Pues no, esto no empieza con una chica encerrada en una torre, ni con una adolescente estresada, bueno si, pero no soy yo, es mi madre.
Esto comenzó en un hospital, como casi cualquier persona, un 14 de septiembre del 2000. Una niña más en el mundo, nada especial, así que vamos a adelantar un poco. No me acuerdo mucho de mis primeros años de vida y lo que me acuerdo es aburrido así que vamos a seguir con mi adolescencia, cuando empezé la secundaria.
Yo no tenía amigos, era una niña bastante solitaria, leia libros y me llamaban "nerd" pero me daba igual, simplemente me gustaba leer libros y estar sola. Pero ese año todo cambio para mi, no tenía tiempo de leer lo que me gustaba, si no que siempre tenía que estudiar para algún examen tonto. Un día a mediados del segundo trimestre un niño al que le vamos a poner Alex me empezó a molestar, a veces me daba empujoncitos, otras veces intentaba hacerme sentir mal, me insultaba y bueno muchas cosas más. Al estar en secundaria ya empezaba a entender todo lo que me decían y pues si, dolía, dolía mucho, pero no lo demostraba, no quería llorar delante de ellos, no quería parecer débil y siempre al llegar a mi casa, me derrumbaba, lloraba sin parar, ya no me podía concentrar en mis estudios y decidí hacer algo al respecto.
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Mi historia?
Non-FictionUn cuento siempre termina en "fueron felices y comieron perdices", una historia casi siempre termina bien, pero una vida, una vida tiene altibajos, la mía tiene más bajos que altos, no tiene un "fueron felices" y mucho menos un príncipe azul, pero...
