LET ME HELP YOU

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El sol ya estaba por ocultarse, Ailén bajó del autobús y corrió unos cuantos metros, su respiración se hacía pesada, el vapor de su aliento se elevaba, como único rastro de que había pasado por ahí, aunque este desaparecía al instante.

Las calles mojadas por la reciente lluvia entorpecían su recorrido, la llegada del otoño resaltaba fácilmente, los árboles comenzaban a tornarse rojizos y sus hojas abandonaban las ramas.

Se detuvo frente a una casa, blanca y de dos pisos, cruzó rápidamente el pequeño portón y sacó unas llaves de su bolso, estas adornadas con un simple llavero de hilo rojo tejido.

Colocó las llaves en el cerrojo, las giró, tomó una gran bocanada de aire y abrió la puerta.

― llegué— dijo mientras colgaba su bolso y dejaba su abrigo en el perchero.

― ¡mami! te extrañe― una pequeña niña corrió hacia ella abrazando sus piernas.

Ailén la cargó al instante, la niña rodeó con sus pequeños y delgados brazos el cuello de su madre y mientras tanto recargaba su cabeza en sus hombros.

― ¿aún no llega tu padre?― preguntó Ailén.

― si, llegó hace dos horas, pero no quiere jugar conmigo― respondió la niña con un puchero― está en la cocina.

Ailén aun con la niña en brazos, entró en la cocina donde vio a su esposo sentado frente a una mesa, su mirada era fría e inexpresiva, bebía lentamente de la copa que tenía entre las manos.

Su esposa se limitó a soltar un largo suspiro cansado, y dejó a la pequeña en una silla que tenía al lado.

― Demian, la niña quería jugar, me dijo que la ignoraste.

El hombre por su lado hizo caso omiso de las palabras de su esposa y continúo bebiendo del líquido marrón.

― si no querías jugar con ella solo se lo hubieras dicho― reclamó Ailén

Demian soltó un golpe contra la mesa, miró a su esposa, su mirada era una extraña mezcla entre cansancio y tristeza.

― sabes muy bien lo que pienso acerca de esto, sabes que no estoy de acuerdo― sacó un sobre de papel de su chaqueta y lo colocó en la mesa― esto, todo esto, esta mal y debe de parar.

― mami, ¿de que habla papá?― preguntó inocentemente la niña que aún seguía sentada.

― de nada hija, solo tonterías que dice tu padre― respondió cortante.

Demian se acercó a su esposa y la tomó por los hombros mirándola fijamente a los ojos, su voz estaba temblorosa, al igual que sus brazos.

― ¡por favor!¡tienes que entender! Todo esto te está haciendo daño.

― déjame, estás asustando a la niña― Ailén miró a su hija, tenía el rostro pálido, su expresión mostraba su evidente miedo ante la situación.

Demian se acercó aún más a su esposa, la jaló suavemente hasta su pecho y la rodeo con sus brazos.

― solo trato de ayudarte, lo sabes, quiero ayudarte, por favor déjame hacerlo.

Estaba al borde de las lágrimas, tomó el sobre que tenía sobre la mesa y sacó unos papeles, Ailén luchó evitando verlos a toda costa.

Empujó a Demian con todas sus fuerzas, tomó a la pequeña que ahora estaba parada sobre la silla y salió corriendo de ahí.






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help you out - Leonell Cassio


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