La muerte del principe

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Fue una noche de invierno, una noche sumamente fría, una noche en la cual inclusos las estrellas parecían haber desaparecido de aquel cielo, oscuro, sombrío, macabro, dejando solo el vacío de la noche sin apenas una de ellas brillando, las campanas de la catedral de Nóvgorod, ciudad capital del reino de Rus, sonaban tétricas; la razón, anunciaban un ataque, un ataque a gran escala, un ataque sorpresa, en la noche del compromiso del príncipe de Rus, una noche en la cual nadie imagino que podría pasar una desgracia, una flecha cruzó por los aires atravesando la ventana del salón real en dirección al monarca, era un asesino experimentado, la flecha dio en el blanco, Alexander Alek Zaria Rus, gobernante de Rus perdió la vida en el instante. Minutos después una lluvia de flechas con fuego entraron en el interior del palacio, matando a todos los invitados a la ceremonia del compromiso.

Un niño de apenas doce años de edad lloraba por el dolor, temblaba bajo su cuerpo por el miedo, las gotas de sangre que cayeron de entre sus labios le indicaron que había hecho bien lo indicado, estaba concentrado tratando de calmar el pequeño debajo suyo cuando la mujer a su lado cayó sobre ellos protegiéndolos, sosteniendo entre sus manos una espada que atravesaba todo su abdomen. FLAZ... el sonido de la espada se escuchó seguido de una cabeza rodando a los pies de los pequeños.

— ¿¡Estás bien!!!? te he buscado por todo el palacio — un joven de tez morena y ojos oscuros se acercó al más pequeño — ¿Por qué se aleja de...? — se detuvo al ver sangre caer de él, estiró su espada y apuntó al cuello del chico tras el — aléjese de él, ¿Qué es lo que ha hecho? — el más pequeño se puso entre ambos con las manos extendidas.

— ¡Beka, detente!!! — una mano ensangrentada bajo la espada, interponiéndose entre ella y los pequeños.

— majestad — le llamó al reconocer a la persona frente a él, ella tocó el hombro del joven apretándolo con su mano temblorosa.

— no hay tiempo, sácalos de aquí — el mayor de los niños vio hasta entonces el lago de sangre que cubría los pies de la persona frente a ellos y corría por el piso de su cuarto, las piernas de la mujer tabalearon cayendo de rodillas, aun sosteniendo el hombro de Beka frente a él, le rogó — sall....valos... — su cuerpo caía lentamente al piso, rebotó sobre la fina madera pulida salpicando de sangre a los niños, el mayor de ellos se movió rápidamente levantando en sus brazos el ensangrentado cuerpo.

— No... — Sostenía en sus brazos a aquella bella mujer que había sido su madre, Alexa Zaria Rus, reina de Rus — Ma..dre... — sintió caliente su mejilla, mas no era por el calor de su tacto.

— Ti..enes por qui...en luchar seee fu..erte — con una expresión llena de felicidad, con sus ojos llenos de lágrimas y una sonrisa en su boca — te amo Vi... — su mano cayó al suelo, fría, sus ojos perdieron su brillo, los ojos del niño comenzaron a nublarse por las lágrimas, su cuerpo comenzó a temblar.

— debemos salir de aquí — Beka tomo de la mano a ambos y los jalo fuera de la habitación, el mayor miraba como la figura de su madre en el piso desaparecía, corrían por los pasillos del palacio, golpes de espada, gritos, llantos, objetos quebrándose era todo lo que lograba escucharse, llamas, humo, cadáveres era todo lo que podía verse, el mayor de los niños tapaba su boca ante las escenas que observaban durante su huida, las personas que yacían muertas a lo largo de esos pasillos, eran en su mayoría personas que él conocía, embajadores, nobles, sirvientes, todos ellos habían sido asesinados sin piedad, en su mayoría eran sus súbditos.

De pronto a su mente vino la imagen de su padre, se detuvo halando de la mano a Beka quien giró hacia él molesto.

— ¿Por qué se detiene? no hay tiempo que perder —

— Mi padre — entendió entonces. Soltando por un momento al más pequeño puso sus manos sobre los hombros del niño, apretándolo un poco.

— alteza, necesito que escuche muy bien lo que voy a decirle, se que será difícil de escuchar, primero escuchó la orden que recibí de su madre — él movió su cabeza en señal de afirmación — sálvalos, eso fue lo que ordeno, yo no soy su sirviente, soy el caballero de Ren y cuidaré de el, aun así no podría dejarlo, segundo — hizo una pausa por un momento antes de continuar — el Rey su padre, murió — los ojos del pequeño se abrieron.

