Era un sábado frío de febrero, los árboles tenían una capa blanca sobre ellos, hacía un frío como si estuviese en el Polo Norte, miré a mi alrededor, y me encontré sobre la mesa con una roja amapola, de un rojo tan intenso que parecía brillante, me acerque a la flor, pero antes de poder tocar la flor mi móvil sonó, miré quién era, era Anna, pensando que quizás su novio le había pegado otra vez cogí la llamada rápidamente.
-¿Estás bien, Anna?-Pregunté nada más coger la llamada preocupado.
-Sí, tranquilo no te preocupes.
-¿Seguro? ¿Me prometes que Eddie no te hizo nada? Si te hizo algo, me lo puedes contar-No podía parar de estar preocupado, odiaba a Eddie, ese idiota no era la única vez que le había pegado a Anna, siempre le intento decir que le denuncié, pero siempre se niega.
-Te lo juro, aparte, no te he llamado para eso, ¡te he encontrado a alguien Jack!-Exclamó emocionada.
-¿Cómo que me has encontrado a alguien?-Anna sabía perfectamente que llevaba mucho tiempo sin pareja, pero sinceramente no me importaba ya que tenía demasiado trabajo en la floristería cómo para ponerme a buscar a alguien.
-¡Sí, encontré a un chico llamado Oliver que es ideal para ti!
-Anna, ya sabes perfectamente que no estoy ahora mismo con ganas de citas, así que dile a ese Oliver que no estoy interesado.
-Jack, y tu sabes perfectamente que en el fondo quieres alguna que otra cita-Suspiré, en el fondo quizás si me interesaba algo.
-Vale, ¿cuando es y dónde, Cupido?
-¡Bien! Es el próximo sábado en el parque de Redflower- Informó Anna.
Despúes de eso, pasaron los días muy rápido, despúes de salir de trabajar, Anna y yo siempre salíamos a tomar un café, siempre que salíamos, siempre lo pasaba mal, ya que veía las heridas que tenía Anna por ese tío. Anna siempre se daba cuenta de que sentía cuándo veía esas heridas, y siempre intentaba cambiar de tema, hasta el viernes que al ver una herida en los brazos de Anna, en vez de intentar mirar a otra parte, o recomendarle denunciar, me cansé y le dije:
-Si no denuncias tu, voy a acabar denunciándolo yo.
-No, Jack, por favor-Me pidió temblando.
-¿Porque no? No lo entiendo, te hace daño ese imbécil- Me estaba enfandando, ya que no podía soportar más ver así a mi amiga.
-Porque, bueno no importa.
-Mierda, Anna, dimelo, no puedo soportar verte así.
-Jack, si lo denuncias, me matará. Tan solo tengo que soportarlo un poco más, aparte no es para tanto.
-No te va a matar, si ponemos una orden de alejamiento.
-No lo entiendes, Jack, oh ya me tengo que ir, adiós- Se despidió mientras se fue, no me dio tiempo a decir algo ya que ya se había ido.
Llegó el sábado, casi había llegado la hora acordada con ese chico, pero de pronto sentí un mal presentimiento, pero al ver que si no me apresuraba no iba a llegar a tiempo, no le di mucha importancia y me terminé de preparar para salir, ese fue una de las peores decisiones que podría haber tomado.
YOU ARE READING
La danza de las amapolas
Short StoryEra un sábado por la tarde cuando mi vida se vio desmoronada en cuestión de minutos, sin que lo supiese cuando conocí a la persona la cual, condenaría mi vida en desgracia y dolor. Era un sábado por la tarde cuando conocí a Oliver. ...
