╭━━━━╯☆●ʚ♡ɞ●☆╰━━━━╮
Desde que tengo memoria, siempre hemos sido mi madre y yo. Amy Relish fue la mujer que me crio y me amó desde el día cero y por eso le estaré eternamente agradecida. Sin embargo, nuestra relación últimamente parece ir en picada. De un día al otro, mi madre comenzó a tratarme como si todos aquellos años en donde el amor abundaba no hubieran existido jamás. No tenía idea de lo que había hecho para que ella cambiara su comportamiento conmigo. Tal vez por fin se había cansado de hacerse cargo de mí. Tal vez descubrió el gran obstáculo que presenté y presento en su vida. Por estas razones era que me encontraba buscando apartamentos con mi amiga Lissa para irnos a vivir juntas. No les voy a mentir, tener que alejarme de mi madre es lo más doloroso que alguna vez había experimentado hasta el momento, pero no sabía que más hacer.
- ¿Qué te parece este? -la voz de Liss me saco de mis pensamientos. -Tiene dos habitaciones, un baño y cocina-comedor. No tiene garaje, pero no importa porque ninguna de las dos tenemos auto- dijo lo último divertida.
-Supongo que está bien-le conteste sonriendo forzada. No le estaba prestando demasiada atención.
Lissa suspiro, apago la computadora y se giró para mirarme. Sus ojos color marrón claro expresaban la pena que sentía por mí. Era algo que odiaba, pero la entendía. Si lo que me estaba pasando a mi le estuviera pasando a ella probablemente tendría la misma mirada en mis ojos y la estaría ayudando de la misma manera que ella hacia conmigo.
-No puedo imaginar por lo que estás pasando Kath- me dijo suspirando. -Pero sé que lo vas a superar como superas todo lo malo que alguna vez te pasa.
-Sé que lo voy a superar-le conteste poniendo mis ojos en blanco. -Pero solo quiero entender por qué. ¿Por qué de repente parece que me odia? No, me corrijo. Odiarme significaría que tiene alguna clase de sentimiento por mí. ¿Por qué de repente parece que no le importo? Soy su hija Liss, se supone que eso debería significar algo. Y estoy bastante segura de que no imagine todos los años en los que me trato como su prioridad. Sé que me amaba... no entiendo cómo es que dejo de hacerlo.
Mi amiga me miro sin saber que contestar. Sabía que a ella también le parecía de lo más extraño, pero se concentraba más en ayudarme a superarlo que a entender el comportamiento de mi madre.
- ¡Lissa van a llegar tarde! - el grito de la señora Evans se escuchó desde abajo.
- ¡Ya vamos mamá! -le contestó y ambas nos levantamos de la cama.
Últimamente pasaba mucho tiempo en la casa de Liss. Su madre sabía lo que pasaba en mi casa así que no había tenido ningún tipo de problema en aceptarme un par de noches.
Mi amistad con Lissa no había empezado desde que éramos niñas. Ni siquiera cuando pasamos por la primaria y secundaria. En realidad, nos conocimos hace un año cuando empezamos la universidad. Nos habíamos sentado juntas en la primera clase del primer día y desde ahí comenzamos a llevarnos bien hasta prácticamente tratarnos como hermanas. Sabíamos que podíamos contar la una con la otra.
-Adiós señora Evans/ Adiós mamá-dijimos al mismo tiempo mientras salíamos de la casa.
Lo bueno de quedarme en la casa de Lissa era que no debíamos caminar demasiado para llegar a la universidad ya que estaba a tres cuadras de distancia.
- ¿Qué tenemos hoy? -me pregunto buscando algo en su mochila.
-Psicología criminal y derecho penal-le conteste agarrándola del brazo para frenarla antes de que un auto la pasara por arriba.
-Genial- me contestó sin percatarse de que estuvo a punto de ser arroyada. Típico de Lissa; era tan distraída que jamás notaba lo que pasaba a su alrededor. A veces me preguntaba cómo era que llegaba viva a clases cuando no íbamos juntas. - Después de clases podemos ir a la heladería nueva que está en el centro.
YOU ARE READING
Princess of Hell
ActionDicen que solo existe el bien y el mal. Blanco o negro. Pero, ¿qué pasa con los tonos grises? ¿Qué pasa con aquellas personas que no son buenas ni malas? Mi padre es lo que todo el mundo considera bueno. Maravilloso. Bondadoso. Déjenme decirles que...
