Año 2005
Christopher, un niño de tan solo 7 años, vivía muy feliz en Australia a lado de su familia conformada por sus padres y sus dos hermanos menores, a tan corta edad no tienes idea de lo que la vida te tiene preparado, a Chris no le preocupaba su futuro, vaya a su edad lo único que te preocupa es no rasparte las rodillas mientras juegas y que tus padres te compren los caramelos que tanto te gustan en su próxima ida al supermercado.
Chris tenía sueños, como cualquier niño, deseaba ser un astronauta que iba a la luna, el próximo ministro del país, un nadador extremadamente bueno que ganaba medallas de oro en las olimpiadas, etc. Pero su más grande sueño era ser productor musical, la música lo era todo para él, lo había estado acompañado en cada paso de su corta vida y no pensaba dejarla de lado por nada, quería dar su vida entera por la música, quería que más personas se sintieran acompañadas con melodías que él mismo crearía.
Al otro lado del país, el pequeño Félix, pues solo tenía 4 años, se despedía de sus también pequeños amigos, por el trabajo de su padre estaban por mudarse a un vecindario muy lejos del actual. Si había algo que Félix odiaba más que el helado de choco menta eran las despedidas, no entendía la necesidad de separarse de alguien que tanto quieres, él creía en un felices para siempre, bueno era un niño de 4 años, tampoco hay que culparlo tanto, las lágrimas que caían de sus ojos empapaban sus pequeñas y pecosas mejillas, por más que su madre lo consolara, Félix no paraba de llorar y de sentirse roto por dentro.
- Cielo, sé que es difícil y que te duele, pero verás que el nuevo vecindario es más bonito que este y harás nuevos amigos- decía su madre para hacerlo sentir mejor.
- Pero yo no quiero nuevos amigos, no los necesito- decía Félix haciendo un puchero y llorando aún más.
- ¿Y tú cómo sabes eso? Cielo, te voy a decir algo muy importante y quiero que lo tengas siempre presente ¿de acuerdo? – decía su mamá intentando, de nuevo, calmar a su amado hijo.
- Esta bien
- Félix, a lo largo de tu vida vas a conocer a muchas personas, varias solo se quedarán temporalmente contigo, y no es que sean crueles, así el destino lo escribió, estas personas solo estarán contigo para darte lecciones, pero también encontraras personas que se quedaran a tu lado por el resto de tu vida, que te amarán incondicionalmente como lo hacemos mamá y papá, y llenaran los vacíos que dejen los demás, personas que te harán muy pero muy feliz, ¿comprendes? – Félix asintió aún con sus ojos llorosos- Yo sé que odias las despedidas, pero son necesarias, de ellas aprenderás mucho aunque te duelan mucho más ¿prometes tener presente siempre esto que te digo?
- Sí, mamá, lo prometo- dijo finalmente Félix abrazando a su madre ya totalmente calmado.
Finalmente, ambos se dirigieron al auto donde ya los esperaba su familia: dos niñas, una mayor que Félix, una pequeña bebé que dormía tranquilamente en el asiento de en medio y el padre en el volante esperando que los dos faltantes tomaran sus asientos para encender el auto y comenzar el largo trayecto.
Partieron al medio día y pasaron la noche en un pequeño hotel que quedaba en el camino, finalmente continuaron el viaje a la mañana siguiente y para el medio día ya habían llegado a su nuevo hogar.
La casa era más grande y más bonita que la anterior, Rachel, la hija mayor, bajo apresuradamente al verla por la ventana, Félix despertaba de la pequeña siesta mientras que sus padres bajaban el equipaje del auto, el carro de mudanzas llegaría en aprox. Dos horas por lo que tenían tiempo para comer y conocer la nueva casa, era de color amarillo pastel y acabados en un azul bastante suave, tenía un jardín delantero precioso con un camino que daba a la puerta principal, al entrar lo primero que veías era la sala, a lado el comedor y en el fondo la cocina con una puerta que daba al jardín trasero, igual de lindo que el primero, en el segundo piso estaban las habitaciones, eran 4, los padres de Félix dejaron que él y su hermana escogieran su habitación, claro que la principal era para los mayores, a lado estaría la de la bebé Olivia, pero al ser aún bastante pequeña dormiría en la habitación de sus padres; Félix escogió la habitación del fondo a la izquierda, le había gustado mucho la vista, y Rachel la de la derecha, su vista también era bastante linda por lo que no hubo quejas.
Pasaron el tiempo jugando y comieron unos sándwiches deliciosos, después de la llegada del camión de mudanza se dispusieron a meter los muebles, Rachel y Félix al ser pequeños aún, pasaron la mayor parte del tiempo jugando hasta que se aburrieron. De un momento a otro, Rachel había entrado a la casa deseando encontrar un lugar donde descansar y Félix se quedó un rato más jugando con sus juguetes en el patio delantero, donde estaba a la vista de todos los que ayudaban a la mudanza y de sus padres.
Chris se despertó de su larga siesta por el ruido de afuera, bajo de su habitación preguntando a su madre por lo que pasaba afuera.
- Oh son los nuevos vecinos cariño, hoy llegaron, estoy preparando un pastel para darles la bienvenida- decía su madre mientras preparaba la mezcla.
- ¿nuevos vecinos? ¿quiénes son? - preguntaba Chris con voz adormilada
- Los Lee, también son coreanos ¿puedes creerlo? Seguro seremos grandes amigos, tienen 3 bellos hijos, dos niñas y un niño, no los conozco, pero me imagino que deben ser muy indos, serán grandes amigos, ya los puedo imaginar- dijo la madre con una gran sonrisa y mirando a su hijo- puedes ir a saludar si quieres, solo no causes problemas.
Tras las palabras de su madre, Chris ya más despierto salió emocionado de la puerta principal, le encantaba conocer personas, así que se acercó a la casa emocionado, notando el movimiento de todos, hasta que una mujer se acercó a él.
- Hola pequeño ser ¿cómo estás? -preguntó.
- Buenas tardes, soy Chris perdón que los moleste solo tenía curiosidad- contestó apenado.
- No te preocupes pequeño, no molestas para nada ¿eres hijo de los Bang?
- ¡Si!, mi mamá dijo que podía venir a saludar- contestó Chris feliz y emocionado
- Aaah bueno, un placer conocerte Chris, soy la señora Lee, lamento no quedarme más tiempo contigo, pero como puedes ver estamos algo ocupados, mi hijo está por allá- dijo señalando al pequeño que jugaba acostado en el pasto- puedes jugar con él si quieres, es menor que tú, pero seguro se llevaran bien- Chris asintió con una sonrisa mientras la señora Lee se alejaba.
Chris se acercó tímidamente y saludo al pequeño niño, este levanto su cabeza con sorpresa al ver lo alto que era aquel niño en comparación de él, era clara la diferencia de edad, pero a Félix no le importo y saludo de vuelta.
- ¿Cómo te llamas? – preguntó el mayor.
-Soy Félix, ¿y tú?
-Me llamo Chris ¿qué juegas?
Félix empezó a explicar su pequeño juego, el mayor prestaba total atención y cuando Félix termino de hablar lo invito a jugar con él, ambos pasaron el resto de la tarde jugando y riendo, sin saber que ese era el principio de una gran historia, su propia historia.
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Niños otra vez // Chanlix
FanficChris a sus 13 años decide irse a Corea a cumplir su sueño de ser productor musical, mientras que su mejor amigo, Felix, 3 años menor que él, aún no sabe lo que quiere para su futuro, prefiere quedarse en Australia y ambos pierden comunicación. 7 a...
