Lo que leerás, tal ves pienses o escuchaste de otros que dicen "es un cuento de hadas", otros que dicen "es un mito", hay quienes dicen "una historia de amor".
Pero en realidad lo que encontraste aquí, fue escrito por alguien que lo vio.
Tal ves me...
Soy de Corea del Sur, ser la única mujer y la segunda entre mis hermanos no es fácil, y el instinto de competencia despierta tarde o temprano, decirles que soy normal, esa sería una vil mentira, bueno cada quién con sus rarezas. Les presento a mis hermanos: el mayor de nosotros es Min Yoongi, alias Cascarrabias y/o Suga. El tercero y último es Jeon Jungkook, alias la rata o Kookie. Si se preguntan por los apellidos distintos pues es simple somos adoptados, sé que es un tanto cliché pero es mi historia.
Los tres siempre estuvimos juntos en el orfanato de Busan, un lugar donde fuimos tratados con cariño y un toque de paciencia por las monjas, no pudieron separarnos así que simplemente nos llevaron a un solo hogar. Nunca estamos en un solo lugar, cambiamos de casa muy seguido, ¿Por qué?, pues no lo sé y si pregunto evaden la pregunta por otro tema, con el tiempo fui omitiendo mi curiosidad.
Un día de domingo en otoño, el frío era inmenso, que al girarme en la cama mirando las ventanas, estas estaban cubiertas de hielo, agradecida de que estaba calentita en mi cuevita de sábanas, pensando en cómo convencer a mi familia que no quería salir de mi habitación, mi tranquilidad no iba a ser eterna con el sonido de mi alarma, arrastrarme a llegar hasta ella y apagarla a regañadientes.
–Pero que extraño, estoy convencida de que es domingo y que ayer la apagué... ¡PERO SI SON LAS 6 DE LA MAÑANA!- grité al ver la hora, no necesito ser adivina para saber quién hizo esto– ¡JEON JUNGKOOK! ¡MÁS VALE QUE NO HAYAS TOCADO MI DESPERTADOR DE NUEVO!, estúpida rata- musité este último, levantándome a trompicones de la cama, caminé muy decidida hacia la puerta para abrirla y ver cómo mi hermano se convertía en Flash y huir de mí a carcajadas. Perseguirlo es molesto, pero mi orgullo estaba en juego si no lo atrapaba y me vengaba.
–¡DEJEN DE GRITAR, QUIERO DORMIR!- se escuchó hasta donde estábamos Kook y yo, antes de que volviera a gritar. Cruzamos miradas, con la boca cerrada y la vista al segundo piso, los pasos en la escalera resonaban en nuestra cabeza.
"¿Qué importa mi orgullo?... importa más mi vida" dicho esto ambos corrimos a escondernos en algún hueco que veamos.
–Nadie... repito, NADIE, se mete con mis horas de sueño, miles de veces se los dije que dejen dormir, yo no holgazaneo como ustedes- musitaba mientras se acercaba, su voz hacía temblar, vio por una rendija cómo Jungkook se asomaba detrás de la cortina.– Están muertos- prometió al encontrarnos y comenzó la persecución por el resto de la casa, ¿La misión? salvar nuestras vidas.
Nuestros oídos se agudizaron con el sonido agudo de la tetera indicándonos que el desayuno estaba listo, mirándonos inmóviles.
–Ese es mío- dijo el menor mientras corría a la cocina
–Ni lo sueñes rata- replicó el alcalde.
No soy de las que les gusta alardear, pero siempre fuí la primera en llegar al destino antes que ellos, conocer los atajos de algún lugar estaba a mi favor, haciendo un análisis rápido desde donde me encontré, salté la mesa y esquivé sillas, llegué ; como era de esperarse, antes que ellos.
– Disculpen... pero esto tenía mi nombre escrito chicos- Mis hermanos, peleando en la entrada de la cocina quedaron como idiotas, mientras miraban cómo masticaba un waffle con miel, disfrutando de su sabor, caminé entre ellos saliendo de la cocina.
Un portazo de la entrada principal de la casa me detuvo, mi padre entró por ella, musitando entre dientes muy molesto, con mi madre detrás de él.
– Ya tengo suficiente de esto... Alisten maletas, no vamos- la voz de mi padre era más tosca que otros días. Confundidos nos miramos entre mis hermanos y yo, vi a mi madre con una mirada dudosa, ella solo asintió, dándonos a entender que no era broma.
– ¿Otra vez?- preguntamos al unísono, pues hace poco nos habíamos cambiado de casa.
–Solo hagan caso, y empaquen sus cosas... nos vamos hoy mismo- habló con dureza, haciéndome estremecer.
– ¿Sabes por lo menos a donde iremos, papá?- preguntó
– Sí, suban a sus habitaciones y empaquen- ví lo decidido que estaba y acepté que no había manera de hacerle cambiar de opinión.
En fila india nos encaminamos a nuestros cuartos. Mientras empacaba, me ponía más triste, pues amigos dejaba atrás, guardaba todo cuanto veía. Al final del día, usar maletas listas en la puerta, preparadas para ir a donde sea que iríamos, con pasaportes en mano, me sorprende, debo admitir, no me lo esperaba. Subimos al auto, fuimos al aeropuerto rumbo a una nueva vida... Otra vez.
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hola! bueno seguro pensaran es copyright pero nop esto es mio de mi XDDDD