Prefacio

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Diez Años...

El café era un refugio, un oasis de normalidad en medio de la tormenta que era mi vida. Las gotas de lluvia golpeaban la ventana, como si intentaran comunicarme algo, pero yo no quería escuchar. El local era pequeño, cálido, y la luz tenue creaba sombras danzantes en las paredes. Aunque prefería los ambientes fríos, este lugar tenía una extraña atracción sobre mí.

Mis recuerdos eran como fragmentos rotos de un espejo, reflejos distorsionados de una vida que no podía recordar. A mis 23 años, no tenía familia ni amigos. ¿Quién era antes de esto? ¿Qué oscuros secretos me habían llevado a esta línea de trabajo? La respuesta estaba en Eleazar.

Eleazar, el arquitecto de mi destino. Su nombre resonaba en mi mente como un eco siniestro. Él me había dado una segunda oportunidad, una vida en la penumbra. Pero no era por bondad; era porque yo era "útil". ¿Qué propósito servía? ¿Qué papel desempeñaba en este juego de sombras?

Aquella noche, en Las Vegas, desperté en un almacén desolado. Los escombros y la destrucción me rodeaban, como si el mundo hubiera colapsado y renacido en un suspiro. No recordaba mi nombre, ni cómo había llegado allí. Solo sabía que Eleazar estaba detrás de todo.

¿Había cometido un error al aceptar su oferta? ¿Podría alterar mi destino, o estaba atrapado en esta red de secretos y horrores? La lluvia seguía golpeando la ventana, como si intentara lavar mi alma manchada.

Diez años. Diez años de incertidumbre, de preguntas sin respuesta. Y aún así, algo me decía que la verdad estaba cerca, esperando en las sombras, lista para revelarse cuando menos lo esperara. Pero, ¿estaba preparado para enfrentarla? Solo el tiempo lo diría. 


Bajé las escaleras, mis pasos resonando en la penumbra. La planta vacía se extendía ante mí, mutilada por la explosión que había dejado su huella en cada mueble y pared. Allí, en el suelo, descansaba una fotografía, como un fragmento de memoria olvidada.

El joven de la foto, de cabellos largos y piel blanca, me miraba con ojos que ya no reconocía. ¿Tenía 13 o 15 años? La incertidumbre se aferraba a mí como una sombra. Su delgadez y su sonrisa parecían ajenas, como si pertenecieran a alguien más. A su lado, otro joven, un desconocido, quedaba relegado a la periferia de mi atención.

Pero fue el espejo lo que me atrajo, un fragmento de realidad reflejada en el suelo. Allí estaba yo, con la misma ropa que llevaba en la foto, la misma expresión de asombro y curiosidad. Era reciente, y eso me aterró.

Desesperado, volteé la foto, buscando respuestas en la parte trasera. Las palabras escritas con tinta azul me golpearon como un rayo:

"Para Ethan Kennedy, de Peter Reynolds. Un recuerdo de tu cumpleaños número 13. Felicitaciones."

La fecha confirmaba mi sospecha: dos días antes de esa fatídica noche.

Guardé la foto en mi bolsillo, mi única conexión con un pasado que se desmoronaba. Exploré los gabinetes, pero solo encontré escombros y desolación. La estructura resistía, pero mi mundo se tambaleaba. Encontré comida enlatada, una mochila, y algo más valioso: una escopeta Remington M870 calibre 12 con seis cartuchos. No sabía mucho de armas, pero sabía que sería mi salvación.

Entonces, una voz rompió el silencio, una voz que odiaría por siempre. La voz de la salvación o la muerte.

- "¿Cuál es la siguiente parte de tu plan?", preguntó, como si conociera mis secretos. "¿Ir por Las Vegas con una escopeta escondida en la chaqueta?"

Giré, apuntando con la escopeta, mi corazón martillando en mi pecho.

- ¿QUIÉN ERES? ¿DE DÓNDE SALISTE? ¡HABLA!

Descendientes: Entre Luz y Oscuridad.Stories to obsess over. Discover now