Dos veces al año hay certámenes. Los juegos se llaman Competencias de Supervivencia, aunque el título encubre el hecho de que la mayoría de los participantes muere. Los que resultan ganadores pueden acceder a una vivienda en el centro de la ciudad...
Las ciudades continuaron aumentando el número de sus habitantes. La mayoría de los ciudadanos se aglomera sus viviendas en los alrededores de los comercios alejados del centro de la urbe. Son tantos los habitantes que permanecen en los barrios periféricos que los hogares se tornan cada vez más precarios y pequeños, con apenas uno o dos dormitorios de baño y cocina compartidos. Las ciudades tienen alcaldes, cada uno gobierna bajo sus leyes, sin regirse por ningún gobierno central. Sin embargo, los alcaldes no son tontos y saben que lo único que asegura su poder es la unión con otros alcaldes, por lo que se instalan franjas poblacionales que se denominan Ala Norte, Sur, Este u Oeste. Cada zona tiene un alcalde que gobierna solo pero que aplica el mismo sistema de leyes que su vecino. Loa habitantes creen que da lo mismo vivir en una zona que otra. En realidad, se constituyen largos corredores de poblaciones insuficientemente alimentadas, con poca higiene personal. El acceso al agua potable es escasa y sumamente cara. Los alimentos se compran en ferias vecinales, donde el robo y la rapiña abundan. Las mujeres tienen muchos hijos, gran parte de ellos mueren por enfermedades contagiosas y falta de atención médica. En este panorama desolador viven miles de personas, cuya única ambición es salir del lugar donde moran y trasladarse a los barrios mejor.
Dos veces al año hay certámenes. Los juegos se llaman Competencias de Supervivencia, aunque el título encubre el hecho de que la mayoría de los participantes muere. Los que resultan ganadores pueden acceder a una vivienda en el centro de la ciudad, en los edificios inteligentes, con todas las comodidades y los amenitys como para sentirse dueño del mundo . Son provistos en todas sus necesidades hasta su muerte, los gastos corren a cargo de los alcaldes. Pueden elegir una persona para llevar consigo: pareja, madre, padre, hijo, o cualquier vínculo que se establezca. La única condición que deben cumplir es no tener contacto personal con la familia que dejan en el barrio, esto se debe a que los alcaldes prefieren prevenir las infecciones que podrían traer de los conglomerados. Además, son espacios exclusivos salvaguardados por ejércitos de vigilancia privada. Esta circunstancia hace parecer a los ganadores desalmados y egoístas; quienes permanecen en los barrios los odian. Nunca antes tuvo tanta vigencia la ley del Sálvese quien pueda.
La apertura de la competencia calma a las multitudes exasperadas, cada habitante del suburbio sueña con ser el próximo ganador, o , en su defecto, ser elegido como acompañante. Se anotan miles en cada oportunidad. De ellos son elegidos por azar unos quinientos participantes, quienes deben firmar un contrato en el que aseguran que están de acuerdo con las reglas del concurso, aunque no sepan bien cuáles son. En realidad, detrás de cada evento hay un propósito político encubierto: de los quinientos participantes solo unos pocos alcanzarán la etapa final. Los otros morirán en el intento, sin saber que el objetivo final del certamen es diezmar a la población con podas regulares que pasen desapercibidas, ocultas por el entusiasmo dela muchedumbre que aclama a sus amigos y parientes. Las pruebas de los concursos son variadas; las hay de fuerza, otras de habilidad, algunas de inteligencia, otras que requieren conocimientos previos. Así los alcaldes encuentran en la diversidad poblacional las cualidades necesaria para completar el grupo de los elegidos, que se reproducen muy poco y sin entusiasmo en el centro de la ciudad. Les pesa la hambruna del pasado y los recuerdos: harían cualquier cosa con tal de no volver a una situación similar a la que dejaron atrás con tanto esfuerzo y riesgo.
Los cuatro distritos organizan una ronda anual de ocho competencias en total, a razón de dos certámenes cada uno. Esto hace que casi todos los meses suceda alguna competencia, excepto en los meses de verano. Los certámenes están auspiciados por las marcas comerciales, quienes contribuyen con el gasto de mantenimiento de los concursantes a cambio de la publicidad que pasan durante la filmación de los eventos.
En el año 2028 comenzó el certamen del distrito Norte. Este distrito había construido un estadio techado más grande de lo que uno pudiera imaginar; en el centro de la superficie descubierta se yergue una enorme caja de cristal de techo trasparente a donde van a parar los concursantes. En las tribunas, en cambio, se ubica a la familia, a parientes y amigos. Todos los presentes, concursantes y público, son grabados en vivo porque en la parte superior del estadio se instaló una serie de cámaras filmadoras que registran hasta el detalle lo que sucede dentro de la caja y fuera de ella. Los 500 concursantes se alojan en el subsuelo del estadio en habitaciones con camas para veinte personas; mientras, los observadores deben viajar grandes distancias cada día para acceder a los asientos de las tribunas desde donde imaginan acompañar a sus elegidos. Con el correr del tiempo los observadores van diezmando, a medida que sus elegidos son retirados de escena.
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