— ¡eso no es cier...!!! — fue interrumpido por el choque de dos espadas, Beka le lanzó tras él al ver aparecer al enemigo — mi pa..dre — aun tirado en el suelo, seguía procesando lo dicho por Beka mientras éste luchaba con sus perseguidores — mi madre... — Beka era hábil, pero, debía defender a los pequeños y atacar, uno de los enemigos pasó por el blandiendo su espada en contra del joven príncipe, entonces Ren salto sobre la espada y en un ágil movimiento quebró la quijada de su atacante con una patada, cayó al suelo sosteniendo fuertemente su cuerpo, le dolía, lo sentía arder, Beka quien se dio cuenta se dirige al príncipe.

— ¡Huye!!!, llévalo contigo, no dejare pasar a nadie —

— ¡Beka yo puedo pelear a tu lado!!! — Beka blandió su espada cortando al último enemigo en el pasillo — yo puedo luchar, yo soy... —

— Eres la salvación de todos, mi señor, pase lo que pase, ni tú, ni él deben morir — giro su rostro para dedicarle una sonrisa al más pequeño y con una mirada severa vio al príncipe — es tu palacio, si hay alguien que sabe como sacarlo, ese eres tú — volvió su vista al frente y tomando una posición de ataque se preparó para detener al enemigo — yo les seguiré luego, cuando vea que es seguro y nadie nos siga, ahora váyanse — el príncipe se levantó del suelo, acercándose al más pequeño, toco su rostro, la temperatura de su cuerpo era alta.

— aun así me protegiste — lo rodeo con sus brazos y observando a Beka comprendió su mentira — Beka, no te atrevas a no seguirnos, serás mi sirviente en el futuro, entonces podré darte órdenes — hizo subir al pequeño en su espalda y se alejaron, unos cuantos segundos después aparecieron muchos más de los que venían tras ellos.

— no dejaré pasar a nadie — como el más fiero de los caballeros Beka corto uno a uno a todos los que se encontraban ahí, no pudo pasar ni uno solo de sus perseguidores, su espada cortó a cada uno,- "podre seguirlos"- pensó, al fondo del pasillo se oía, venían aún más tras ellos, Beka se recostó en la pared, rompiendo parte de su capa la enrollo en su torso, para tratar de tapar la herida, mas su sangre ya había empapado su ropa, sus ojos ya estaban nublados por la pérdida de sangre, ajustó su guantelete en el momento justo que sus perseguidores llegaron frente a él — Ninguno de ustedes lograra pasar de aquí — mientras luchaba se decía a sí mismo — nunca recibiré una orden suya, yo lo siento —

El príncipe lo sabía, sabía que Beka no los seguiría, la herida que vio, era como la de su madre "mentiroso", llegó una sala con un pasadizo y entró en él con el más pequeño en su espalda, caminó por los angostos pasillos del pasadizo hasta llegar a una puerta enrejada.

— duele — se quejo el pequeño en su espalda

— solo un poco más y saldremos de aquí — atravesó la puerta enrejada, salió a un amplio patio que llevaba por un lado al bosque y por el otro a las cascadas tras el castillo, una mano cubierta por guantes negros halo del príncipe, haciendo caer al mas pequeño al suelo.

— te encontré — dijo tomando el cuello del joven príncipe, este forcejeo tratando de librarse de su agarre, más el tamaño de su captor era mayor que el de él, al ver que que no podía respirar el pequeño se lanzó sobre el atacante más otro de los que se encontraban ahí lo lanzó al suelo con fuerza logrando escuchar su pequeño cuerpo crujir.

— dej..a..loo —

— claro, mira cómo lo haré — camino en dirección a la cascada y lo sostuvo por sobre el borde — un reino pacifico, próspero, equilibrado, donde los súbditos puedan vivir agradecidos de sus monarcas, ridículo, eres el último, mate a todos y cada uno de la descendencia de Rus, solo faltas tú — dicho esto se quitó la capucha y la máscara dejando a la vista el rostro del responsable de todo — larga vida a los Zaira de Rus — abrió su mano dejando caer al príncipe.

— !Viktorrrrrrrrrrr¡¡¡ — 

la marca invisibleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora