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Ha pasado a penas un mes y no paro de cruzármelo por los pasillos. Me he empezado a preguntar:

¿Quién es?

Cabello lacio, negro y con un tinte de todo me la suda. Ojos azules, pero no como el cielo o el mar...Es más un azul eléctrico, en el que si intentas indagar seguro te quemas. Pero tampoco es como si fuese una posibilidad.

Hay algo en él que me exige preguntar. Pero no lo hago. Le deseo una buena mañana y parece extrañado. No creo que responda y sigo mi camino. En la clase hay menos de quince personas y ese hecho me hace gracia. Los profesores de instituto realmente han traumatizado a muchos posibles grandes científicos. Me siento al frente del todo. Es mi sitio favorito, o por lo menos es el único sitio donde los profesores pueden evadir menos mis preguntas. Inés se sienta a mi lado. Aún sigo intentado descifrar si lo hace porque también le gusta o por mí. Ella rompe el silencio:

- ¿Soy yo o todos están más muertos hoy que el viernes a última?

- En el segundo mes te das cuenta de que te has equivocado de carrera.- salgo de mis pensamientos.

- ¿Cómo lo sabes? ¿Te está pasando, Delita?

-Que va, lo sé porque la semana pasada éramos veintiocho en clase.

- Ayer los del departamento de economía hicieron una fiesta.Pero veo tu punto.

La mañana se pasa más rápido de lo que pensé que lo haría. Inés tenía razón. A medida que la mañana avanzaba más personas se unían al grupo. Pero yo también la tenía. Escuchamos en los pasillos que al menos siete personas se han cagado y han huido de mi carrera. Ya me jodería hacer selectividad para luego irme de la carrera.

- Es que no me entiendes.- digo intentando explicarle por tercera vez. - No es que las personas no se puedan equivocar o arrepentirse o irse porque no les ha gustado el primer mes de carrera, digo que si me pasara a mí entraría en depresión después de todo lo que estudié para entrar aquí . Un cuchillazo me dolería menos.

Ella pareció divertida por la última parte- Eres una exagerada.

He venido a acompañar a Inés que necesitaba pedir unos libros en la biblioteca antes de irnos a la residencia.

Ya volviendo ella me cuenta algo sobre un maravilloso libro que leyó. Una novela. Cuando nos conocimos ella quería saberlo todo de mí y me pidió que le recomendara algunas,así que ahora no para de contarme acerca de ellas.¿Premio o castigo?.

Al llegar a mi puerta nos despedimos y acordamos la hora para luego. Después de comer, estudio un poco.

Por ahora estoy contenta en mi carrera. Con lo básico te lo sacas.

La puerta suena y con mis apuntes en la mano la abro. Una Inés vestida de lentejuelas y una chica rubia casi caen al suelo cuando lo hago.

- Adela, te voy a matar.- Inés me miraba de arriba a abajo con algo de horror en su rostro.

- Y lo dice quien estuvo a punto de romper mis apuntes por manosearse con una tía en mi puerta.- Ahora sí estoy muerta. La rubia se sonroja. Inés voltea los ojos.

- Son las nueve y cuarenta y cinco, o mueves el culo para cambiarte o te llevo arrastrada tal y como estás ahora.

Ups. Se me había olvidado que íbamos al concierto. Menos mal ya había preparado la ropa y me lavé el cabello esta mañana por lo que mis ondas estaban decentes. Estaba orgullosa de mi outfit. Inés me dio un "cumpido" acerca de lo guapa que me veo con la minifalda y las pantimedias de agujeros.

- El uber lleva esperando diez minutos. Te los voy a cobrar.- Dijo enfadada luego de adularme y fue escaleras abajo un poco apresurada.Yo cojo mi móvil, lo meto en el bolso y bajo también.

La noche estaba fresca, el ambiente acompañaba las canciones y había un contundente hedor a gente que cree que no suda y no se ducha. Sinceramente no sé si me lo estaba pasando bien o no. Aún así intento mantener una sonrisa, Inés se ha esforzado mucho en mi regalo de cumpleaños.

- Entre tantos lugares no pensé que nos cruzaríamos aquí también.- Una voz grave con un acento marcado me paraliza por un segundo. Al girarme unos ojos peculiares me examinan. No digo nada. ¿Qué respondo a eso?.

- Uhm. Ya... Ehm.- Una sonrisa de lado se asoma en sus labios obligandome a verlos. Me ha puesto nerviosa y no sé ni porqué. Y él lo disfruta.

- ¿Qué te trae por aquí?.-Si este chico quería dejarme incapaz de hablar lo estaba logrando. Respiro ondo.

- Creo que hay un concierto en una discoteca con más se doscientas personas por aquí cerca, pero no se no estoy segura.- Elevo un poco la voz para que se me escuche mejor por todo el ruido del concierto.

Eso parece divertirle- Entonces a la chica de la biblioteca le gusta el rock. No me lo habría esperado.

Mis mejillas se calientan ¿ Cómo sabe de eso? - Ya... eso.- Me reí un poco incómoda.- Es que cuando leo no me entero de lo que pasa al rededor y muchos menos de las horas que pasan ni..- Me detengo. - ¿Por qué no te lo habrías esperado?

- No tienes cara. Te veo más del tipo que espera que one diretion vuelva o de las que se creen superiores por escuchar música clásica.- Se encoge de hombros.

¿Pero y este chico?

- Tú no serás del tipo que se cree superior porque escucha metálica, ¿verdad?.- enarco una ceja.

Esa sonrisa de lado vuelve. - Nah, soy del tipo que se cree superior por escuchar Pink floyd.

No me da tiempo de responder y hace una seña con la cabeza para que voltee. Inés viene andando como si cargara el peso del mundo en sobre sus hombros y me grita algo que no entiendo. Busco esa electricidad que llama mi atención pero no la encuento. Se ha ido.

- ¿¡Se puede saber por qué estás aquí fuera!?
- Salí a tomar un poco de aire. Ahora vuelvo. Tranquila.
- Voy a por unas cervezas, más te vale estar dentro con el resto para cuando las tenga.

No tuve opción y entré. Por alguna razón quería seguir conversando con... bueno, nunca dijimos nuestros nombres.

LUCA WAYNEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora