AVA
Siento mi piel arder bajo el sol, mientras intento despejar de mi mente todos los recientes acontecimientos. Tras meses y meses de trabajo sin salir de mi oficina durante horas, he conseguido ganar el caso que tantos dolores de cabeza me ha dado en toda mi carrera como abogada en Londres.
Por suerte mi jefe me dio unas merecidas vacaciones las cuales aproveché para poder escaparme del agobiante gentío de mi ciudad natal. Estaré durante dos semanas en Liverpool e intentaré disfrutarlas al máximo, la parte mala es que no conozco a nadie que viva cerca de aquí y aún no tengo ningún lugar donde pueda hospedarme, es media mañana así que tengo tiempo para buscar un hotel para esta noche, creo.
Decido levantarme de mi sitio para refrescarme en la fría agua del mar, por el camino tengo que esquivar a personas que van dando un paseo por la orilla, niños haciendo castillos de arena y otros obstáculos que se cruzan en mi camino. A lo lejos veo a una preciosa niña de pelo dorado --no tendrá más de cinco años- llorando al mismo tiempo que busca a alguien con la mirada. No puedo evitar sentir lástima y voy hacia ella. A medida que me acerco escucho su llanto todavía más fuerte que hace unos segundos atrás.
–Ey... ¿Dónde están tus papás?-le pregunto una vez estoy agachada a su lado acariciando su espalda. En respuesta ella pega un respingo y mira de arriba abajo con sus verdosos ojos rojos por haber estado llorando.
–Papá - es lo último que dice antes de echarse a llorar de nuevo.
–No llores tranquila, me quedare contigo hasta que llegue tu papá, ¿Si?-no contesta pero asiente con la cabeza lo que me vale como respuesta, me siento a su lado y empiezo a hacer un castillo de arena con su ayuda. Pasan unos tres minutos en los que nos limitamos a jugar con la arena y ella se ríe tímida de las tonterías que hago en un vago intento de que me hable.
–Eres muy guapa-dice tan bajo que apenas puedo escucharla.
–Bueno yo creo que tú eres más guapa que yo- le contesto bajito como si fuera un secreto y ella ríe tapando su boca.
No me puedo quejar de mi físico, soy de pelo castaño ondulado por el agua del mar y ojos grises heredados de mi madre. Mido uno sesenta y ocho por lo que aunque no puedo quejarme de ser muy bajita tan poco soy muy alta. En lo que se refiere a curvas no soy muy agraciada de ellas y todo lo que en ellas respecta son trabajadas en el gimnasio que hay justa debajo de mi casa así que puedo aprovechar para bajar cada vez que tengo tiempo.
Antes de que pueda contestar a la pequeña-- la cual aún no se ni su nombre-un hombre viene hacia ella corriendo.
–Emily ehh... ¿Dónde te habías metido? - dice con un tono notablemente preocupado cogiendo en brazos a la pequeña. Levanta la mirada frunciendo el ceño cuando parece darse cuenta de mi presencia –¿Y tú quién eres?
–La persona que ha estado cuidando de esta niña a la que su padre le ha dejado sola llorando, por lo visto-le reprocho.
–Lo siento mucho soy Hugo, gracias por cuidarla-dice mientras me tiende la mano en forma de saludo.
–Ava, no ha sido nada es una niña encantadora.- respondo y sonrío a la niña que ahora se que se llama Emily.
Ella se remueve entre los brazos de su padre hasta que la baja y vuelve a jugar con la arena tan felizmente.
–Pues encantada... yo debería irme ya-digo señalando a mi espalda.
–¿Te están esperando?-pregunta con interés.
–¿Eh? No, no que va pero aun debo buscar un hotel para estas vacaciones y... eso. -contesto incómoda por el rumbo que toma la conversación
La niña se acerca al oído de su padre y le susurra algo como si fuera lo más importante del planeta.
YOU ARE READING
Cómo decir te quiero
RomanceNadie pensaría que unas simples vacaciones darían un cambio total a su vida,¿No?
