Desde los 12 me he mudado de un país a otro, no recuerdo haberme quedado más de un año en algún lugar. Antes de que muriera mi madre y que mi padre me sacara de la academia, no conocía nada más que la paredes grises de la Casa de las Sombras donde me habían criado para ser una cazadora de monstruos y de un día para otro me quitaron todo lo que conocía, ya no más clases de combate, antídotos, etc. Ahora tenía que ser una humana común y corriente, nada de perseguir lobos o vampiros, solo matemáticas e historia.
Aunque no estaba completamente disgustada con mi vida como pensaran, de hecho cada que me mudaba iba con la esperanza de encontrarme con algún suceso sobrenatural, todo a escondidas de mi padre claramente. Por desgracia no había podido ocultarle siempre mis intentos por seguir siendo una cazadora, esa la razón de que nos mudáramos tantas veces, la primera vez que llegue a una escuela no pasó ni un día sin que notara que mi profesora de historia era un wendigo, lo grite frente a todos y ella huyo, o como la vez que capture a un enano y también la vez que que volví a encontrar a un brujo. Cada mudanza era porque él me había atrapado haciendo lo que se supone que no debía hacer, llamar la atención y capturar algún ser sobrenatural. Y claro que estaba sumamente prohibido era matar uno.
Esta vez había prometido no involucrarme en nada, ahora tenía como meta vivir como una adolescente común y corriente de diecisiete años y planeaba cumplirlo, porque íbamos al país donde mi padre conoció a mi madre y estaba cansada de ir de un lugar a otro, quería un lugar fijo. Mi nuevo hogar estaba en un campo cerca de Pitrufquén. Era helado, húmedo y algo solitario, parecido a todos los otros lugares a los que habíamos ido ya. Nada mejor que ocultarse en medio de la nada.
—¿Por qué estás tan callada Bri? ¿Acaso te comió la lengua el lobo? —preguntó Simon mientras estacionaba el auto frente a una enorme casa de un solo piso que alguna vez debió ser roja, ahora la madera tenía unos pocos rastros de pintura.
—Solo tengo sueño —menti.
—Bri no olvides la promesa que hicimos, nada de cazar ni acercarte a nada sobrenatural, es por tu bien.
—Lo sé
En el fondo sabía que me sería difícil, era parte de mi instinto, sin que realmente lo deseara, siempre me veía involucrada en algo en lo que se supone que no debería de estar, esperaba que está vez fuera diferente, que todos esos seres se alejaran de mí y así yo poder vivir tranquila, sin preocupar a Simón.
Pude notar como me analizaba con sus grises ojos por el retrovisor para detectar si le decía la verdad, yo le sonreí y me baje rápidamente.
El aire frío golpeó deprisa mi rostro y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. El lugar estaba rodeado de árboles, pasto verde y barro.
—¿Te gusta? —habló Simón mientras se bajaba, el viento le despeinaba su oscuro cabello. Camino hacia el maletero.
—Es... lindo, perfecto para grabar una película de terror —digo exactamente lo que pienso sin rodeos.
—Solo hay que arreglar un par de cosas y se volverá un lugar muy bello y tranquilo. Tranquilidad eso es lo que necesitamos.
Le sonrió captando la indirecta, sacó dos cajas y camino a la casa.
Al entrar veo las cajas que dejó el camión antes de nuestra llegada, las paredes son de madera opaca, al igual que los muebles, todo se ve anticuado y usado. Sorprendentemente me gusta, se siente familiar, era casi como el ático en el que te encerraban en la academia cuando te portabas mal. Recorrí un largo pasillo para llegar a mi cuarto, el más espaciado y con la ventana más grande que daba vista al bosque.
Me pierdo en él, desde aquí podía sentir las ramas, el sonido del viento, el olor y las criaturas que vivían en él. Quería recorrerlo.
Decidida comienzo a ordenar mi cuarto, luego el baño e incluso ayudé a mi papá con sus cosas, con el rostro lleno de alegría.
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Luna y Sangre
WerewolfQue probabilidades existen de que un Vampiro y un Hombre lobo se enamoren de ti. La respuesta racional siempre seria 0, pero ese no parece ser el caso de Bri. Lo peor, es humana, pero también una cazadora. Bri había hecho la promesa de alejarse de...
