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SOCKS BEE|𝑃𝑟𝜎́𝑙𝜎𝑔𝜎━━(𝒮 )
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•NARRADOR OBNISIENTE•
La noche era fría y la luna brillaba más que nunca, probablemente cualquier persona que la viera creería que era por luna llena, aunque eso sería imposible, apenas estaban a inicios de septiembre como para que fuera luna llena, y dos chicos se encontraban en la enfermería. Jane trataba de curarlo mientras que él lo único que hacía era mirarla con atención.
La castaña tomo la pequeña bolita de algodón entre sus delgados dedos y la acercó a las manos venosas del chico para tratar de curar los nudillos de las manos dañados por los golpes.
—Espera — hablo el chico y ella lo observó
En ese instante el se estremeció al sentir la mirada fija de la chica. Sus ojos verdes y marrones eran encantadores a la vista de Draco
—¿Me va a doler? — preguntó el platinado
Ella lo miro y rodó sus ojos creyendo que Draco no lo había visto, aunque eso había sido un gesto que para él había sido algo tierno. Aunque pensándolo bien, todo lo que viniera de ella era tierno para él
—Dolió más la golpiza que le diste a Nott — ironizo la chica
—Contéstame ¿Me va a doler mucho o poco? — insistió una vez más el chico
Ella lo miro y suspiro
—¿Te da miedo? — preguntó la chica
El miró hacia otro lado, tratando de evitar la mirada de la chica y lentamente respondió
—Si, me da miedo a que me duela y empiece a llorar en frente de una chica — escupió algo apenado
Ella lo observaba con atención, observando cada fracción de el, observando su perfecto perfil desde un ángulo bajo
—Si te duele puedes apretar mi mano y listo — hablo Jane
Draco bajo su mirada, chocando con la hermosa mirada de la chica, la observo por un segundo sin decir nada o sin siquiera pestañear y simplemente asintió con la cabeza
Jane entendió de inmediato y bajo la pequeña bolita de algodón hasta hacer contacto con la piel dañada del chico. En ese momento sintió el calor de Draco y por más que quisiera ocultarlo, un leve sonrojo se pinto en sus rosadas mejillas
Ella curaba las heridas de Malfoy lentamente y con mucho cuidado para no lastimarlo, pero el chico hablo
—¿Ya acabaste? — la impaciencia era notoria en su tono de voz
—Si, solo te pondré unas benditas en tu mano izquierda y te pondré una venda en tu mano derecha — explico la castaña
—¿Y por qué no simplemente las dejas asi? — preguntó nuevamente Draco
—¿Quien te está curando, tú o yo? — preguntó la chica mirándolo fijamente
—Tú — titubeó el chico y un leve sonrojo no tan notorio para los ojos de Jane surgió de las mejillas de Draco
—Bien, entonces déjame hacer mi trabajo — hablo la chica y se agachó de nueva cuenta en frente de él para quedar a su altura y poder seguir curando
Aunque al parecer para Draco, era su misión tratar de sacar de sus cabales a la castaña, quién trataba de tener la mayor paciencia del mundo
—¿Por qué pondrás vendas en mi mano derecha y por qué pondrás benditas en mi mano izquierda?— preguntó el rubio observando como Jane curaba sus nudillos
La castaña resoplo, era obvio de que empezaba a salirse de sus cabales gracias a Malfoy, quien simplemente hacía varias preguntas
—Tú mano derecha está más dañada y si la dejo así podría caerte polvo oh cualquier cosa y se infectara — explico Jane
Cada palabra parecía ser dicha con mucha paciencia, más paciencia de la que Jane creía incapaz de poseer.
Ella enrolló la venda en la mano de Draco y después de seguir curando unos cuantos minutos más, por fin terminó.
Ella estaba parada y el estaba parado en frente de ella. El la miraba con atención, como si tratara de saber cuántas pestañas tenía la chica o como si tratara de aprenderse cuantas pecas Jane en su nariz, las cuales para Draco parecía la constelación de Andrómeda
Se habían quedado sin decir nada durante unos segundos, que para Draco fueron como minutos eternos mientras observaba a Jane, así que salió de sus pensamientos y volvió a la realidad
—Adiós Barnes, gracias por curarme — dio una leve sonrisa y salió del lugar, dejando a la chica parada en su lugar, sin mover un solo músculo
Sin duda Ella era un sueño para el, y El era un extraño para ella
Tal vez ella era amante de las abejas y tal vez él simplemente las toleraba por el amor que sentía por ella, pero aún así pudieron ponerle definición a lo que ellos tenían. Él y ella crearon su propia vida juntos.