– ¡Aldo Ramírez Jiménez! ¡Baja a desayunar! – Dice mi mamá, despertándome, arruinando mi profundo sueño.
– ¡Ya voy! – Le respondo medio mareado por haberme despertado de golpe, sin haberme despabilado ni un poco.
Me quedo sentado unos segundos en mi cama para poder concentrarme y asimilar un poco mejor las cosas. Después de un rato, consigo levantarme de la cama, para dirigirme al espejo de mi baño y verme a través de este. Lleno el lavabo de agua para luego meter toda mi cara en ella, limpiándome un poco mis grandes ojeras muy remarcadas por despertarme tan temprano, así mismo como mis lagañas que quedaron fuertemente impregnadas en mis ojeras.
Trato de apresurarme lo más que puedo para no llegar tarde a la escuela, por lo que también mojo mi cabello revoloteado (si de por si tengo el cabello ondulado, está mas hecho un desastre por el almohadazo). Mis ojos cafés claros que refleja junto con mi mirada una tristeza y un deseo de saber, por el cual existo, odiando un poco la vida que me tocó tener por las constantes torturas que he atravesado (en especial en la escuela, ya que hay unos cuantos niños más grandes que yo, que me molestan y me golpean constantemente) a tal punto de ya no tener interés por ir a la escuela (y sé que muchos no quieren ir a la escuela, pero por el sufrimiento que luego atravieso, provoca que menos ganas me dé de ir, pues como lo dije... odio mí inmunda e insignificante vida).
Por andas presionado (y acelerado) para arreglarme lo más pronto posible para ir a la escuela (pues el sol apenas está saliendo). Accidentalmente me termino pegando en uno de mis brazos, dejando una marca roja del golpe, esto se debe (y se muestra aún más en mi caso) gracias a mi tez blanca, pero rasposa y seco por el falto de cuidado.
Me muerdo el puño para no gritar de dolor a causa del golpe que me terminé dando en el lavabo. Se me pasa un poco y enseguida reanudo lo que estaba haciendo, arreglándome de forma apresurada para estar listo lo más pronto posible.
Una vez arreglado, con el uniforme puesto y teniendo las cosas necesarias para la escuela, es cuando bajo las escaleras, dirigiéndome hacia la cocina, en donde están esperándome mi Madre y mi hermano mayor de nombre Arturo. Él es más grande que yo solo por dos años (no es mucha la diferencia), pero su estatura, su mirada y su personalidad hace que se vea mucho más grande que yo (y por el lado de mi mamá... solo diré que es muy sobreprotectora).
– ¿Por qué tardaste mucho en bajar? – Me dice mi hermano en forma de sermón y un tanto curioso.
–No tienes por qué regañarme, no eres mi Padre Arturo-. Le digo molesto y con la mirada enfocada en mi desayuno para comer lo más pronto posible y que no me deje el camión de la escuela (como muchas otras veces lo ha hecho). Mi molestia se debe por tratar de reprocharme algo (el piensa que seré un inútil toda mi visa y por eso quiere controlar mi vida, cosa que estoy completamente en desacuerdo) sin embargo limito mis palabras y opto por mejor quedarme callado para que no surja una pelea entre nosotros y sea un nuevo dolor de cabeza para mi Madre.
–Papá me dejo a cargo Aldo, debes de tenerme más respeto-. Me dice Arturo de forma autoritaria, haciéndome sentir un tanto reprimido (esto es muy injusto, pero... no tengo otra más que acceder, ya que aunque no quiera aceptarlo, Arturo tiene razón).
Aprieto fuertemente mi mandíbula con furia, pero después me relajo y dejo de darle importancia a lo que dijo, sin darle importancia, manteniéndome callado y comiendo mejor, para apurarme para acabar e ir a la escuela (antes de que se me haga tarde, eso es mi preocupación en realidad).
Terminando el desayuno, me levanté de mi silla, llevé mis trastes sucios al lavabo y los limpié para ayudar aunque sea un poco a mí mamá con el quehacer de la casa y acto seguido me fui a esperar el camión en una de las paradas que usualmente hace, caminando un poco hasta ese lugar (lo malo es que vivo un poco lejos, ¿Qué digo un poco? ¡Dios! ¡Estoy de polo a polo! No sé lo que pensaron mis papás al haber comprado una casa en esa zona, donde es el Barrio de San Juan, en Tequisquiapan/Querétaro, dentro del País de México, muy bien... estoy listo para volver a la terrible prisión para jóvenes como yo lamentablemente, no me gusta para nada ese lugar, porque además de que la mayoría me ignora y nadie me quiere, también todos (o la gran mayoría) me golpean, y me dejan en ridículo diariamente. Solo se aprovechan porque yo no soy tan grande y fuerte como todos ellos, además de por mi aspecto no me ayuda demasiado, digo... ¿Qué culpa tengo yo de usar antejos tan grandes como de botella y brakets? Es solo una excusa y esa necesidad de sentirse superiores hacia otra persona que relativamente es inferior físicamente a comparación de ellos, esas cosas lo detesto, en verdad que mucha gente tiene razón cuando dicen que la escuela es una especie de jungla, la cual tienes que sobrevivir todos los días, porque si te descuidas aunque sea un poco, te comerán vivo, por desgracia, yo soy de ese tipo de presas que son prácticamente golosinas para los brabucones, como los que me acosan diariamente).
ESTÁS LEYENDO
Héroes.
Ciencia FicciónComienzo a escuchar voces rodeándome, opinando y hablando de mí, a su vez despierto después de un largo tiempo de haber estado dormido (me duele mucho la cabeza... ¿Qué rayos está pasando?). A mi alrededor hay paredes grises, un cristal enorme en fr...
