Nous étions si jeunes

14 1 0
                                        

           ¿Hemos sido muy pequeños para darnos cuenta? ¿Ha sido muy cruel el destino al saber que solo éramos dos almas amándose mutuamente? Solo éramos nosotros, adolescentes indefensos para este cruel mundo. 

             En la esquina de tu cuarto, vi una fotografía, y sin dudar ni un segundo, pude darme cuenta que eras vos, tan inocente y tan soñador. Todos esos estúpidos que alguna vez se atrevieron a mirarte cruelmente, te sacaron eso, junto con tu libertad. Las luces siguen prendidas, pero pareciera que cada mísero lugar que pueda haber en esta habitación que alguna vez fue tan blanca, se torna completamente oscuro, negro, sin vida,... solo...

               Con la poca fuerza y estabilización que tenía en mi cortajeado y sangriento cuerpo, me dirigí de pasos cortos y lentos hacia tu baño. Conocía tan bien el camino hasta allí, que ni siquiera me molesté por prender la luz. No hay nadie en casa, estoy de rodillas, estoy sangrando. Y empecé a beber, continué lo que me quedaba pendiente desde hace ya varios meses. No sé ni la mitad de lo que pienso. Pero sé que no puedo escapar de la manera en la que te amo, porque es cierto, esa es la única verdad, la única que necesitabas. Estoy muy asustado y agotado, creo que dejaré de respirar. Sin vos, empiezo a perder quién soy. No sé quien soy, ¿Quién soy?, ¿Quién fui?, ¿Quién seré?. Te quiero a mi alrededor, te quiero cerca. ¿A caso me estoy desmoronando?

             No me dejes, no me dejes ir, ya estoy cansado de sentirme solo, de dormir solo, junto con la suciedad. ¿Alguna vez te habré hecho saber lo mucho que te he amado, te amo, y te amaré?¿Alguna vez fue suficiente? Mis palabras quedan cortas, no podría confesarte todo lo que siento. Cada palabra que diré a partir de ahora solo se las llevará el viento. ¿Qué pasó con nuestra vida, y todo con lo que alguna vez soñamos?¿Por qué pareciera que no estás, y que solo hablo con un estúpido pedazo de papel? Por favor, ¿Podrías explicarme?¿Podría alguien simplemente explicarme? 

-No estás bien solo. ¿Estás en el piso?¿Qué tipo de pastillas estás tomando?- Una particular voz recorrió de lado a lado mi mente, pero no reaccioné, no pude hacer nada al respecto.

              Me sentía cansado, devastado, roto, no tenía fuerzas para seguir. No podía verte ahí, tan solo, tanto como yo lo estaba en ese momento. ¿Qué demonios hice? ¿Qué hice?, ya no hay nada que pueda hacer o decir, lo arruiné, lo arruiné para siempre. Te dejé ir, te dejé volar, te dejé respirar, te dejé en pura libertad, te dejé..., y te perdí, perdí tu mirada, tu forma de ser, tu valentía, tu tristeza, tu sonrisa, tu dulzura, tu alma, tu amor, tu ser. Desearía que nunca hubieras aprendido a volar, desearía que sigas estando acá.

             Solo quería dormir profundamente, con vos a mi lado, sintiendo tu calor y tu hermosa energía. Quería liberarme por un momento de todos mis pensamientos que me atormentaban, quería sentir la paz en la que ahora estas. Así que caminé sin pensar hacía tu habitación. Te llevaba delicadamente en mis brazos, como si todavía sintieras el tacto, y miré, miré cada mínimo detalle por última vez. Me despedí, me despedí del mundo en el que alguna vez fui feliz a tu lado, siempre a tu lado. Me recosté en tu cama e intenté dormir, algo que casi nunca me había costado. Pero pasaron segundos, pasaron minutos, y pasaron horas, y a pesar de ser las 4 a.m. no podía conciliar el sueño. Otro día más siendo víctima del insomnio. 

                ¡Por fin!, lo hice, finalmente pude hacerlo, ¡pude dormirme! Ya pude sentir esa libertad de la que todos hablaban, es hermosa. Y tuve un sueño, uno perfecto, en el que tenía todo lo que quería, pero no era lo que pensabas. Creí que ya nada podía pasarme, así que enterré aquella moderna astilla afilada entre mi débil montaje de tela roja. Y nadie lloró, fingieron no darse cuenta, a nadie le importó. Cuando desperté, te vi a mi lado. Estabas ahí, te tenía nuevamente conmigo, me estabas esperando muy ansioso. Sin dudarlo te abracé y te repetí lo mucho que te amo, te dije que mientras yo esté acá, nadie podría lastimarte, y que si pudiera cambiar la forma en la que te ves, nunca dudarías de vos. No te quería volver a soltar, no pensaba hacerlo, no esta vez. Así que me aferré a vos como si fueras la última opción que me quedaba, porque en realidad lo era. 

                Todo al nuestro alrededor parecía tan irreal; el atardecer caía, sus preciosos colores rosas, naranjas y amarillos deleitaban nuestra vista al cielo. Abajo en la ciudad, las luces empezaban a resaltar. Íbamos abrazados, felices y satisfechos, y fue el momento exacto e indicado en el cual ya pude decirte sin temor alguno:

-Vamos a casa-

                                                                                               FIN

Vous avez atteint le dernier des chapitres publiés.

⏰ Dernière mise à jour : May 04, 2022 ⏰

Ajoutez cette histoire à votre Bibliothèque pour être informé des nouveaux chapitres !

xxOù les histoires vivent. Découvrez maintenant