|capitulo 1|"¿de verdad?"

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- estás hecha una bola de nervios.- el hombre de musculatura visible al mundo y vestimenta tribal azteca observo a brunhilde pasearse por la habitación con cierta diversión en su rostro.

- deberías calmarte mocosa.- el acompañante del primer hombre dijo, tomando un poco de café en una extraña taza marrón. - cielos, los niños de hoy en día si que se estresan mucho.-

-¿¡por qué están tan despreocupados?!.- brunhilde por fin perdió los estribos al ver tanta calma en los rostros de ambos. -el ragnarok es algo muy serio, la razón de que me vea tan nerviosa debería ser evidente para ustedes siendo dioses.-

- hermana brunhilde.- geir se mostró algo asustada, pero al ver la sonrisa que el dios mayor les dio hizo que se confundiera de sobremanera.

- nosotros nunca tuvimos el miedo de enfrentar un ragnarok.- el dios mayor amplio su sonrisa. - pero aún así, ¡nuestros humanos están listos para luchar en uno!.-

- yo, quetzalcoatl, y mi estúpido compañero tlaloc, junto a otro par de dioses, hemos estado por así decirlo anteponiendo nos a una situación así.- el nombrado quetzalcoatl dijo. - ¿O alguna vez has escuchado de nosotros en algún tipo de grupito? ¿Nos has visto entrar en alguna lista?.-

-...no...- brunhilde comenzaba a darse cuenta que el dios frente a el o estaba loco o era un estratega y el mayor hijo de puta que pudo estar a su lado.

- exacto.- quetzalcoatl sonrió. - nos hemos escondido en las sombras detrás de tapaderas muy interesantes.- quetzalcoatl golpeó la mesa. - diablos, pon nos una historia de transfondo buena y podríamos pasar como humanos.-

La declaración hizo que brunhilde rápidamente comenzará a maquinar lo que quetzalcoatl quería decir.

- siempre hemos visto ese odio hacia los humanos.- tlaloc por fin dio su granito de arena en esta conversación. - y sabíamos perfectamente que algo así ocurriría.-

- tarde o temprano ocurriría.- quetzalcoatl contesto de inmediato. -y para ello justo este mismo día te hemos traído a un total de 8 guerreros para elegir, todos los cuales mientras no tengan a Thor o Zeus por delante podrán arrasar.-

Quetzalcoatl sonó muy tentador, y tlaloc lo miro con diversión, en su mente solo pudo venir a su mente "ya se parece a uno de los vendedores ambulantes de México" mierda el pensamiento le hizo tener un escalofrío, esos hijos de puta eran unos maestros del engaño que hasta Loki podría quedarse pendejo.

Brunhilde no se trago tanto esta idea. Su declaración de "guerra" a los dioses inmediatamente atrajo a estos 2 aztecas y llevaban una hora y media discutiendo todo, brunhilde había cuestionado las razones del por que estos dioses los ayudaban.

- ¿Qué tanta confianza tienes en estos guerreros tuyos?.-

- ohhhhh amiga, esos bastardos pudieron mantenerse en un mano a mano conmigo.- quetzalcoatl contesto de inmediato haciendo a brunhilde abrir un poco los ojos.

- la razón de que ellos sean tan fuertes es por que tienen nuestras bendiciones.- tlaloc dijo con una sonrisa. - lo que los hace especiales procede de nosotros, y mientras nosotros no revoquemos esas bendiciones manualmente ellos las portarán durante el resto de la eternidad.-

Esto de verdad hizo que brunhilde frunciera el seño.

No sabía si los guerreros bendecidos contaban para entrar al ragnarok, pero la propuesta era tan tentadora.

- es dos por uno.-

-¿Tenías que decirlo?.-

-¿Que? Normalmente es buena frase para convencer a los pobres extranjeros que en paz descansen.- brunhilde puso los ojos en blanco ante la conversación que se estaba dando entre ambos dioses, y decidió intervenir.

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