo. Y en verdad que no fue nada justo para dos almas de caras opuestas que se amaban con locura; Celeste era un ser de luz radiante de paz y su vida estaba enriquecida de felicidad, por otro lado, Marcus, estaba sumido en su propia miseria, tragándose las penas y vivía alimentándose del dolor.

Celeste amaba vivir el día a día y las cosas que se le presentaban, los animales la tenían maravillada e idolatrar la luna por las noches era su hábito preferido. Mas no todo es perfecto y su familia la obligaba a ser lo más perfecta posible ante los demás, aunque eso significara que en el fondo emergiera un sentimiento extraño y desconocido, ajeno a ella.

El dolor muchas veces es un agujero profundo, interminable, vacío y denso, bordeado de espinas envenenadas. Un veneno severamente dañino que atraviesa tus venas conectándose con tu corazón, haciéndote caer una y otra vez, detiene sus latidos a medida que pasan las estaciones frente a tus ojos. Pues ese era Marcus, tan sensual y tentativo como el diablo, dejándose caer en la inmundicia de la soledad.

Si el destino así lo quiere, estas dos almas distintas se podrían juntar para formar uno solo, creando el balance perfecto. Y eso lo que sucede, aunque a veces nada es lo suficientemente bueno como para ser verdad.

ELLOSWhere stories live. Discover now