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Y cuando termino de mirar mi foto la dejo sobre la cama. He mirado esa foto una y otra vez, me he aprendido cada uno de sus detalles, si cierro los ojos soy capaz de ver cada una de las prendas que vestían, puedo visualizar cada una de las fotografías de aquel restaurante que tantas veces he visitado para intentar comprender lo que pasó.

Aunque ya no estén juntos, me gusta imaginar que somos una familia normal con un padre que nos quiere y que se preocupa por nosotros , algo que no puede estar más lejos de la realidad.

Mi padre es una pobre hombre, incapaz de conformarse con una sola mujer, es un hombre entrado en edad, ingenuo por pensar que va a encontrar a alguien y estúpido por no saber apreciar lo mejor que ha tenido.

Pero ya me da igual. Le he declarado la guerra a mi padre y no iba a parar hasta ganarle, hasta conseguir que sienta en sus carnes el duro rechazo que se merece.

Cogí la foto y la metí en la caja, y cerré con llave todo el odio que soportaba esperando de alguna manera que nunca saliera de esa estúpida caja llena de toda la mierda que conformaba mi vida.

-¡Sarah!- gritó mi madre desde la cocina.

Me levanto del suelo y corro hacia el salón para cenar, aunque es lo que menos me apetece ahora mismo.

-¿Qué hacías?- pregunta Inés.

-Nada que te pueda interesar- la respondo cortante.

Intento pestañear lo más rápido que puedo, intentando ocultar las lagrimas que manan de mis ojos.

-¿Porqué lloras?- pregunta mientras se quita el esmalte rojo de las uñas.

-Nada- Miento.

Inés es la hermana más insoportable que conozco, siempre intenta meterse en mis cosas para poder luego beneficiarse de ellas, el chantaje es una de sus especialidades.

-Vale- Contesta tranquilamente.

Me siento en una de las seis sillas que rodean la gran mesa de madera, solo comemos aquí en ocasiones especiales, en este caso mi hermana se va de viaje con el colegio en unas horas y al parecer ese es un acontecimiento lo suficientemente importante para tener que dedicar casi quince minutos a poner la mesa y otras tres horas para cocinar alguna comida especial e intragable cuando una hamburguesa con patatas fritas es la mayor de mis perdiciones.

Estoy sumida en mis pensamientos cuando mi madre grita desde la cocina

-¡Llegáis tarde!-

Me levanto sobresaltada de la mesa y avanzo hacia mi cuarto para coger mi abrigo y la mochila, que por cierto tengo que comprar una nueva.

Me despido de mi madre con un beso en la mejilla y salgo corriendo hacia la parada del bus con Inés pisándome los talones.

La parada está vacía, mala señal,.

-Sarah, espero que no hayas perdido el autobús- digo para mis adentros tragando saliva.

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⏰ Last updated: Apr 28, 2015 ⏰

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Diario de una persona invisibleWhere stories live. Discover now