En el silencio compartido de un gimnasio,
entre el ritmo de las pesas y el pulso acelerado del
cardio, dos almas chocan sin saber que sus destinos
ya estaban entrelazados.
Ethan Morgan, director del hospital y adicto a
control y al entrenamiento fís...
El eco metálico de las mancuernas chocando llenaba el aire con ese sonido familiar que solo los verdaderos fanáticos del gimnasio sabían apreciar. Entre el sudor, la concentración y el ritmo suave de una playlist de pop lento, Tomás Ferrer se acomodó la camiseta deportiva mientras revisaba su cronómetro.
Sus músculos marcados por años de disciplina médica y deportiva se tensaban con cada repetición. A pesar de ser doctor general y responsable del hospital Healing Treatise, las 6:00 a.m. eran su hora. Su tiempo. Sin pacientes. Sin bisturís. Sin jefes.
-¿Cuánto haces de press de banca, bro? -dijo una voz masculina detrás de él, con un tono juguetón.
Tomás se giró, y por un segundo, el mundo pareció detenerse.
Alto. Moreno. Espalda ancha, sonrisa peligrosa, mandíbula que podía cortar acero. Un hombre de treinta, con mirada de fuego y carisma desbordante. Lo reconocería después como Ethan Morgan... pero en ese instante, era solo "el chico más guapo que había visto en el gimnasio".
-Depende -respondió Tomás, levantando una ceja-. ¿Estás intentando impresionarme o retarme?
Ethan sonrió de lado, como si esa fuera exactamente la respuesta que quería.
-¿Por qué no ambas?
Los dos se rieron, y fue ahí donde todo comenzó. Dos desconocidos con rutinas perfectas... y una química que comenzaba a derretir el acero de las pesas.
-¿Nuevo por aquí? -preguntó Ethan, mientras se sentaban en las colchonetas a estirar, sus piernas frente a frente.
-No, vengo cada mañana. Quizá tú eres el nuevo. -Tomás le lanzó una mirada juguetona mientras bajaba la cabeza hacia su rodilla, sin dejar de observarlo con un brillo de curiosidad.
-Qué raro... juraría que nunca te había visto.
-Y yo juraría que recordaría a alguien como tú. -Tomás lo miró con descaro suave, como si el comentario se le escapara entre sonrisas.
Ethan soltó una carcajada profunda, masculina.
-Tienes buen ojo.
-Soy médico -respondió Tomás, alzando una ceja-. Me entrenaron para detectar anomalías... y tú definitivamente lo eres.
Ninguno sabía aún que trabajaban bajo el mismo techo. Ninguno imaginaba que la siguiente vez que se vieran, no solo sería en el gimnasio.... sino en una junta directiva donde uno sería el jefe del otro.
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Hola soy M primero que nada muchas gracias por leer Cardio for Two segundo espero sea de su agrado y si es así les pido que voten por ella.