Segundo mes

1K 94 5
                                        

En el segundo mes, el bulto en su vientre era un poco más notorio. Aún podía darse el lujo de utilizar su vestimenta usual pero según los dragones de tierra más mayores, eso tendría que cambiar a partir del tercer o cuarto mes. Se encontró a sí mismo feliz por eso, no le importó ya no poder usar su ropa porque estaba cargando al hijo de Kyojuro y él. Eso era mágico, especial...

Dada su naturaleza, era imposible que algo así llegase a ocurrir algún día, pero gracias al vínculo de las parejas destinadas todo lo que creyó imposible se volvió posible. Anhelaba tanto formar su propia familia con el rubio que amó desde que lo conoció, se imaginaba a pequeños dragones revoloteando alrededor de ellos mientras les enseñaban a controlar sus dones.

Ahora que lo pensaba, no había considerado el tipo de don que su hijo o hija podría tener.

Tanto el don de fuego como el lanzallamas eran escasos. Sin embargo, Tanjiro y Nezuko compartían don con su padre, mientras que Kyojuro y Shinjuro también compartían el suyo, por lo que habría una posibilidad de que su hijo heredara alguno de los dos sin problema. Incluso si llegase a obtener otro tipo de don, él sería feliz. Lo que le importaba era tener a su pequeño entre sus brazos para mimarlo como correspondía.

Y hablando de mimar...

Kyojuro ingresó a la habitación, con aspecto agotado pero sonreía pese a todo. Se acercó a Tanjiro y besó sus labios con delicadeza antes de sentarse en la cama y apoyar su cabeza en el hombro del peliburdeos. Acto que fue un poco difícil dada su diferencia de estatura.

—¿Cómo te fue?

—Estoy cansado.—le escuchó murmurar —¡pero estoy bien! cuidar de esos niños me ayudará mucho para cuando nazca nuestro pequeño.

—No me digas que Uzui te dejó solo de nuevo.—suspiró Tanjiro

—Bueno, él está de acuerdo con que eso me ayudará en unos meses, o años.

—Mi Kyojuro.—el peliburdeos le tomó de la mano y la besó con amor. —Uzui sólo se escapa de sus responsabilidades para estar con Zenitsu.

—Lo sé. Los he visto constantemente, pero Tengen luce feliz. No puedo molestarme con él.—respondió suavemente, depositando besos delicados en la sonrosada mejilla de Tanjiro.

—Siempre eres tan noble. Te amo.

—Yo también te amo.

Se besaron lentamente. Kyojuro intentaba ser muy cuidadoso, pues temía lastimar de alguna manera a su pareja y futuro hijo. Y aunque Tanjiro no lo admitiera en voz alta, apreciaba y amaba que Kyojuro le cuidara delicadamente, como si fuese una pieza valiosa e invaluable.

—Aún así me quejaré con Uzui.—sonrió el peliburdeos cuando se separó del beso.

Kyojuro atinó a reír suavemente. Sabía que su pareja lo haría, pero no le molestó, al contrario, le hizo feliz. Abrazó tiernamente el pequeño cuerpo de Tanjiro y se durmió en cuestión de segundos, sintiendo caricias en su cabello.

HatchingWhere stories live. Discover now