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Rutina
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Una luz cálida entraba ligeramente a través de la ventana en un vano intento por alejar a morfeo de una vez por todas de aquella habitación cuidadosamente cerrada la noche anterior, aunque en esta ocasión no lo suficiente como para evitar que un mínimo destello persistente de luz estuviera logrando su objetivo a confirmar cuando el cuerpo femenino aún envuelto entre las blancas mantas, comenzó a removerse un poco dando pie a la pequeña reacción en cadena de siempre, mientras ella se movía algo inquieta por su próximo despertar, los brazos ajenos la cubrieron acercándola más al otro ocupante de ese espacio especial, reduciendo la distancia entre ambos hasta que su aliento le hizo cosquillas suavemente sobre el cabello, provocando que pequeñas risitas escaparan a través de su garganta como si de un ronroneo se tratara mientras ella se movía nuevamente, esta vez dándose un momento y cediendo a la petición inicial enterrando su rostro todavía adormilado en el cuello de aquel azabache que ella bien sabía, a pesar de sus acciones estaba más dormido que despierto, algo de lo más común en él a esas horas o en general.
Algo bastante claro hasta que el movimiento hizo que Ray se moviera y gimiera al haber interrumpido su sueño. Se sentiría mal por eso, pero los gemidos en su garganta eran algo gratos de escuchar por las mañanas, haciéndola reír más, lo que a su vez provocó otro gemido inconforme.
A pesar de que el sueño aún los mantenía aletargados, ambos mantenían su rango de concentración reunida a esas horas vertida en su familiar intento de conversación codificada, después de todo: las risitas de ella y los casi gruñidos de él, nunca tendrían sentido alguno para nadie más que ellos, tal vez ni siquiera nadie proveniente de su antes entorno familiar podría entender todo el peso entregado a esa clase de intercambios extraños, cuando el día -sin importar la hora- apenas estaba iniciando.
Aunque eventualmente su ir y venir acabó por despertarlos debidamente o al menos fue así en el caso de ella. A penas sus párpados cooperaron con su voluntad y alejó el sueño de su persona frotándose los ojos, se dio cuenta de que el azabache a su lado no tenía pensado abandonar su descanso, nada anormal teniendo en cuenta la apariencia siempre somnolienta de Ray; aún cuando en el pasado se encontraba despierto apenas amanecía, lo cierto es que el nunca fue un ave madrugadora, y ahora mucho menos.
En cuanto Ray tocaba cama se perdía en el mundo de los sueños y era casi imposible poder despertarlo, o escapar de él; cada mañana al despertar lo primero que notaba eran los brazos de su compañero de cama ceñidos a su alrededor en un apretón algo ajustado, más aún, sus brazos siempre se aferraban a ella con mayor fuerza cuando intentaba apartarse de su calor, algo que hasta entonce le parecía gracioso, Ray era un completo tronco al dormir pero al parecer ni por eso dejaba de estar atento a su alrededor, algo que ella suponía no era más que un residuo de sus días en la otra mitad del mundo. Para su buena fortuna hace poco tiempo que encontró una forma de eludir la firme guardia taciturna del muchacho.
Con un poco de trabajo, gracias a la enorme restricción en sus movimientos, ella al fin logró sacar su brazo derecho del abrazo apretujado con tal de llevar su mano hasta el cabello ébano de Ray, deslizando los dedos de manera suave pero siempre firme, entre sus delgadas hebras, rascando de manera constante hasta que el azabache dejó ver apenas el pequeño rastro de una sonrisa complacida y aflojó de a poco su agarre permitiéndole escapar en cuanto cuando se dio vuelta en la cama.
Una vez libre y despierta, al menos en un ochenta por ciento, se puso de pie y se estiró lánguidamente hasta que sus músculos antes entumecidos crujieron dándole alivio al poder reacomodar todo debidamente, no se quejaba de dormir con Ray, pero sin duda su cuerpo le pasaba factura por los modos nocturnos y mañosos recientemente descubiertos en el muchacho. Después de revisar la hora en el reloj más cercano, la pelirroja rodeó la cama con tal de dar una última caricia suave sobre el cabello de su compañero algo divertida cuando él volvió a quejarse entre sueños:《Eres como un gato dormilón y muy huraño que solo pone buena cara con los mimos.》
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RayEmma Week 2022
FanfictionConjuntó de historias con motivo a la semana Rayemma. Creo que no necesito decirlo pero las historias están centradas en este shipp así que no esperen nada más que RE, quisas algo de otras parejas como: Isabella y Leslie Yuugo y Dina Mujika y Son-j...
