Dos reinados diferentes. Vidas distintas. Y un amor mutuo.
"Tomare cada flecha con tal que ninguna te lastime. Dime que nos volveremos a ver, Solecito."
Felix, Del reinado Lee del sur. Un príncipe con el único deseo de mirar al sol mientras vaga co...
Hyunjin era uno de los menos queridos en su castillo. En su reino. Le parecía irónico puesto que hace menos de un año era de los príncipes más aclamados. Ahora buscaba esconderse en su propia sombra.
Después de abrirse con sus padres respecto a sus gusto por el dibujo, por el arte, y por el amor que le tenia a los hombres. Fue visto con los ojos más descarados. Los ojos de unos padres decepcionados. No entendía el por qué. Se sentía como un problema. Sus padres no le dirigían la palabra, estaba prácticamente solo. Su única compañía era la luna. La luna solo se deja ver durante las noches. Y No podía esconderse del sol pero no le gustaba. El día se le hacia eterno, como si no tuviera fin. Buscaba oscuridad y contarle a la luna cada uno de sus problemas.
13:00 hrs
Hyunjin seguía tirado en su cama, pensando en que podía hacer si no ser que dormir. Últimamente dormía más de lo normal hasta las noches. Con un solo objetivo.
El sabía que es malo para su salud aquel acto. Más no le importo.
Alguien tico la puerta de su dormitorio, ese sonido que tanto detestaba en sus días. - Joven, ¿gusta almorzar?, le puedo preparar una comida de su agrado. - Esa voz era de Changbin. No solo un trabajador. Era el único en ese reino que no lo veía mal y que genuinamente se preocupaba por el.
-Gracias, Bin. No tengo apetito, más tarde quizás. - Hyunjin no mentía al respecto. últimamente no tenía hambre, no tenía ganas de nada. Antes de escuchar pazos dirigirse a la parte baja escucho unas ultimas palabras. -De acuerdo. Espero verle salir de ese cuarto,príncipe. O yo mismo lo sacaré.
Hyunjin sonrió para sí mismo sabiendo que en ningún momento lo vio el antes dicho. Le gustaba el hecho de saber que al menos le seguía importando a alguien.
Miro a su ventanal. En invierno oscurece más rápido. Le encantaba esta estación del año por ese mismo motivo. Salió de su cuarto sin más con el objetivo de ir a su jardín en el cual aguardaba un cajón lleno de sus pinturas. Utilizadas como un secreto.
Se fue a lo más profundo del bosque. Junto a un lago y decidió a acomodarse. Saco sus utensilios para pintar, un cuadro mediano salió de esa cajonera y la colocó en su pierna. Le gustaba pintar el lago imaginando el reflejo de la luna. No siempre la luna lo acompañaba pero le gustaba imaginar que así era. Los árboles le transmitían una paz que no podía describir. Las flores al rededor suyo eran las más encantadoras, pero no había casi alguna por el invierno. Le gustaba darle a sus dibujos aquel toque de ambas estaciones: Invierno y primavera. Cada una con su encanto. El encanto que el mismo les daba.
Esa noche, la luna se mostró ante el. Una luna llena se mostró con su más brillante brillo. Sin nubes alrededor. Solo ellos dos estaban en aquel lugar. Su cómplice era ese bosque y lo que habitaba en el.
Empezó su boceto. El lago en un tono azul semi- cristalino. La luna en el cielo alumbrando las plantas, una flor yacía en la punta del lago. Las aguas agitadas estaban perfectamente dibujadas. Comenzó a pintar el fondo. La flor de un color amarillo, ya que era una margarita. Esa flor que tanto le transmitía alegría. Le gustaba pensar que el color amarillo era bonito si lo complementabas con tonos oscuros. Pues así lucia más aquel hermoso color. Sobrevoló el tiempo. Sus manos ya dolidas por el uso excesivo de ellas. Y sus ojos contemplando su obra. Se preguntarán: "Si sus padres odian que el dibuje, que hace con sus pinturas?" La respuesta es que el las vendía. No le gustaría que sus pinturas estuvieran destrozadas y sin valor alguno en su castillo. Les quería dar vida. Una que el no podía ofrecerles.
Termino de admirar su obra. Que poco tenía que decir más que amaba el hecho de que le encantaba esa adrenalina de hacer cosas prohibidas para el. Sus padres no estarían en el reino por unos meses. Lo cual le daba total libertad de salir a altas horas. A vagar por el reino. Miro a la luna con su más sincera sonrisa.
-Luna, dime. ¿cómo estás?, ¿me extrañaste? Yo si. Cada segundo. Me gustaría verte más seguido. Que la noche dure las 24 horas del día. No quiero sentirme así de miserable y tener que contarte todo lo que me pasa de esta manera tan brusca y despiadada. Luna, dime. ¿Acaso algún día encontraré algo complementario que me llene en el fondo? Dime. ¿Por que me odian?, No es mi culpa que me gusten los hombres...Daría lo que fuera por no ser así. Por cambiar y ser el de antes para mis padres. Luna dime. ¿Te quedaras a mi lado?. Si no lo harás al menos mándame una señal de que podré estar bien sin tu compañía. - Las lagrimas no tardaron en rozar las mejillas de Hyunjin. Estaba destrozado. Realmente no sabía que hacer para mejorar.
Se despidió de la luna, para dirigirse por los campos de margaritas a esa cabaña tan conocida para el como si fuera la palma de su mano. Se recostó en la cama que yacía bien tendidas dentro de esta. Cerró sus ojos llenos de lagrimas. Sonrió para sí mismo sarcásticamente y cayó en un sueño. Al día siguiente tenía que ir al reino del Sur. El reino Lee. Quería ver su colectivo de flores. Del que tanto hablaban, y del que más expectativas daban.
La luna miro a Hyunjin irse. La luna sonrió para sí misma sabiendo que el si encontraría su complemento. Sabía que lograría ser feliz sin ella. Lograría ver al cielo sin sentirse abrumado. Sabía que a pesar de todo, Ella sería cómplice de un historia.
"Capítulo 3.00 Cuenta las estrellas. Dime. ¿Acaso no son suficientes?. ¿Acaso, yo no soy suficiente?. Dime, Sol. Tómame de la mano y llévame contigo. Conviérteme en una estrella. No importa si no tengo rumbo. Solo llévame. Quiero vivir sin ser juzgado. Quiero sentirme libre de brillar y verme como si nada pudiera tocarme. Así con tanto amor, admiro a cada estrella qué pasa por mi visión. Dime, sol. ¿Acaso podré vivir de tal manera?, ¿seré lo suficientemente fuerte como para vencerme?. Me gustaría que siguieras brillando cerca mío. Que no le tengas miedo a las estrellas. Quiero ser una de ellas para protegerte de la oscuridad que les domina. Quiero complementarte siendo como tú. Un rayo de luz"
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Buenas noches o al menos para mi y el momento en el que escribo esto. Gracias por llegar hasta aquí y por estar leyendo mi historia. Realmente me hace feliz.
En otras noticias...Quería preguntar. ¿Que días gustan que publique capítulos? Tendré tiempo libre a partir de esta semana por vacaciones pero igualmente no quiero subir todo de golpe. Quiero un orden por así decirlo. Ya sueno como de la realeza....Que desgracia.