Nunca fuí fan de ir a clases, al contrario, siempre fingí enfermarme para poder faltar. Pero no significa que fuera mal alumno, y eso lo podía demostrar en mis calificaciones y buenas palabras de mis maestros.
No tengo muchos amigos, siempre fuí selectivo. Mi grupo apenas de conformaba por: Alex, Alison y Dorian. Todos ellos básicamente me adoptaron en su grupo.
Alex y Alison eran la típica pareja a la que podías ver y tus ojos lloraban miel. Son esa pareja que se forma a tu penúltimo año de enseñanza superior y todo el mundo cree que se van a casar y tener muchos hijos.
Dorian en cambio es todo lo contrario. Lo podías ver con un chico diferente cada noche. Todos sabíamos que tendría un gran futuro como médico, eso lo demostraba. Pero nadie apostaba a que duraría más de una semana con alguien.
¿Yo? Yo era el típico chico de 17 años que no quería perder la virginidad. Además, no soy tan bonito...
Mi última relación fue a los quince y fue por dependencia emocional. Todo acabo tan mal que no dejaba que alguien me abrazara.
– ¡Max! ¡Despierta! – Abrí mis ojos; alarmado, dándome cuenta que seguía en mi sala de clases.
No tarde en escuchar las risas de mis compañeros, incluyendo a Dorian, ya que había sido el que me despertó.
– Parece que no durmió muy bien, ¿Cierto? – Pregunto mi maestro de lenguaje, al cual le tenía un gran aprecio.
Todos volvieron a soltar una risa, haciéndome sentir aún más avergonzado de lo que ya estaba.
Me limité a esconder mi rostro entre mis brazos mientras el maestro volvía a explicar la materia.
Cuando volví a elevar mi vista, Daniel me seguía observando. Sabía que quería burlarse de mí, pero también sabía que no podía arriesgarse a molestar al "favorito" del profesor.
( . . . )
– ¿Tuviste una mala noche? – Pregunto mi querido pero detestable amigo de ojos oscuros.
– Mi madre llego tarde y me quedé cuidando a mi sobrino. Mi ciclo del sueño no se completó correctamente, por lo que tengo la-
– Bien, mándale saludos a tu sobrino. Para la próxima duerme mejor. – Concluyó, dejándome con las palabras en la boca mientras se iba.
Me dí la vuelta para ver el motivo de su repentina salida, pero no me sorprendí al ver que se trataba de Daniel, una antigua conquista de Dorian. El único ser en la vida por el que e visto llorar a mi amigo.
Bufé.
No estaba molestó porque se fuera con ese tipo, estaba molestó porque al final del día él jamás me escuchaba.
Termine de guardar mis libros en mi clóset para luego agarrar mi mochila a irme a mi próxima aula.
Cuando llegué, no fue sorpresa encontrarme con mis otros dos amigos, uno encima del otro, mientras se devoraban prácticamente. Me limité a mirar asqueado y me senté en mi puesto. Fue cuando detuvieron lo que estaban haciendo.
– Hola Maxi – Saludo Alison con un leve color rojo en sus mejillas, mientras arreglaba su uniforme. – ¿Y Dari-bo?
– Se fue con el Dani. Tal vez estén en los baños nuevamente. – Dije con un claro desagrado en mi voz.
– Parece que nuestro pequeño Maxi está celoso. – Comentaba Alex, mientras jugueteaba con un rizo de Ali.
– No estoy celoso, solamente me molesta que Dorian no tenga dignidad.
– Además el Daniel es feo – Corroboró la rizada. – Dari-bo no aprende, ese tipo juega con el como si fuera un balón. Yo tambien estoy enojada.
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Max, vuelve por Favor
No FicciónLa típica historia de adolescentes con un toque de realidad. ¿Qué tal si le das una oportunidad? ✨🌱
