Prólogo

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Lucía

Creo, sinceramente, que si me pego un tiro sería más agradable que esto. No me puedo creer la escena que tengo delante y eso que ya sabía que iba a pasar.

Me rodean miles de flores rojas y moradas haciendo cinco arcos perfectos y al final está Jasper de rodillas, junto con mis amigas y mi tia. Detrás hay un cartel gigante con la frase a la que tanto pánico le tengo ¿Quieres casarte conmigo?

Cada paso que doy es como caer en mi propio infierno personal y ni si quiera tengo a nadie empujándome, al fin y al cabo, estoy aquí porque quiero.

Llego al final y me pongo en frente de Jasper, el cual saca la caja con el anillo- Cielo, me harías el hombre más feliz del mundo casándote conmigo.- abre la caja y delante de mi aparece el anillo mas feo que he visto en mi vida, menuda horterada.

-Pues claro, cariño.- respondo y me pone el pedrusco en el dedo.

-No sabes lo feliz que soy.- bueno, al menos alguien es feliz.

Intento poner la mejor cara que puedo, me besa y mis amigas y mi tía se acercan para felicitarnos a los dos.

-Oye- me susurra mi tía- que bien sobrina, va a ser la boda del año.- su felicidad no es genuina, se que lo único que quiere es sacar alguna portada de revista y si puede ser que salga ella en las fotos mejor.

-Gracia tita, es maravilloso.- todos me piden ver el anillo y yo les dejo. A Jasper le debe haber costado una barbaridad, pero por muy grande que sea el diamante no quita que está vacío por dentro. Tanto es así que el resto del anillo es plateado, lo cual dice mucho porque yo solo me pongo joyas doradas, así que ni eso sabe Jasper de mí.

Al que no veo en ningún lado de la celebración es a mi padre. Lo busco a nuestro alrededor y no lo encuentro hasta que veo una sombra al final de la playa en la que el escenario de mi encarcelamiento está puesto.

Sabiendo que ha nadie le importa mi presencia en esa bonita escena, me descalzo y voy en su búsqueda.

Cuando llego mi padre está tirándole una pelota a nuestro perro Titán- Papá- según oye mi voz sus ojos se posan en mi y a la vez Titán viene corriendo con la pelota en la boca. La cojo y se la vuelvo a tirar mientras me acerco a mi padre- ¿Qué haces aquí?

-No me gusta tanto alboroto, pequeñaja, pero eso ya lo sabes.- el perro vuelve y mi padre le sigue tirando la bola

-¿Crees que mamá estaría conforme?

-No- su respuesta no me sorprende- ella jamás querría ver a su hija casarse con una persona que no la llena y de la cual no está enamorada, ni yo tampoco si te soy sincero.

-Entonces porque no me lo has impedido.

-Cielo, tienes 25 años, tu propia empresa y por tanto dinero suficiente como para hacer con tu vida lo que te plazca sin mi ayuda, así que yo ya no te puedo impedir nada, ni lo haré. Es tu vida y tus errores y como padre solo puedo dejar que los cometas.

-Porque esto es un error ¿Verdad?- mi padre para de lanzarle la pelota a Tristan y me mira fijamente a los ojos.

-Uno muy grande, pequeñaja-ambos nos quedamos en silencio escuchando las olas.

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Aviso:

Esto no es un romance tóxico y aunque si que van a aparecer escenas +18, la novela no se basa en ello.

Espero que disfrutéis de esta novela tanto como yo he disfrutado escribiéndola.

Muchas gracias por darme una oportunidad

Silvia💋

Juguemos a ser fuertesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora